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joaquin sabina Nueva canción de Joaquín Sabina, dedicada a Ángel González

| Sección: Inédito, Noticias

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angel gonzalez, sabina, cancion, mp3Ya podemos disfrutar de la primera canción del nuevo disco de Joaquín Sabina. La estrenó en el día de ayer en la Cadena SER, en el programa Hoy por hoy al que fue acompañado por su amigo y sobresaliente poeta Luis García Montero. La canción dedicada a Ángel González está compuesta también por Benjamín Prado.

González era un ángel menos dos alas
Gonzalez era un santo por lo civil
un dandy con un ojo a la funerala
tan rojo, tan castizo y tan zascandil

Cuando volvía del extranjero
tan forastero a las dos no era de día
a las seis ya era de noche
pídame un coche fumando espero
y le aplaudían los camareros

En la música, acompañando, como siempre, Antonio García de Diego y Pancho Varona. Felicidades a todos por el trabajo realizado, ¡¡ya estamos deseando escuchar más!!

joaquin sabina Video: Sabina y Páez, recuperando el tiempo perdido…

| Sección: Inédito, Videos

Video: Sabina y Páez en No sé si es Baires o Madrid

Qué gran video… qué grandes momentos. Joaquín Sabina y Fito Páez, recuperando el tiempo perdido

joaquin sabina Video: Cristina Rosenvinge y Joaquin Sabina – Señorita (Directo)

| Sección: Inédito, Videos

Video: Cristina Rosenvinge y Joaquin Sabina – Señorita (Directo)

Dices que la suerte
No para en tu portal
Que lo que Dios te da, Dios te lo quita
Y sé que no es tu fuerte
Pensar en los demás
Ya no me das pena, señorita.
Dejaste que aquel tipo
Cantase su canción
Pero no te pareció bonita
Guardas las caricias
En el congelador
Ya no me das pena, señorita
Juegas con los hombres
A colocado y ganador
Y mezclas whisky con agua bendita
Están abriendo bares
Junto a tu corazón
Ya no me das pena, señorita
Cuéntale a tu madre, si es que dejas de llorar
Que hasta las farolas
Tienen miedo de tu sombra
Cuando vas a pasear
Te han visto por la calle
Haciendo de fakir
Donando sangre a la puerta de misa
Tragándote las vías del ferrocarril
Ya no me das pena, señorita
Ya no me das pena, señorita

Cristina y los subterráneos

joaquin sabina Video: Joaquín Sabina – Termina la función (Sinatra)

| Sección: Inédito, Videos

No se ponga triste, caballero,
que la amargura y el placer
son el azogue del espejo
multicolor del cabaré

Aquí la lágrima es caramelo
y la sonrisa de papel
y las caricias de mujer

Venga a ser feliz al Paralelo
y no se olvide de aplaudir
si ve salir, de mi sombrero
de copa, la palabra fin

Mañana el cabaré reventaremos
igual que cada noche, con una canción
que les hará viajar a un mundo de ilusión
en el carrusel del alcohol y la fantasía.

joaquin sabina Video: Fito Páez y Joaquín Sabina – Contigo

| Sección: Inédito, Videos

Video: Fito Páez y Joaquín Sabina – Contigo

Fabuloso, fabuloso y fabuloso!.

joaquin sabina A través de sus versos

| Sección: Especiales, Inédito

Debía ser el 78 o el 79, tal vez antes, tal vez después, cuando me tropecé con Luis en Granada. Era entonces un post-adolescente letraherido, rubito y dotadísimo, que ya asustaba por su más que solvente precocidad literaria. Como decía su compadre Javier Egea, Quisquete para los amigos, no paraba de escribir luminosos poemas sobre tiempos y asuntos, por su juventud, imposibles de haber vivido en primera persona. Para mí, para tantos, conocerlo fue un deslumbramiento. Han llovido 30 años desde entonces y no ha dejado ni un solo día, quiero decir ni una sola noche, de deslumbrarme como poeta ya hecho, y derecho (iba a decir), aunque es izquierdo y bien izquierdo, y bien unido, perdonen la tristeza, porque nos unen Granada, Rota, Madrid, Almudena, Arcángel González, Pepe Caballero, Chus Visor, Eduardo Mendicutti, Benjamín Prado, Miguel Ríos, Alfredo Bryce, Javier Rioyo, la poesía, la canción, el compromiso, los huevos estrellados que hace como los ángeles (pruébenlos), la vieja Facultad de Letras de Puentezuelas, el paquete de ducados de su novia, Juan Vida, Jaime Gil, Coilliure, Rafael Alberti, tantos amigos, tantos muertos tan vivos en su obra y en su ejemplo, tantos amaneceres con resaca.

Un amigo de muchos condenado a estar solo. Así se define en su último libro, Vista cansada, definiéndonos a todos. Qué alegría celebrar, con la que está cayendo, el cumpleaños de la editorial Visor, gracias a esta nueva y exquisita colección, Palabra de honor, de la mejor manera posible, con la última entrega de Juan Gelman y esta hermosura de Vista cansada.

Lo he comprado tres veces. Las dos primeras, apenas saboreado, sentí la urgencia de regalarlo, porque a uno le gusta hacer patria poética y porque Luis, como Manrique, como Bécquer, como Rubén, como Machado, como Jaime Gil, como Ángel González, como todos los grandísimos poetas, no sólo es un maestro de poetas, que también, sino que, además y sobre todo, parece capaz de contarnos, y de qué manera, lo que habíamos olvidado que sabíamos de nosotros mismos. Luis sirve para hacer afición, para volver a la plaza porque torea José Tomás, para acercarse a las librerías porque ha salido un nuevo libro suyo. He comprado un tercer ejemplar, y éste pienso quedármelo.

Leer el libro es sentir deslumbramiento, recogimiento, reconocimiento y sí, qué pasa, emoción hasta las lágrimas. No hay rimas, ya lo sé, (con lo que me gustan) y, sin embargo, qué medida tan medida, qué ritmo, qué son, qué compás, que música interna. Ni mijita de falta que le hacen los indocumentados como yo que pretendan añadirle melodía a sus poemas, porque la llevan dentro como el hueso la médula, como el huevo la yema. No en vano es de los pocos poetas cantables y recitables y comprensibles y memorables, sin renunciar por eso nunca a las más alta exigencia formal y lírica. Es también un libro, permítanme decirlo, lleno de un amor casi tan franciscano por las cosas de todos que incluye en su inventario hasta el desamor, hasta los goles de su equipo, hasta los escolapios, hasta la democracia. Amor por los calendarios, por los andenes, por los padres, por los hijos (sobre todo si son de vecino), por las ciudades, por los amigos, por las derrotas, por la angustia, por la esperanza, por Almudena, por Almudena, por Almudena. Y todo contado, quiero decir cantado, con el primor y el mimo de esa voz tan suya y tan limpia que le sube las persianas a la memoria y disfruta colocando en el altar mayor de la poesía unos viejos calcetines o unas gafas con los cristales rotos o el asiento roído de un taxi.

¿Vista cansada? Ojo de lince diría yo. Pupila solidaria y encendida. Voz que llama a las cosas por su nombre más nuestro. Este libro es el mejor de García Montero, como todos los anteriores, porque su verso crece y crece sin oxidarse nunca. Qué orgullosos estamos de abrazarlo y de leerlo los que nos quedamos tan cortos esperando tantísimo de él. Lo ha clavado el lápiz sin botox de Juan Vida, en el retrato que se publica en el libro, con su cara de sabio adolescente renacentista y esa mirada entre certera y compasiva que se queda agarrada al corazón. Bendito sea porque si, como él dice, los años hablan mucho y mienten más que hablan, y si (como dice también, en defensa de Rafael Alberti) los que han amado mucho no desmienten su amor con una mala boda, es urgente volver a pasear por nuestra infancia a través de su infancia, por nuestros primeros versos a través de sus versos, por nuestro primer amor a través de sus amores, por los desengaños, por las maldiciones, por las esquinas y las lluvias y las noches imposibles que tuvo mi Granada, su Granada.

Cómo no voy a quererlo si me sacó de una nube negrísima con el viejo paraguas cómplice de la amistad y la poesía. Los bares son la patria del que ha sido muy joven, dicen también en otro verso que debiera ser mío. Le ha tocado arrastrar a Luis, además, de hotel en hotel, de estación en estación, de antología en antología, la pesada maleta de ser cabeza y referente poético y generacional, eso que llaman crear escuela. Me refiero a la nueva sentimentalidad, la poesía de la experiencia y ese catálogo de etiquetas que entusiasman o enfurecen a los críticos y avinagran la vida a los postergados en el escalafón. Y lleva ese equipaje, doy fe, con una elegancia muy suya, nunca desprovista de una imprescindible, piadosa y saludable dosis de sorna. Él se lo ha buscado y al que no le guste que se joda. Como anda ya por los 40 y diez, y ahora, como dicen que dice Francisco Ayala con razón, casi todo el mundo vive 115 o 120 años, emociona pensar a la vera de mis 40 y diecidemasiados lo que podemos esperar en el futuro de esa pluma, con perdón, lo que le queda por decirnos todavía. Que ustedes y yo lo veamos.

Texto de Joaquín Sabina escrito para la presentación del libro Vista Cansada, en la Residencia Estudiantes, Madrid, el 26 de marzo.

Elpais.com

joaquin sabina Video: Joaquín Sabina – Estravagario

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Video: Joaquín Sabina – Estravagario

Presentación del programa de La 2 de su amigo Javier Rioyo.

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