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Etiqueta: Sabina

Joaquín Sabina: “De día la gente va y viene de la obligación, el trabajo, y de noche, los que salen buscan el amor y el placer”

sabina, cataluña

“Cuando uno decide hacer un oficio de la canción o de la pintura, los padres y los familiares siempre piensan que uno está loco porque eso no lleva a ninguna parte”

“Si mis canciones y poemas devuelven la ilusión por la vida… que me la devuelvan a mí también”

“Con los años que yo tengo uno es casi transparente, las mujeres no lo ven a uno a no ser que esté en el escenario”

“Cuando uno lleva tantos años en esto la prensa te etiqueta de forma desmesurada, una vez leí que decían de mí que yo era el profeta del vicio, me sentí muy sobrevalorado, no sabía cómo corresponder a ese piropo, así que me divertí haciendo más canciones para negarlo todo y sacar la lengua, para burlarme primero de mí mismo”

“Mi salud está estupenda porque yo tendría que estar muerto desde hace veinte años. Cuando estoy de vacaciones me duele todo, cuando estoy de gira la adrenalina me hace estar bien”

“Admiro a mucha gente que no conozco, me gustaría tomarme un tequila con Bob Dylan”

“No he tenido nada que ver con la industria de la música ni con la tecnología, no tengo teléfono móvil, no tengo coche, no tengo internet”

“Me hubiera gustado que el día tuviera 1 o 2 horas y el resto de día que fuera de noche, de todas formas siempre tuve tiempo para disfrutar de la vida de noche, para escribir, vivir y beber. De día la gente va y viene de la obligación, el trabajo, y de noche, hasta los que trabajan de día salen a otra cosa, a buscar el amor y el placer, se habla de otra cosa, no se habla todo el tiempo de dinero, me parece que la noche es un terreno donde fructifica mejor la vida, la música y la poesía”

“Mi mujer es una peruana guapísima y con una capacidad de aguanta y comprensión infinita, llevamos 20 años juntos y jamás pensé que me iba a ir de gira con ella, pero ahora mismo es impensable, siempre está a mi lado

“No me preocupa la edad, el número, es lo que veo que me va pasando a mí y al mundo en tantos años, el peso acumulado de la gente que se me han ido, lo peor es tener gente que se ha ido”

“El futuro me interesa bastante poco, el presente sí, y el pasado como lugar para recoger materiales poéticos es importante, pero no como lugar para la tristeza, o la nostalgia, sí para la memoria”

“Lo de Cataluña me parece una barbaridad, una banda ha llevado a enemistarse los unos con los otros… la historia los juzgará. El nacionalismo ha causado guerras”

No puedes perderte los más de 15 minutos de conversación con Joaquín Sabina… grande.

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Joaquín Sabina: “Estoy radicalmente contra el nacionalismo”

sabina, cataluña

“Una banda de políticos profundamente irresponsable han estado a punto de llevar a los catalanes a un abismo imposible. Lo primero que hicieron fue dividir a los catalanes de una manera atroz. Estoy radicalmente contra el nacionalismo y la división”

El gobierno de Argentina
Es la primera vez que vengo desde que Mauricio Macri gobierna. En todas las tertulias se habla de la grieta. La grieta es que nosotros somos los buenos y los otros son los malos. Pero seguro que es un gobierno de ricos

Una reflexión acerca de lo que está pasando en España
Estoy completamente en contra del nacionalismo divisor, del naturalismo que divide, creo que el siglo XXI está hecho para tender puentes y para quitar fronteras como la Unión Europea y no para hacer pequeños países pequeñitos que se crean superiores a los de alrededor. Estoy radicalmente en contra, creo que el nacionalismo en Europa ha traído toda la guerra del Siglo XX y creo que lo que tenemos es ser todos libres e iguales y que los territorios no tienen derechos. Quienes tienen derechos son los ciudadanos.

¿Cómo es vivir aislado de las redes sociales? ¿Vivís mas feliz?
Me parece que es mentira que ahora se está más comunicado que nunca. Creo que se está más incomunicado que nunca. Todos hemos visto a una pareja cenando en un restaurant y en lugar de hablar entre ellos, están los dos conectados con el teléfono móvil. Yo sé que es una gran revolución que tienes todo muy a mano y muy cerca y que es muy importante la cantidad de información que hay pero yo prefiero las cosas con más pausa y con un poco más de reflexión. Y la reflexión no está en Twitter.

¿Te gusta estar alejado de ese mundo?
No estoy alejado. Estoy completamente fuera de Twitter. Estoy en otro planeta. No tengo teléfono móvil. No tengo internet. No tengo ordenador. No tengo nada.

En una reciente entrevista dijiste que los libros te salvaron de todo. ¿De qué cosas te salvaron?
Directamente de la soledad. A veces estás en un aeropuerto y hay una tormenta feroz, no hay hotel y los músicos están tirados por los suelos completamente desesperados… Si tengo un libro estoy feliz. No hay ningún problema. Y si me dejan fumar…

¿Fumar, libros y qué más?
Un whisky.

Sus hijas
Mis hijas son grandes y son amiguísimas mías, pero soy su padre. Nos vemos más que antes, no tengo ningún problema

¿Qué aprendiste a lo largo de los años?
He aprendido muchísimo pero no creas que se aprende tanto. Uno comete los mismos errores que de joven. El disco duro del carácter de uno sigue ahí para siempre. Uno lo que hace es moderarse un poquito, no ir por ahí mostrando la rabia que uno mostraba al principio pero por dentro la rabia sigue ahí.

Apuntando ya a la música, ¿te esperabas que “Lo niego todo” ya sea disco de oro?
Yo nunca espero. Yo siempre que saco un disco creo que voy a defraudar a todo el mundo, que no lo va a ver nadie, que no es posible tener tanta suerte, ser bendecido por los dioses paganos durante tanto tiempo. Y luego la realidad me da este tipo de sorpresas, que calientan muchísimo el corazón pero que uno ni siquiera es capaz de analizarlas ni entender por qué.

Hablando de defraudar la canción dice: “He defraudado a todos empezando por mí”.
Sí.

¿Realmente es así?
Sí. Yo me exijo, espero de mí mismo, mucho más de lo que doy. En las canciones no puedes imaginarte como son de hermosas cuando uno las sueña. Cuando uno las hace ya ha perdido algo.

En tu canción “Pastillas para no soñar” hablás de la vida como una ironía. ¿Qué te llevo a eso?
Sí. A mí me gusta ver la realidad como es pero creo que el humor es absolutamente fundamental para no deprimirnos, para salvarnos de la grisura de la realidad. Y a mí me gusta usarlo sin medida. Creo que para burlarse de la gente, de la sociedad o de lo que pasa, es imprescindible burlarse de uno mismo.

En la canción “Lo niego todo” referís a que te dicen el profeta del vicio, pero vos lo negás. ¿Por qué creés que no te corresponde?
Es muy exagerado. Tanto eso como las cosas cursis como el juglar del asfalto. A mí me gustan las cosas más simples con un castellano pie a tierra.

Sin embargo quizás mucha gente soñaría con que le otorguen esos adjetivos o ser el Dylan español. Vos te desligas de eso…
El Dylan español no es que no me gustaría, sé que no lo soy. Porque sé lo que ha hecho Dylan y sé lo que he hecho yo. Y es demasiado grande Dylan.

En varias de tus canciones se repite la frase “la vida es insulsa y repetida”, ¿Tu vida es así o es todo lo contrario?
Todas las vidas tienen un grado de rutina importante, insulsa y repetida. El espíritu de aventura se puede conservar pero no todo el tiempo. No se puede ser sublime sin interrupción decía Jean Paul Sartre. Y claro que tiene un lado de insulta y repetida. Afortunadamente en trabajos como este es menos insulsa y repetida porque cada día te levantas en un hotel distinto y en una ciudad distinta pero sí creo que no haya nadie que no pueda decir que una parte de su vida es insulsa y repetida.

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Joaquín Sabina: “Hay que borrar fronteras, no crear fronteras nuevas”

joaquin sabina, sabina

Palabras de Joaquín Sabina

“Es el siglo de borrar fronteras, no de hacer fronteras nuevas. Los mayores malos son por culpa del nacionalismo, las dos Guerras Mundiales e incluso la tercera Guerra Mundial, con Sarajevo, Bosnia… estoy radicalmente en contra de que alguien quiera hacer una patria pequeñita teniendo una tan grande. Yo no soy un político ni un opinador político. Soy un ciudadano que se preocupa por las cosas que pasan en mi país”

“Esto no es cómo lo están vendiendo y se lee en la prensa extranjera de que es Cataluña contra España, es Cataluña contra Cataluña. Hay familias que ya no se hablan entre ellos, hay amigos míos que ya no pueden opinar públicamente porque quieran seguir siendo españoles”

“No he creado ninguna escuela, pero creo que he puesto un granito en dignificar las palabras el español en las canciones. Se acababan en chica besa a chico, chica quiere a chico, chica deja a chico…”

“La gente joven de hoy en día quizás escucha mi música porque no hay referentes, no es como en el pasado. La gente de su generación no les está dando lo que necesitan”

Joaquín Sabina, a la llegada a Ecuador, dejando claro lo que piensa sobre la situación de España y Cataluña.

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Joaquín Sabina: “Me gustaría hacer una gira acústica”

joaquin sabina, sabina

La entrevista

Entrevista a Joaquín Sabina en El Periódico

¿Diría que mantiene una relación de amor y odio con las giras? A mí me gustan mucho las giras, más que las grabaciones, pero cuando son tan intensas como esta, con tantas ciudades y países, acaba pesando en la cabeza y en el cuerpo, en el fuelle, y viene bien pasarte unos días charlando con los amigos y tomando el sol.

¿Cuáles son sus sensaciones tras la primera parte de la gira de Lo niego todo? Bueno, como pocas veces pasa en la vida, ha sido mucho más fuerte de lo que hubiéramos soñado. Cuando estábamos haciendo el disco éramos conscientes de que estaba saliendo muy compartible, inspirado, de que la colaboración con Leiva y Benjamín Prado estaba funcionando, y teníamos la sensación de que esto se iba a comunicar al público. Pero no esperábamos que al primer día de tocar las canciones la gente ya las cantara, y que el público fuera tan mayoritario.

Por primera vez, abre los conciertos con un bloque de canciones nuevas seguidas, siete en total. ¿Cree que no las puede mezclar con las otras? Hacer eso era una especie de reto. Siempre había intercalado canciones nuevas y viejas porque me daba un poco de miedo tocarlas seguidas. Esta vez pensé “fuera miedos” y decidí darles un bloque entero. Nunca lo había hecho y ha sido una muy buena experiencia.

Esta es una gira de grandes recintos. Cuando hizo estas canciones, ¿tenía en cuenta que las defendería en ese tipo de escenarios? En absoluto. Cuando hago canciones las hago para mí. Hago lo que me pide el cuerpo, no pienso para nada en el público. Cuando ya las estoy grabando empieza uno a pensar que esto lo tiene que oír la gente, pero a la hora de la escritura lo mejor es no pensar para nada en el público. Yo, aunque quisiera, no sabría hacerlo.

En un pabellón deportivo no se llega al espectador como en un teatro. Sí, yo en los últimos años echo de menos eso. Me gustaría hacer una gira acústica en teatros pequeñitos, pero es complicado porque las cuentas no salen con los músicos que llevamos y porque hay una demanda mucho mayor. Pero con el tiempo y con la edad creo que conseguiré hacer algunas giras acústicas más íntimas, que me gustan mucho. Lo hice hace bastantes años y fue tal vez una de las giras que más he disfrutado en mi vida. En los sitios más grandes no se trata tanto de escuchar una colección de canciones como de una celebración tribal. La gente va a corearlas, a participar de una fiesta colectiva y ciudadana, y se pierden muchos de los matices de las canciones y a veces es muy bonito cantarlas bajito en un teatro.

En estos últimos años se ha hablado mucho de su inseguridad, sus dudas, su miedo escénico… ¿Son desviadas esas percepciones? No, no, es verdad, pero esa inseguridad, esos miedos, los he tenido toda la vida. Yo soy un saco de dudas. Si algo me define es la duda metódica, siempre. Sí, le tengo miedo al escenario, al estudio de grabación, al público, a mí mismo… Siempre he sido así, y de ese tipo de tensiones es de donde saco las canciones, y la fuerza y las ganas para subir al escenario. Pero eso no va a desaparecer nunca.

¿Puede que con el tiempo se agrave incluso, porque con los años uno es cada vez más consciente de la enorme cantidad de cosas en la vida que pueden salir mal? De hecho, sí, se va agravando cada año porque además, cada vez uno nota más la responsabilidad. Yo antes de salir al escenario siempre veo el lugar lleno y pienso “están locos, ¿por qué han venido? ¡Si les voy a defraudar!”. Eso es siempre, cada día. Y luego es una gran sorpresa cuando veo que soy capaz de comunicarme con ellos y darles algo parecido a lo que esperan. Pero siempre estoy lleno de dudas.

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“La autoestima está haciendo mucho daño, los idiotas tienen mucha”

joaquin sabina, sabina

La entrevista

Entrevista a Joaquín Sabina en The Clinic

Alguna vez te escuché decir que sería ridículo creer que las mejores canciones de rock se hicieron gracias a las drogas, pero que a la vez era innegable que esos músicos, cuando dejaron de drogarse, no volvieron a hacer canciones así de buenas. ¿Por qué pasa eso?
Bueno, es una verdad estadística. Yo leo muchas biografías y autobiografías de cantantes, y es indesmentible que las drogas han tenido mucho que ver no sólo con la historia del rock, sino de casi toda la canción popular desde la segunda mitad del siglo XX. Pero también hay otra razón por la que todos preferimos las antiguas canciones de Dylan a las últimas, las antiguas de los Rolling Stones a las últimas. Esa razón tiene que ver con la juventud que escuchamos en esas canciones. Y que no es la juventud de ellos, sino nuestra propia juventud perdida.

Ocho años sin sacar un disco solista. ¿Qué estímulo habías perdido y cómo lo recuperaste?
Lo que había perdido son las ganas de meterme en un estudio. Me seguía gustando mucho subirme al escenario y viajar haciendo giras. Pero grabar canciones, la verdad, es un proceso que me aburre y no me gusta nada.

¿Por qué?
Porque tiene que ver mucho más con la tecnología que con lo artístico. Se pierden horas y horas afinando, corrigiendo, disecando los sonidos. Y como no quería pasar por eso, no quería ponerme a escribir. Y el estímulo me lo dieron dos amigos: Benjamín Prado, que es un compañero de aventuras fantástico, y Leiva, cuya amistad personal y profesional ha sido milagrosa para mí. Con ellos volví a escribir canciones con esa intensidad que no sentía desde “19 días y 500 noches” (1999), el último disco de aquella juventud que me duró hasta los 50 años.

¿Y qué fue lo que más te gustó del resultado?
Yo creo que en mis últimos discos, como andaba más con poetas que con músicos, había intelectualizado las canciones, con lo cual las alejé del público de la música popular. Ahora intenté que estuvieran más cerca del oído y del corazón de la gente. Y por la respuesta que estoy encontrando en los conciertos, creo que eso sí lo he conseguido. “Lo niego todo” nació de una frase de un periódico chileno. Hace muchos años, aterrizo un día en Santiago de Chile, abro un periódico y leo: “Llega a Chile el profeta del vicio”. Me sentí tan sobrevalorado, tan caricaturizado, que desde ese día pensé que alguna vez tenía que hacer una canción con todos esos tópicos, con todas esas cursiladas como “El juglar del asfalto”, como también se atrevieron a llamarme. Pero “Lo niego todo” es sólo una canción del disco…

En este disco hay una canción muy nostálgica, “Leningrado”, sobre un gran amor de juventud perdido: la revolución. A cien años de la Revolución rusa, parece todo un réquiem.
Sí. Es una canción que escribí lleno de amargura, por ver en qué ha quedado esa religión del siglo XX que fue la Revolución rusa y todo lo que vino después. Para la gente de mi generación, que viajaba a la Unión Soviética a aquellos Congresos de la Juventud de eso habla exactamente esa canción , ver en qué ha degenerado todo eso ha sido una cosa dramática, desgarradora. Y bueno, unir eso con una historia de amor en Leningrado, cosa que también sucedía en la época, me pareció una buena idea para contar algo de la historia del siglo XX.

Y como parte de esa generación, ¿eres de los que llevan la muerte de las utopías como un desengaño oportuno o como una herida incurable?
Es que la herida incurable es la vida misma, ¿no? Por eso es que toda generación tiene su ilusión juvenil y su desencanto. Y yo no celebro ese desencanto, pero tampoco sé si haya que volver a creer en la utopía, después de ver el desarrollo patético que han tenido las utopías en todo sitio. Fíjate en lo que está sucediendo hoy mismo en Venezuela. O en lo que ha quedado la Cuba castrista, que fue la revolución de mi juventud. Es tremendo lo mal que envejecen las revoluciones… incluso peor que las personas.

En España, como en Chile, apareció una izquierda joven quebrando muy fuerte con la generación de los 60. ¿De qué lado te sientes?
Me siento del lado de esos millones que votaron a una izquierda joven y un poquito más radical. Pero no tanto del lado de sus dirigentes.

¿Por qué?
Porque ya han empezado a tener los mismos vicios que criticaban, como siempre pasa.

¿El discurso de Pablo Iglesias te identifica, por ejemplo?
A veces sí y a veces no. Por ejemplo, ellos siguen apoyando a Maduro y a la revolución bolivariana, y yo no puedo apoyar eso, de ninguna manera. Venezuela es el país más rico de América Latina y está harapiento, no hay libertad de prensa, no hay separación de poderes… es imposible seguir defendiendo eso.

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Joaquín Sabina: “Nos gustaba mucho ocupar plazas, la alegría y el follisqueo”

joaquin sabina, sabina

Las palabras de Joaquín Sabina

“Compartía con mis amigos la ocupación de las plazas públicas, la alegría y el follisqueo”

“Tuve la suerte de no vivir los últimos años de la dictadura en España”

“No se puede aburrir al público ni se le puede dar moralina”

“En mi generación, queríamos demostrar que se podía hacer rock & roll en español”

“La música de Joaquín Sabina está en la educación sentimental de la gente, y es poesía”, dice el genio y amigo del alma Luis García Montero. “Es tardío, pero está llegando al final del camino mejor que nadie. Acumula más talento que nadie, más talento que ninguno de nosotros que somos de su misma época”, dice Víctor Manuel. Podemos ver a Labordeta, a Krahe, muchos fragmentos de los comienzos, de La Mandrágora, en un reportaje de Televisión Española, “Ochéntame”. No te pierdas los vídeos…

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“No hace falta hacer el ridículo para estar en la música, no hace falta hacer canciones despacito”

joaquin sabina, sabina

Las palabras de Joaquín Sabina

Agota entradas, lidera listas de venta y le hacen tema de tesis doctorales. ¿Qué le pone y qué le impone más?
A mí lo que me hace mucha gracia es que con 68 años cumplidos, sin sonar en la radio, ni estar en las redes sociales, sin internet, sin photocall y sin todo eso, la gente un día está en su casa y decide comprar mi disco. Me parece un milagro. Y me gusta porque eso puede ayudar a los jóvenes a darse cuenta de que no hace falta hacer el ridículo para estar en la música, no hace falta hacer canciones despacito.

A muchos sus canciones nos producen nostalgia. ¿A usted qué le provoca escucharlas?
Yo no las escucho nunca, en mi casa rara vez pongo música, prefiero leer. A mí lo que me produce placer es llegar a México y escuchar a un mariachi cantando ‘Y nos dieron las diez’ sin saber que la canción es mía. Me gusta cuando las canciones se independizan de su autor y uno las puede disfrutar desde fuera.

Y eso a usted le ha pasado con muchas de sus canciones.
No con muchas, pero sí con unas cuantas. Pero fíjese que lo que me llama más la atención es que cuando canto las nuevas en los conciertos, como las cosas van tan rápido ahora, resulta que la gente se las sabe todas.

¿Y qué sensación le provoca cuando le dicen que sus letras son machistas?
Me provoca un enorme desprecio hacia lo políticamente correcto y a este tipo de análisis. Por ese mismo criterio se cargaría uno el 90% de la canción popular. Yo no pienso morderme la lengua, pienso seguir haciendo bromas. Bien saben los dioses paganos que no soy ni racista ni machista ni homófobo. Las canciones deben ser libres.

Hay quien dice que es peor la dictadura de lo políticamente correcto que la censura franquista. ¿Usted qué dice?
Que sí. Ya no se pueden hacer chistes de negros o de homosexuales, el humor debería poder traspasar todos los límites. Es una cosa muy aburrida esto de decir siempre los dos géneros: las asturianas y los asturianos, los andaluces y las andaluzas… No estoy dispuesto a pasar por ahí. Fuera la censura.

Dice estar en el otoño. ¿Qué siente cuando mira a sus veranos y primaveras? ¿Es de los de cualquier tiempo pasado fue mejor?
Para nada. Tengo memoria, pero carezco por completo de nostalgia. Y además ahora me están pasando algunas de las mejores cosas de mi vida. Yo tocaba en Londres en la calle y el Metro, era okupa cuando ni si quiera se había inventado la palabra okupa, y el otro día llenamos el Royal Albert Hall, ¿usted sabe lo qué es eso?

Cuando se está en otoño, ¿cómo se mira al invierno?
Digo el otoño por no decir el invierno. 68 años es una edad muy provecta. El corazón no entiende de edades, pero el cuerpo sí. Yo tengo mis trucos para que el cuerpo casi tampoco lo note, y como me siento tan bendecido por haber salido de algo tan serio como un ictus sin secuelas, pues estoy empezando a pensar que no voy a morir nunca.

Empezaba hablando de Gijón. Aquí le ha pasado lo mejor y lo peor.
Una vez di un ‘gatillazo’ tremendo. Y Gijón era el último lugar del mundo donde quería que me pasara. Cuando volví me puse de rodillas y la reacción del público fue increíble. Lo bueno de la relación con Gijon es que no es ahora, es de cuando yo empezaba. Entonces es cuando uno se da cuenta de en qué sitios conecta. Gijón es uno de ellos.

Uno de sus grandes amigos era asturiano: Ángel González. Se van a cumplir diez años de su muerte. ¿Aún le añora?
La gente que vive conmigo sabe que hablo de él y lo recuerdo todos los días de mi vida. Fueron demasiadas noches en este mismo sofá desde el que le hablo bebiéndonoslo todo, fumándonoslo todo, leyéndonoslo todo, cantándonoslo todo, muriéndonos de risa. Ángel cantaba a Juanín de Mieres. Era fantástico. Pasábamos unas noches maravillosas. Primero fue un maestro y luego un amigo, el mejor amigo que he tenido nunca.

¿Qué aprendió de él?
El pedazo de persona que era, el pedazo de corazón que tenía, su exquisita discreción. Era un dandy de la discreción.

¿Le duele que su fundación se haya quedado en nada?
Sí, claro que me duele… Hay un cáncer ahí que se llama cáncer de las viudas de los escritores. En fin, me dicen que me calle. No merece la pena. Lo que tienen que hacer los asturianos es conservar como un tesoro la memoria de Ángel.

Ángel era Premio Príncipe de Asturias, como Dylan, que también es Nobel, y como Cohen… ¿Se imagina un premio así para usted?
Ni lo imagino ni lo sueño ni lo deseo. Aunque de vez en cuando me suceden, los premios son la quincalla de la gloria. Lo que me imagino es seguir subiéndome al escenario, que se me ocurran canciones cada vez que me pongo a escribir, y que cada dos años me contraten en Gijón.

¿Pero siente que los cantautores son más poetas ahora que antes?
Cuando yo empecé a cantar en La Mandrágora lo hice porque las letras de las canciones eran una basura de usar y tirar. Eso está volviendo por un lado, pero también lo que algunos hicimos de tratar de dignificar el idioma ha tenido continuidad con gente que ha seguido por ese camino.

Es de la vieja escuela a la hora de escribir, de folio en blanco.
Sí. Escribo pasándolo muy mal y sudando tinta.

¿Pero ha cambiado su forma de componer? ¿Es más libre o menos que cuando empezó?
Soy menos libre, porque uno sabe que cuando sale al escenario hay diez mil personas que han pagado por las entradas y no quiere fallarles. Además uno ya no está toda la noche en los bares, mis canciones ya no tienen ese aroma y esa peste de calle, es muy difícil que lo vuelvan a tener, así que uno se mete para dentro, empieza a mirar el balcón interior y trata de sacar otras cosas. Y eso cuesta mucho.

Pero con el tiempo ¿no se tira de oficio para componer?
En mi caso no. Soy capaz de escribir tres sonetos en media hora, pero una canción es algo muchísimo más complicado. Las canciones se incrustan en la memoria sentimental, uno se enamora con ellas, recuerdan momentos de la vida… Es un género sagrado dentro de lo popular que es y le tengo un enorme respeto.

Qué es lo más bonito que le han deparado sus canciones a través de sus fans?
Mire, hace poco salí de un concierto en Buenos Aires y venía un coche siguiéndome. De pronto, el tipo me saca un niño recién nacido por la ventanilla y me dice ‘se llama Joaquín’. Siguió detrás y más adelante me saca una niña recién nacida y me dice ‘se llama Sabina’. Disparates como este pasan a menudo.

Dice que con cada disco escribe un testamento. ¿Qué le falta por contar, por cantar, por testamentar?
Me faltan por cantar un montón de cosas. Se han escrito canciones hermosísimas, pero las más hermosas son las que uno sueña con escribir. Yo seguiré intentando escribir esas canciones.

¿Usted cómo ve España?
Buff, pues la veo muy revuelta, a veces en el mejor sentido de agitar instituciones anquilosadas, y a veces en el peor sentido, que tiene que ver con lo demagógico, con el populismo, el sectarismo y todos los ‘ismos’ que odio. Estoy de observador, pero no estoy demasido contento con lo que está pasando. Por no hablar de Trump, de ese gilipollas, de Marine Le Pen… Parece mentira.

¿Tenemos arreglo?
Los españoles no hemos tenido nunca arreglo, lo que no debemos es caer en un desarreglo terrible.

¿Qué me dice de Cataluña?
Yo que soy de izquierdas, y la izquierda ha sido siempre internacionalista, sé que las guerras europeas han sido siempre por nacionalismos. Pienso que están cometiendo un tremendo error, van a partir Cataluña por la mitad.

Ya solo falta hablar de toros.
Yo no voy a defender los toros, porque encuentro que los antitaurinos tienen muchísima razón, pero espero que los toros no se prohíban mientras yo siga vivo para poder seguir disfrutándolos.

Justo en la mitad de la gira de conciertos, una gran entrevista a Joaquín Sabina.

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“¿Una leyenda? Yo estoy en casa, en pijama, no sé nada de ser una leyenda”

joaquin sabina, sabina

Las palabras de Joaquín Sabina

Si se escucha “Inventario” o “La Mandrágora” y “Lo niego todo”, después de casi cuatro décadas sigue ahí el mismo Sabina pero con mucho poso, un poso que incluye sus dosis de tristeza… Para bien, al menos poéticamente hablando.
Es que la felicidad es fantástica para vivirla, pero no es el mejor terreno para hacer canciones, o cuadros, o libros… La melancolía les sienta bien. Las mejores canciones de amor son las de desamor, buenas canciones de amor felices no hay.

Este “Lo niego todo” es un disco sobre la vejez, sobre el paso del tiempo. El mérito es hablar de esto haciendo mover las caderas y corear los estribillos.
Ese era un reto muy gordo. Uno debe escribir sobre lo que le está pasando, lo malo es que la gente no quiere oír hablar de eso. Ni yo mismo como público querría, excepto si es Leonard Cohen el que canta. Pero era una cosa que tenía ahí guardada y tenía que sacar. Lo que hemos hecho es evitar que fuera un pestiño gracias a la música.

Tengo la teoría de que crecer, madurar, envejecer, pasa sobre todo por seguir caminando mientras se van perdiendo cosas. Hay reencuentros y encuentros inesperados, y hallazgos, claro, pero sobre todo es un camino de pérdida.
Claro que lo es. Alguien dijo que se canta lo que se pierde, sólo de la pérdida canta el poeta. Yo no soy nostálgico, pero sí creo mucho en la memoria, y es en el territorio de la memoria donde uno escarba cuando busca emociones auténticas.

El ictus ¿también le dejó una sensación de pérdida, o de miedo a la pérdida?
Yo tuve muchísima suerte, podía haber sido mucho más grave, y especialmente porque no me dejó secuelas. No secuelas físicas, pero sí por dentro. Es algo que se queda como agazapado y te deja un miedo contra el que tienes que luchar todos los días. En cuanto a lo de la palabra fea, siempre admiraré a Juan Luis Guerra que fue capaz de poner a bailar y cantar a medio mundo con la bilirrubina.

Ser una leyenda viva debe de ser una lata.
Eso pregúntaselo al del bombín. Yo estoy en casa, en pijama, así que no sé nada de leyendas. En todo caso, habría que preguntarle al que se sube al escenario, ese que a mí me parece un impostor con mi misma cara. Yo llevo casi toda mi vida peleando contra esa caricatura de mí. Eso de la leyenda no me influye, no dedico ni un minuto a pensarlo. Además, no tengo redes sociales, ni internet, ni teléfono…

Pero algo habrá contribuido a esa leyenda.
Lo único que acepto es haber creado un puñado de canciones que forman parte de la memoria colectiva de la gente, que cantan los mariachis en México, con las que se algunos se han enamorado… Eso lo acepto. Nada más.

Tenemos querencia a ponerle etiquetas a todo. A usted se las han puesto de todo tipo, a veces incluso contradictorias: facha, rojo, progre, burgués, podemita, antipodemita… la última, machista. ¿Esa le ha escocido especialmente?
Ah, sí, sí… Con esto de la corrección política ya no se puede ni hacer un chiste sobre mujeres, negros u homosexuales… Pero yo siempre he sido un deslenguado y me moriré siéndolo. La canción es un territorio de libertad, así que no puede estar uno pensando qué van a decir los demás.

Es usted, entre otras muchas cosas, un lector empedernido, de libros y de periódicos impresos… ¡Habría que erigirle un monumento!
Leo tres periódicos diarios. Tengo la teoría de que todo eso que vuela por ahí, por internet, si merece la pena acaba en los periódicos, así que no me pierdo nada. Y me gusta el olor del periódico, la tinta, el papel…

¿La cumbre del éxito es que tu nombre acabe convirtiéndose en un adjetivo? En su caso, ´sabiniano´.
El éxito es la calderilla de la gloria, al menos en el terreno literario, y yo estoy más por la gloria. Especialmente si uno comparte el éxito con determinados personajes televisivos que no voy a nombrar. Ahora ya no eres un cantante, vas por la calle y la gente te para y se hace una foto contigo porque no sabe exactamente quién eres y qué haces pero sí que eres un famoso. ¡Un famoso!

Al final será que nada es tan revolucionario como la poesía, que ha salido en tromba a las calles y se ha extendido por todas partes: se canta y se baila, está en los grafitis, en los aseos de los bares, en las redes sociales…
Yo escribía en los bares de madrugada, llenos de gente, pero, como digo en la canción, «me echaron de los bares que usaba de oficina». Ahora ya no puedo hacer eso, no me dejan en paz. Y me han quitado una cosa que para mí era fundamental. Así que me he montado un bar magnífico en mi casa. La poesía siempre ha estado ahí, pero es verdad que se había vuelto, también por culpa de muchos poetas ¿eh?, algo elitista, incomprensible, y ahora ha vuelto a la calle, gracias a muchos cantautores poetas.

Para los que usted es siempre un referente.
No sé si lo soy, ya te digo que no estoy en las redes sociales…

Pues ese camino de pérdidas y hallazgos del que hablábamos, uno de los encuentros que le ha rejuvenecido ha sido el que ha tenido con Leiva
Ha sido fantástico. Yo no había perdido el amor y la pasión por el escenario, pero sí estaba aburrido del proceso de grabar discos, así que decidí cambiar el microclima. Leiva era el músico que más me interesaba de entre la gente de su generación. Y he recuperado las antiguas ganas, las de 19 días y 500 noches. Hemos trabajado como antes, de nuevo con una gran efervescencia creativa.

Pues nadie envejece si tiene ganas y efervescencia creativa.
R Hay quienes mueren de viejo manteniendo un corazón joven.

Justo en la mitad de la gira de conciertos, una gran entrevista a Joaquín Sabina.

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