
Entrevista a Joaquín Sabina en Diario Uno
A poco de llegar a Mendoza, ¿cómo te está yendo en esta visita sudamericana?
Excepcionalmente bien y la visita ha sido muy conmovedora para mí, porque yo la había planeado como una despedida de los grandes escenarios, y nos está yendo tan bien en esta gira, la más larga que hemos hecho en la Argentina, que sólo queremos que siga y que siga y que siga, y que no pare nunca.
De lugares chiquitos, ni hablar. Pero, ¿se puede generar lo mismo en un show, íntimo pero con mucha gente?
Bueno, eso es lo que estamos tratando de conseguir. Fue fantástico lo que pasó en la cancha de Boca, con 40 mil personas, que a ratos, en las baladas, hacían parecer que estábamos en un teatro, con la gente al lado. Eso es lo que queremos.
Contanos sobre Vinagre y rosas, que es la excusa de este concierto: un disco que nació en Praga y merced al desamor de Benjamín Prado, tu compañero de aventuras en las letras de las canciones…
Sí. Como dicen en mi pueblo, se juntaron el hambre y las ganas de comer. Yo estaba con una cierta placidez doméstica, que es un territorio donde no se me suelen ocurrir canciones. Para mí las canciones nacen de la desesperación. Y encontré a un amigo desesperado, Benjamín Prado, que acababa de romper una relación amorosa. Y una noche con muchas copas, sin creerlo ni él ni yo, nos dijimos: “Vamos a irnos a Praga a escribir canciones”. Y al día siguiente estábamos allí, donde escribimos este disco.
Un disco en el que precisamente se destaca la sedosidad de esas letras. Ahora bien, si Joaquín Sabina busca auxilio para escribir letras, ¿qué queda para los demás? ¿Fue un poco como “vampirizar” el estado emocional de Prado para exprimir las canciones?
Sí, pero es que a mí me gusta mucho la amistad, y me gusta perderme en ciudades extrañas y recoletas, y hermosas como Praga. Y la verdad que cuando me fui con Benjamín yo pensaba curarlo a él de sus males de amores, y escribir canciones era sólo una excusa. Claro que después salieron canciones que nos gustaron mucho a los dos. Pero la verdad fuimos a curarnos de cosas distintas y a disfrutar de la amistad.
Una amistad que se ve bien reflejada en Romper una canción, el libro que escribió Benjamín Prado y cuenta la “cocina” del disco. ¿Cuáles de esas canciones son las que te terminaron quedando más cerca del corazón?
Justamente las que cantaremos en Mendoza. Cantaremos seguramente Cristales de Bohemia, que es una canción de amor a Praga, cantaremos Vinagre y rosas, Tiramisú de limón, Embustera, y alguna más. Yo no edito canciones que no sienta, que no tenga cerca del corazón. Por eso tardo tanto en editar discos nuevos: porque tiro muchas cosas a la basura.
















Joaquín Sabina ha sido distinguido nada más llegar a Córdoba como visitante ilustre de la ciudad. Le han sido entregados varios obsequios en un acto que contó con la presencia de varias autoridades tanto de Argentina como de España. También se le entregó una camiseta de Talleres.
No era la primera vez que aparecía en Salvados, el sobresaliente programa de Jordi Évole El Follonero, y tampoco será la última. Mientras en el día de ayer Chile disfrutaba del flaco en el 



