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Categoría: Gira Ultramarina

Derribar el muro entre EEUU y México

joaquin sabina mexico

“Si alguna vez ustedes se deciden, 500.000 personas o diez millones, yo me apunto a ir a tirar a hostias esa infame muralla”.

Joaquín Sabina

“Lo digo hablando de migraciones: si alguna vez ustedes se deciden, 500.000 personas o diez millones, yo me apunto a ir a tirar a hostias esa infame muralla”, afirmó el artista anoche durante el concierto, lo que le valió una sonora ovación del público. De inmediato entonó Pie de guerra, una canción en contra de la guerra que forma parte de su último disco, Alivio de luto.

En el primer concierto en México de su gira Ultramarina 2006, con el Auditorio Nacional capitalino lleno, el cantautor español elogió la generosidad de los mexicanos con los exiliados españoles el siglo pasado.

“Nosotros allí, en la península ibérica, hemos sido emigrantes. Lo saben bien Alemania, Inglaterra… Ustedes (los mexicanos) lo saben muy bien”, dijo Sabina ante más de 10.000 personas.

“Ustedes además fueron tan generosos, me refiero a mi general Lázaro Cárdenas (presidente de México de 1934 a 1940) que recibió a lo más decente del exilio español, que venían piojosos y muertos de hambre, y aquí les dieron universidades y clínicas”, declaró.

El cantante estuvo acompañado por Olga Román, por sus compañeros de siempre, Panchito Varona, Antonio García y José “El Payo” Romero, a quienes se sumó anoche el batería Paquito Beneyto, de “Viceversa”.

En las mas de dos horas de actuación hubo repetidos problemas con el audio que desquiciaron a Sabina, el cual tiró la guitarra al suelo al terminar de cantar Ruido, por lo que pidió disculpas mas adelante.

Sólo en dos momentos de la actuación se quitó el sombrero, una al referirse en la canción El bulevar de los sueños rotos al inolvidable compositor mexicano José Alfredo Jiménez (1926-1973), y otra para saludar los coros que le hizo el entusiasta público mexicano cuando cantó Calle melancolía.

La actuación tuvo muchos momentos de júbilo, con bailes, aplausos y el acompañamiento de las canciones por parte de la gente, así como otros más íntimos, que llegaron a arrancar lágrimas entre algunos de los miles de admiradores que tiene Sabina en este país.

El concierto es el primero de los dos que tiene previsto ofrecer Sabina en el Auditorio Nacional de la capital mexicana para posteriormente ofrecer otro en Zacatecas el 31 de octubre y uno más dentro de un mes en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara (FIL), el 1 de diciembre.

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Una imagen…

joaquin sabina

…vale más que mil palabras, aunque Joaquín tiene entre sus frases la contraria, que una palabra vale más que mil imágenes. Cosas de los genios. Pero al fin y al cabo hoy toca hablar de la diversión de la Gira Ultramarina en Argentina, de Joaquín, Pancho, Olga, Antonio García de Diego y cía. En la foto vemos a Diego Armando Maradona, que acompañado por su ex mujer y dos hijas subió al escenario y cantó junto a Joaquín Y nos dieron las diez.

Ese fue el broche de oro para los seguidores de Sabina. Antes, ya había subido a cantar con él Juan Carlos Baglietto.

“Es el más grande como futbolista. ¡Y lo único que falta es que cante tan bien como juega”, dijo Sabina mientras “el diez” tomaba posición frente al micrófono y le festejaba la ocurrencia. Vestidos de negro, los dos deleitaron al público y después, desaparecieron detrás del escenario. Ya no hubo bises. Con semejante cierre, no hizo falta nada más.

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Deslumbra a Buenos Aires

joaquin sabina

Ante un teatro Gran Rex repleto, Joaquín Sabina regresó esta noche a los escenarios argentinos. Fue tras cuatro años de ausencia y de silencio creativo, con un show �??el primero de los ocho en Capital- en que presentó los temas de su nuevo disco Alivio de luto.

Con las entradas agotadas para sus próximos conciertos, con una presencia calculada en 25.600 espectadores en las funciones porteñas, Sabina arrancó su recital a las 21.43 con el tema Amo el amor de los marineros.

Vestido con un saco oscuro, pantalones negros y con un bombín redondo, Sabina ingresó al escenario de la mano de la artista Olga Román. Ambos dejaron sobre el suelo valijas como si volverán de viaje, e interpretó Ahora que mientras cientos de espectadores fotografiaban la escena con sus celulares.

Antes de tocar Pájaros de Portugal, el andaluz se dirigió por primera vez al público, con la voz ronca y más gastada que en años anteriores, pero de buen ánimo: “Buenas noches Buenos Aires. A mí siempre me gustaron las colas de las argentinas, pero mucho más las colas que hicieron para ver este show”.

Dedicó después el primer recital en la ciudad “a los que no consiguieron entradas” y aseguró que “el hotel (en donde se hospeda) es bonito pero caro, para compensar vamos a comer hamburguesas a lo de (el líder piquetero Raul) Castells porque nos las deja gratis”.

Interpretó después Pie de Guerra, Con la frente marchita y Nos sobran los motivos, y hubo un breve intermedio tras Quién me ha robado el mes de abril y de Conductores suicidas, cuando apareció en escena Pancho Varona para interpretar Como un dolor de muelas y Ahora ya ves.

El nuevo álbum de Sabina surgió tras tres años de ausencia del artista y a 27 años y 17 discos de la aparición en 1978 de Inventario, su primera placa, que lleva vendidas más de un millón de copias.

El disco fue producido por Pancho Varona, Antonio García de Diego y José Romero, los dos primeros productores de discos de Sabina desde El hombre del traje gris (1988), quienes además tocaron guitarras, bajo, teclados, armónica y realizaron coros en la nueva producción.

Los recitales en el Gran Rex continuarán mañana, el sábado y el domingo, el 28 y 29 de marzo, y el 1 y 2 de abril.

Fuente: Clarín (Gracias por la mención en su web)

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Rompiendo bastones

joaquin sabina

Para reírse de sí mismo aparece en el escenario con paso lento, teatralmente encorvado y con bastón. Apenas un par de canciones después, Joaquín Sabina canta erguido, se mueve nervioso y rompe esa muleta, en la que aparenta sostenerse, a golpes contra el suelo. El paripé de vejez y cansancio desaparece antes de que el recital cumpla diez minutos de vida. Ni rastro de agotamiento vuelve a sacar la nariz en lo que resta de velada. La canciones, cuando el público las conoce, ya no se cansan nunca y el autor que las parió vuela sobre ellas, confiado. Juega con todas las ventajas que los espectadores conceden a los mitos, a esos que se va a ver con la vocación de contarlo, con la intención de recodar el manido «yo estuve allí». Cuando se alcanza ese status, que en la música española disfrutan media docena de artistas, el cariño se paga por adelantado y todo los afectos están tendidos como alfombras, a la entrada.

A estas alturas de vida y carrera, el de �?beda se sabe un superviviente y se limita a coleccionar momentos, a regalarlos. Con ese espíritu apareció sobre el escenario. La complicidad la traía puesta y compromisos, los justos. Ni siquiera los propios respetó. Reservó el arranque de su concierto a las cuatro canciones que más le deben gustar de su último disco, Alivio de luto, y comprobó que sus fieles aún le acompañan (corearon Pájaros de Portugal), que no sólo se alimentan de melancolía.

Pero una vez demostrado que tiene canciones frescas, juega con los tiempos como quiere. Viaja de los años 80 al siglo XXI con la certeza de que los presentes acogen sus letras sin pedirles el carné de identidad, sin pararse a recordar en qué época las descubrieron. Da igual, les han acompañado desde ese momento, tanto si hace 25 años como si es de hace diez meses.

Antes de la media hora, ya sonaba Calle melancolía. Antes de que cualquiera pudiera dudar, se mostró peleón y pendenciero. Se declaró rojo (con los tiempos que corren) y mentó a Jiménez Losantos.

Ni siquiera tuvo que extenderse en la oratoria que separa una canción de la siguiente y que, cuando se trata de este tipo de figuras, los asistentes esperan con interés. Le bastó saludar a Don Carnal, insultar a Doña Cuaresma, evocar La Viña, el Pay-Pay o el Pópulo para mostrar que conoce un terreno que frecuenta de forma anónima cada vez que puede y en buena compañía. Como confesión ante los comentarios, aseguró que la Bahía empieza a ser «esa patria que nunca tuvo ni quiso» y lanzó dedicatorias a varios de sus muchos anfitriones, Felipe Benítez Reyes y Juanjo Téllez, en sus frecuentes escapadas literarias en Rota. «Amigos de versos, vino y charlas», les definió.

El aforo (lleno en las 2.500 personas que aceptaba) tuvo la dimensión exacta, como la voz del jiennense, que suena tan firmemente rota como siempre, sin rastro de ese agotamiento que se empeñó en remedar al inicio. El de Cádiz de anoche era el concierto número 50 de la Gira Ultramarina: «En Gijón pensaron que no iba a pasar del cuarto» volvió a burlarse Sabina de los que fueron a verle con el recuerdo de su grave enfermedad.

Si ese susto le ha regalado algo es vitalismo, ansiedad por aprovechar cada uno de esos 50 momentos que lleva regalados. Si alguna vez le faltó atrevimiento, ahora lo tiene sobrado. Interpretó Nos sobran los motivos minutos antes de coquetear con el rock guitarrero en Conductores suicidas. Fue capaz de fundir, sin pausa, en una especie de popurrí tan oportuno, Quién me ha robado el mes de abril con uno de sus últimos temas. Hasta la copla irrumpió de la voz de la inseparable Olga Román.

joaquin sabina

Esos bastones de talento (el de la cantante de voz líquida, el de García de Diego, el de Pancho Varona) sí que sostienen al cantautor en el escenario. Pero ese recurso nada tiene que ver con los años, el desgaste ni las dolencias, es una suma de capacidades que los seguidores de Sabina disfrutan desde hace años y sin el que su poesía tendría menor melodía. Esas colaboraciones de lujo están, desde siempre, conservadas en vinilos, en CD y en conciertos grabados en vídeos y memorias.

El papel de estos músicos en las canciones del autor es tan destacado que tienen sus momentos de protagonismo individual. El coral lo sostienen de principio a fin, como esos actores secundarios sin cuya presencia sería imposible entender ciertas películas.

La comunión de las casi 3.000 almas que anticiparon (o modificaron) el final del Carnaval se mantuvo hasta el adiós. Las gradas y la pista cubierta de sillas (inservibles excepto en el caso de las primeras filas) cantaron Que se llama soledad o Amores que matan con el micrófono que, gustoso, les prestaba Sabina desde el escenario. Ni siquiera al final se plegó a cortesías ni tópicos: «Estamos mayores para hacer el paripé de irnos para que nos pidáis que volvamos». Así que hizo un solo bis, pero largo, generoso. Los pocos que habían resistido sentados entonaron en pie Noche de bodas y Y Nos dieron las diez. Sin dobleces. Las canciones que todos querían y como las querían. Cádiz y Sabina están mayores para pamplinas.

Ambas partes iban a lo que iban: a sumar otro momento a la colección de recuerdos.

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Presentando la Gira Ultramarina

joaquin sabina

Se pasa cuando no llego
Antonio García de Diego.

Juega de libero en zona
super Panchito Varona.

Tan rubia, tan exquisita,
pongamos que hablo de Olguita.

Al platillo y al tambor
san Pedrito Barceló.

Sonorizando afonías
mi brother Fernando Díaz.

(Preparándonos la cama,
mi brother José Dalama.)

Al carajo los doctores
Véliz en los monitores.

Puede darte un patatús
si apaga las luces Chus.

Berry, Fran, Míchel, Cristina,
Rafa y Martínez Sabina.

Poema: Presentando la Gira Ultramarina
Año: 2006, Gira Ultramarina
Letra: Joaquín Sabina
Y…: Estos son los versos que canta Sabina cuando presenta a todo el equipo durante la canción Peces de ciudad. Agradecimientos a Benditos_Malditos

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Más conciertos!

joaquin sabina

Febrero

17 y 18: Las Palmas de Gran Canaria.
20 y 21: Santa Cruz de Tenerife.

Marzo

1: Almería. (Palacio de Deportes �??Moisés Ruiz�?� , 21.00. Uniticket, 902 360 295)
3: Málaga. (Palacio de Deportes �??José María Martín Carpena�?� , 21.00. Uniticket, 902 360 295)
5: Cádiz. (Pabellón “Fernando Portillo”, 21.00. Uniticket, 902 360 295)

Mayo

6: Gijón (Palacio de Deportes)
13: Mallorca (Plaza de Toros)
17: Mérida (Polideportivo Albergue Juvenil El Prado)
20: Torrevieja (Parque Antonio Soria)
26: Bilbao
28: Donosti (Velódromo de Anoeta)
30: Hellín

Junio

3: Alcoy (Estadio Municipal)
10: Lorca (Plaza de toros)
15: Valencia (Plaza de toros)
29: Barcelona (Palau Sant Jordi)

Julio

19: La Coruña (Coliseo Lavedra)

Tú ya lo sabes, pero esta web te trae siempre información de primera mano.

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Conciertos en Chile

joaquin sabina en chile

Joaquín Sabina regresará a actuar a Chile. El cantautor español se presentará el 6 de Abril a las 21 horas en el Teatro Caupolicán de Santiago. El show es uno de los incluidos en su Gira Ultramarina, la cual ha sido todo un éxito en España.

El artista aprovechará de mostrar su más reciente disco Alivio de Luto, el sucesor de Dímelo en la calle (2002), el cual fue éxito de ventas en España y Sudamérica.

En su concierto Sabina hará un repaso por sus clásicos temas como Princesa, 19 días y 500 noches, Y nos dieron las diez, Soledad, ¿Quién me ha robado el mes de abril?, Magdalena y Peor para el sol, entre otras.

La banda que lo acompañará estará compuesta por Pedro Barceló -batería y percusión-; Olga Román -voz, guitarra acústica, teclados y percusiones-; Pancho Varona -bajo, guitarra eléctrica, acústica y portuguesa y coros-; y Antonio García de Diego -teclados, piano, guitarra eléctrica, acústica, bandurria, armónica y coros.

Actualización: La fecha definitiva del concierto del cantautor español es el 6 de abril. Los valores de los boletos van de los $ 11.000 a los $ 79.200 y se encuentran a la venta a través del sistema Feriaticket y tiendas Feria del Disco.

Actualización II: Luego que hace unas semanas se pusieran a la venta las entradas para el recital del jueves 6 de abril en el Teatro Caupolicán, la gran respuesta del público trajo otra consecuencia feliz para sus seguidores: un segundo recital, un día después, el viernes 7, en el mismo lugar, a las 21 horas. Las entradas para la nueva función se pondrán a la venta este fin de semana por el sistema Feria Ticket (en el sitio web www.feriaticket.cl, información en el teléfono 4713170) y los precios irán desde los 11 mil a los 79.200 pesos.

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Abierto por derribo

joaquin sabina madrid

Y apareció Sabina, con maleta, bastón y cigarrillo de pegote en los labios, por el puerto de la capital. En casi dos horas de recital, el artista del gatillazo dio un coscorrón a la Cope, recordó el 11-M, se olvidó de unas cuantas letras, improvisó brillantemente otras tantas, se bebió tres chupitos de whisky y pidió aplausos para Javier Krahe -“mi maestro”, dijo de él- y Caco Senante, a los que hizo levantarse de sus butacas.

Rompió además una cuerda -de su guitarra, ojo- y hasta se atrevió a hacer de putero en una graciosa interpretación con su inseparable Olga Román. Y por supuesto cantó, o más bien, se dejó cantar.

La mala salud de hierro del artista de �?beda, la misma que había generado una gran expectación entre el público madrileño por saber si habría esta vez ‘coitus interruptus’ o no, quedó diáfana en la velada.

Y no ya por la voz ronca, que ésa está ahí y es parte inherente del fenómeno Sabina, sino porque cedió la muleta a sus artistas más de lo normal. Olga, Panchito Varona -bajo- y José Antonio Romero -teclados y guitarra- interpretaron temas propios mientras él acudía a bastidores. El público también hizo su parte.

“Yo llamo a ésta la orquesta del Titanic, porque ellos siguen tocando mientras yo me hundo”. Cosas de Sabina, que se reniega a hundirse pero suele soltar el flotador. 230.000 copias vendidas de Alivio de Luto, su último trabajo tras tres años de ‘mutis por el foro’, son, en estos tiempos que corren, más que un S.O.S. atendido. Ayer llenó el Palacio de Congresos de Madrid. Y lo volverá a hacer hoy y mañana. Eso seguro.

La diferencia de Joaquín Sabina con respecto a los demás artistas es que mientras los ‘otros’ apuestan por letras fatuas y mucha guitarra estridente, sus letras, de un realismo descarnado y de a pie de calle, hacen que la música sea secundaria, casi imperceptible ante el vigor de sus versos.

Pues eso, que Sabina salió al escenario erguido, con chulería, mientras sus músicos soltaban un tango, suavito, para empezar. El escenario era eso, un puerto, con su barco en el fondo, sus edificios, su bar y su farola. Se situó entre medias de sus músicos, subido a un pequeño atril que le situaba por encima del resto y con un simple “Buenas Noches” ya se granjeó el cariño necesitado para darle brillo a la noche.

Y por supuesto lo remató: “Este es un barco que partió de Roquetas, pasó por Barcelona y tuvo un gatillazo en Gijón -en referencia a la suspensión de los conciertos asturianos-, pero ya sabéis que Madrid siempre ha sido el mejor puerto”.

Arrancó su actuación, intimista y desenfadadamente acústica, con Pájaros de Portugal, el primer single de su último trabajo, sacado de una noticia de periódico de hace varios años. Empezaron dos horas de susurros roncos, de suspiros sin respiros. Su lirismo prosaico invadió la sala y con la languidez de Calle Melancolía arrancó las primeras grandes ovaciones, que le hiceron levantarse de su butaca de bar. “Es inútil que uno lleve sombrero para no perder la oportunidad de quitárselo”.

Con Nos sobran los motivos o ¿Quién me ha robado el mes de abril? dejaba claro que iba a ser una profunda retrospectiva de su carrera. Mientras Sabina acudía a bastidores de nuevo, Pancho Varona, en un sorprendente giro, cantaba Esta boca es mía y Olga Román se marcaba una copla. Y a todo esto volvió a aparecer la ‘marea’, como le llamó Varona, con una camiseta ajustada. Ante un grito de metrosexual respondió: “Eso significa que la tengo de un metro”.

Para entonces el cantante jienense ya andaba suelto. La guitarra iba y venía. Ahora de pie, ahora sentado. En Una canción para la Magdalena, un tema cantado a una prostituta, interpretada a dúo con Olga -ella arrimada a una farola-, se marcó una actuación en el escenario, haciendo de cliente habitual. Fue uno de sus pocos guiños físicos, como hizo también al agitar levemente las caderas con Princesas. Los guiños, como siempre, para las letras.

Ante un grito de metrosexual, respondió: “Eso es que la tengo de un metro”

Fue momento entonces para que sonaran himnos encadenados como Peor para el sol, la lángida Y sin embargo, Resumiendo -el tema más rockero de Alivio de luto- o Yo me bajo en Atocha, que cerró la velada momentáneamente y a la que antecedió una poesía sobre el 11-M, recurso usado en varios temas más. Esta última canción la interpretó junto a Antonio Moreno, uno de sus antiguos productores.

Dejó para los bises A la orilla de la chimenea y Peces de ciudad, compuesta ‘ex profeso’ para Ana Belén, la mítica Princesa, que levantó a casi todo el público de sus asientos, Tan joven y tan viejo -su canción más autobiográfica- y Y nos dieron las diez. Todas fueron coreadas por el personal asistente.

Cerró el concierto con toda la banda en el primer plano del escenario y diciendo: “Ha sido todo un placer Madrid”. Hoy y mañana más. Fue una velada a fuego lento, de menos a más, que demuestra que aunque cascado, sigue siendo el rey. Y ciudado, que avisó que con los calores podría volver a tocar en Plazas de Toros. El garito de Sabina sigue abierto por derribo.

Roberto Bécares
El Mundo

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