Más conciertos!

13 de Enero, 2006 | Categoría: Gira Ultramarina

joaquin sabina

Febrero

17 y 18: Las Palmas de Gran Canaria.
20 y 21: Santa Cruz de Tenerife.

Marzo

1: Almería. (Palacio de Deportes “Moisés Ruiz” , 21.00. Uniticket, 902 360 295)
3: Málaga. (Palacio de Deportes “José María Martín Carpena” , 21.00. Uniticket, 902 360 295)
5: Cádiz. (Pabellón “Fernando Portillo”, 21.00. Uniticket, 902 360 295)

Mayo

6: Gijón (Palacio de Deportes)
13: Mallorca (Plaza de Toros)
17: Mérida (Polideportivo Albergue Juvenil El Prado)
20: Torrevieja (Parque Antonio Soria)
26: Bilbao
28: Donosti (Velódromo de Anoeta)
30: Hellín

Junio

3: Alcoy (Estadio Municipal)
10: Lorca (Plaza de toros)
15: Valencia (Plaza de toros)
29: Barcelona (Palau Sant Jordi)

Julio

19: La Coruña (Coliseo Lavedra)

Tú ya lo sabes, pero esta web te trae siempre información de primera mano.

Conciertos en Chile

05 de Enero, 2006 | Categoría: Gira Ultramarina

joaquin sabina en chile

Joaquín Sabina regresará a actuar a Chile. El cantautor español se presentará el 6 de Abril a las 21 horas en el Teatro Caupolicán de Santiago. El show es uno de los incluidos en su Gira Ultramarina, la cual ha sido todo un éxito en España.

El artista aprovechará de mostrar su más reciente disco Alivio de Luto, el sucesor de Dímelo en la calle (2002), el cual fue éxito de ventas en España y Sudamérica.

En su concierto Sabina hará un repaso por sus clásicos temas como Princesa, 19 días y 500 noches, Y nos dieron las diez, Soledad, ¿Quién me ha robado el mes de abril?, Magdalena y Peor para el sol, entre otras.

La banda que lo acompañará estará compuesta por Pedro Barceló -batería y percusión-; Olga Román -voz, guitarra acústica, teclados y percusiones-; Pancho Varona -bajo, guitarra eléctrica, acústica y portuguesa y coros-; y Antonio García de Diego -teclados, piano, guitarra eléctrica, acústica, bandurria, armónica y coros.

Actualización: La fecha definitiva del concierto del cantautor español es el 6 de abril. Los valores de los boletos van de los $ 11.000 a los $ 79.200 y se encuentran a la venta a través del sistema Feriaticket y tiendas Feria del Disco.

Actualización II: Luego que hace unas semanas se pusieran a la venta las entradas para el recital del jueves 6 de abril en el Teatro Caupolicán, la gran respuesta del público trajo otra consecuencia feliz para sus seguidores: un segundo recital, un día después, el viernes 7, en el mismo lugar, a las 21 horas. Las entradas para la nueva función se pondrán a la venta este fin de semana por el sistema Feria Ticket (en el sitio web www.feriaticket.cl, información en el teléfono 4713170) y los precios irán desde los 11 mil a los 79.200 pesos.

Abierto por derribo

21 de Diciembre, 2005 | Categoría: Gira Ultramarina, Noticias

joaquin sabina madrid

Y apareció Sabina, con maleta, bastón y cigarrillo de pegote en los labios, por el puerto de la capital. En casi dos horas de recital, el artista del gatillazo dio un coscorrón a la Cope, recordó el 11-M, se olvidó de unas cuantas letras, improvisó brillantemente otras tantas, se bebió tres chupitos de whisky y pidió aplausos para Javier Krahe -”mi maestro”, dijo de él- y Caco Senante, a los que hizo levantarse de sus butacas.

Rompió además una cuerda -de su guitarra, ojo- y hasta se atrevió a hacer de putero en una graciosa interpretación con su inseparable Olga Román. Y por supuesto cantó, o más bien, se dejó cantar.

La mala salud de hierro del artista de Úbeda, la misma que había generado una gran expectación entre el público madrileño por saber si habría esta vez ‘coitus interruptus’ o no, quedó diáfana en la velada.

Y no ya por la voz ronca, que ésa está ahí y es parte inherente del fenómeno Sabina, sino porque cedió la muleta a sus artistas más de lo normal. Olga, Panchito Varona -bajo- y José Antonio Romero -teclados y guitarra- interpretaron temas propios mientras él acudía a bastidores. El público también hizo su parte.

“Yo llamo a ésta la orquesta del Titanic, porque ellos siguen tocando mientras yo me hundo”. Cosas de Sabina, que se reniega a hundirse pero suele soltar el flotador. 230.000 copias vendidas de Alivio de Luto, su último trabajo tras tres años de ‘mutis por el foro’, son, en estos tiempos que corren, más que un S.O.S. atendido. Ayer llenó el Palacio de Congresos de Madrid. Y lo volverá a hacer hoy y mañana. Eso seguro.

La diferencia de Joaquín Sabina con respecto a los demás artistas es que mientras los ‘otros’ apuestan por letras fatuas y mucha guitarra estridente, sus letras, de un realismo descarnado y de a pie de calle, hacen que la música sea secundaria, casi imperceptible ante el vigor de sus versos.

Pues eso, que Sabina salió al escenario erguido, con chulería, mientras sus músicos soltaban un tango, suavito, para empezar. El escenario era eso, un puerto, con su barco en el fondo, sus edificios, su bar y su farola. Se situó entre medias de sus músicos, subido a un pequeño atril que le situaba por encima del resto y con un simple “Buenas Noches” ya se granjeó el cariño necesitado para darle brillo a la noche.

Y por supuesto lo remató: “Este es un barco que partió de Roquetas, pasó por Barcelona y tuvo un gatillazo en Gijón -en referencia a la suspensión de los conciertos asturianos-, pero ya sabéis que Madrid siempre ha sido el mejor puerto”.

Arrancó su actuación, intimista y desenfadadamente acústica, con Pájaros de Portugal, el primer single de su último trabajo, sacado de una noticia de periódico de hace varios años. Empezaron dos horas de susurros roncos, de suspiros sin respiros. Su lirismo prosaico invadió la sala y con la languidez de Calle Melancolía arrancó las primeras grandes ovaciones, que le hiceron levantarse de su butaca de bar. “Es inútil que uno lleve sombrero para no perder la oportunidad de quitárselo”.

Con Nos sobran los motivos o ¿Quién me ha robado el mes de abril? dejaba claro que iba a ser una profunda retrospectiva de su carrera. Mientras Sabina acudía a bastidores de nuevo, Pancho Varona, en un sorprendente giro, cantaba Esta boca es mía y Olga Román se marcaba una copla. Y a todo esto volvió a aparecer la ‘marea’, como le llamó Varona, con una camiseta ajustada. Ante un grito de metrosexual respondió: “Eso significa que la tengo de un metro”.

Para entonces el cantante jienense ya andaba suelto. La guitarra iba y venía. Ahora de pie, ahora sentado. En Una canción para la Magdalena, un tema cantado a una prostituta, interpretada a dúo con Olga -ella arrimada a una farola-, se marcó una actuación en el escenario, haciendo de cliente habitual. Fue uno de sus pocos guiños físicos, como hizo también al agitar levemente las caderas con Princesas. Los guiños, como siempre, para las letras.

Ante un grito de metrosexual, respondió: “Eso es que la tengo de un metro”

Fue momento entonces para que sonaran himnos encadenados como Peor para el sol, la lángida Y sin embargo, Resumiendo -el tema más rockero de Alivio de luto- o Yo me bajo en Atocha, que cerró la velada momentáneamente y a la que antecedió una poesía sobre el 11-M, recurso usado en varios temas más. Esta última canción la interpretó junto a Antonio Moreno, uno de sus antiguos productores.

Dejó para los bises A la orilla de la chimenea y Peces de ciudad, compuesta ‘ex profeso’ para Ana Belén, la mítica Princesa, que levantó a casi todo el público de sus asientos, Tan joven y tan viejo -su canción más autobiográfica- y Y nos dieron las diez. Todas fueron coreadas por el personal asistente.

Cerró el concierto con toda la banda en el primer plano del escenario y diciendo: “Ha sido todo un placer Madrid”. Hoy y mañana más. Fue una velada a fuego lento, de menos a más, que demuestra que aunque cascado, sigue siendo el rey. Y ciudado, que avisó que con los calores podría volver a tocar en Plazas de Toros. El garito de Sabina sigue abierto por derribo.

Roberto Bécares
El Mundo

De lujo en Madrid

21 de Diciembre, 2005 | Categoría: Gira Ultramarina, Noticias

joaquin sabina

La pregunta que morbosamente flotaba por entre las gradas del recinto no podía ser otra que “¿cantará hoy?”. No es que se desconfiara del ídolo, sino que Sabina es ya de por sí mucho Sabina, y en Madrid, el Sabina elevado a la enésima potencia. De momento, salió. Unos minutos más tarde de cuando estaba anunciado, pero el artista irrumpió en el escenario unos compases después de que sus compañeros de viaje -el guitarrista Antonio de Diego, el bajista Pancho Varona y el batería Pedro Barceló- comenzaran a tocar Amo el amor de los marineros. Detrás, en el ciclorama, un barquito iba -o venía- desde dos paisajes urbanos imposibles; de ésos con rascacielos que se doblan. Aparecía el artista ataviado con levita, bombín y bastón. En la mano, una maleta con etiquetas de los más lejanos países. Del brazo llevaba a Olga Román, ataviada en plan señora con glamour. Nada más irrumpir en el escenario el cantante de Úbeda, la emoción estalló en el recinto, estableciendo un nivel de emoción que se mantendría álgido a lo largo de todo el concierto, para explotar en una cascada de entusiasmo dos horas después, en los bises.

Para Joaquín Sabina, lo de calentar la garganta debe tener otro tipo de connotaciones más sensuales y menos técnico-vocales. Porque se lanzó a tumba abierta, y en las dos primeras canciones su garganta crujió como la madera de ese barco pintado detrás de él, y que él presentó como el que lo llevaba de viaje desde Roquetas de Mar, pasando por Barcelona, y con gatillazo incluido en Gijón, hasta llegar a la ciudad de Madrid que, en sus propias palabras, siempre es “el mejor puerto de España”.

Sabina y Madrid formaron una unión que se tensaba a los acordes de hermosas canciones, nuevas y viejas. Entre las recién llegadas, Pájaros de Portugal volvía a situar a Sabina en su papel de cronista, de compositor de canciones hechas con la materia de lo que le entra por los ojos y por los oídos. De entre las viejas, Calle Melancolía volvió a ser durante unos minutos lugar de paso, en el que se cruzaban el intérprete y su público.

Pese a la pereza de garganta inicial, el cantante se fue entonando y, con guitarra o sin ella, fue sacándole punta y partido a canciones como La rubia de la cuarta fila o Mes de abril, temas que sirvieron para que le diera la alternativa como intérpretes a su eterno compinche, Pancho Varona, y a la encantadora y extraordinaria vocalista Olga Román. Dos temas sirvieron para que el maestro descansara y se lanzara a tumba abierta entre un ramillete de canciones, de las cuales hay que destacar necesariamente la cálida interpretación de Joaquín y Olga del tema Magdalena. En forma de popurrí, Joaquín reunió de una sola ráfaga Soledad, Peor para el sol y Contigo, para escoger el camino que, a través del rock movido de Resumiendo, le llevaría a hacer parada final en Atocha. Este punto marcó el final del concierto en términos del amor sincero que Joaquín, sin lugar a dudas, profesa a esta ciudad y ella le devuelve. Sabina se retiraba en medio de aplausos y, haciendo la cuenta, había cantado más que bien 15 canciones. Era éste un buen balance que sin duda se vio mejorado con la interpretación, primero a cargo de Antonio García de Diego, del tema A la orilla de la chimenea. Acto seguido, Peces de ciudad y Princesa fueron las canciones escogidas para intentar marcharse. Pero al final no hubo modo: la gente siguió aplaudiendo y gritando el nombre de Joaquín, hasta que éste volvió al escenario para regalar a sus seguidores 19 días y 500 noches, Noches de boda e Y nos dieron las diez. Un final de concierto a la altura del ídolo, con Sabina haciendo estupendamente de Sabina y todo el mundo celebrando su regreso a la arena del directo. Hay que felicitarse, porque ese barquito que estuvo toda la actuación detrás de él pasó por Madrid para seguir su camino.

Foto: María Fernández Triguero

Magistral en Granada

16 de Diciembre, 2005 | Categoría: Gira Ultramarina, Noticias

joaquin sabina

Joaquin Sabina tiene alma de cabaretera. Ya lo dice en Corazón de contrabando: “Ando buscando una mujer tan puta como yo”. Y demostró una vez más que es un animal del escenario, como uno de esos tigres que le pintó el granadino Juan Vida para la portada de El hombre del traje gris. Es un actor que borda su mejor papel: hacer de Sabina. El de Úbeda demostró que ha superado los problemas de su mala salud de hierro y apareció cínico, canalla… y escuchimizado como un suspiro. El Conde Crápula de la música española apareció en el escenario con su inseparable bombín, una pequeña maleta, un bastón negro con empuñadura de plata, y cogido del brazo de su eterna corista, Olga Román.

Empezó con la habanera Amo el amor de los marineros, del disco Neruda en el corazón. Y el público ama el amor de Sabina. Más cerca de los 60 años que de los 50, Sabina ha sabido crearse con el paso del tiempo una iconografía sabiniana. A saber: pantalón ceñido –habrá que preguntarle dónde aparcó los pantalones de cuero–, chaleco multicolor, bombín, una cara de sinvergüenza de buena calaña cincelada en la cara y un vaso en un atril al más puro estilo del poeta José Hierro, que en una ocasión confundió un vaso de agua con su chinchón. “¿Pero esto qué es?”. “Agua”, le contestó el camarero. “Pues está buena, pero no conviene abusar”.

Por mucho que digan, la voz de Sabina está en su peor mejor momento, gatillazos aparte. Ante las peticiones del público, el propio artista confesó a los espectadores que sabían perfectamente yo sé qué repertorio le conviene a mi garganta. Porque Sabina tiene mejor voz cuando canta que cuando habla.

Para cantar 19 y 500 noches la voz de Plácido Domingo –de quien Sabina llegó a decir que “vende salchichones”– no es la más apropiada. Tampoco para La Magdalena, que cantó mediado el concierto y consiguió que todo el público –feministas incluidas– cantara a coro con él “la más señora de todas las putas, la más puta de todas las señoras”. De hecho, esta canción incluye un verso, “si la Magdalena pide un trago tú la invitas a cien, que yo los pago”, que le costó a Sabina pagarle a un fan una noche de ‘alterne’. Le mandó una carta con una factura detallada de los servicios de su Magdalena y Sabina le pagó la juerga. Eso sí con una nota: “La menor reincidencia hará perder todo el encanto”.

El Sabina, como dicen sus seguidores, combinó las piezas de su último trabajo, Alivio de luto, con exitazos de otras épocas y continuas ocurrencias entre canción y canción. Entre sus nuevas canciones, la rocanrolera Resumiendo hizo recordar por momentos al Sabina de las plazas de toros. “Que me grita el escenario ven, pido un empujón, no te das cuen, que vomito con la televisión, me hace falta un polvo un buen rock and roll…”

Calle melancolía, en el primer tramo de la actuación, y Princesa ya en la tanda de bises, consiguieron concitar todos los desamores y las tristezas de las 2.000 personas que abarrotaron el Palacio de Congresos. De hecho, a esta cifra habría que añadir todos los fantasmas del pasado que, como también son sabineros, acudieron al concierto sin falta.

Eso sí, llegado el momento de Pájaros de Portugal, la canción con la que pegó el ‘gatillazo’ en Gijón, un pequeño escalofrío recorrió la espalda de los presentes. Calle melancolía, Dos horas después, Nos sobran los motivos, Rubia de la cuarta fila –de la película Isi Disi–, Quién me ha robado el mes de abril… Y la imprescindible Y sin embargo, una canción en la que se refleja cualquier hombre pero que sólo Sabina ha sido capaz de componer: “Y sin embargo cuando duermo sin ti, contigo sueño/ y con todas si duermes a mi lado”. Tanto es así, que algún marido tuvo que dejar de tararearla ante la mirada de furibunda de su mujer. En definitiva, más de dos horas de recorrido emocional por las pasiones. Eso sí, preferentemente por las bajas.

Cappa
Diario Granada Hoy

Conciertos Probables

15 de Diciembre, 2005 | Categoría: Conciertos, Gira Ultramarina

joaquin sabina

Lista de conciertos para la gira de verano 2006.

Mayo

6: Gijón (Palacio de Deportes)
13: Mallorca (Plaza de Toros)
17: Mérida (Polideportivo Albergue Juvenil El Prado)
20: Torrevieja (Parque Antonio Soria)
26: Bilbao
28: Donosti (Velódromo de Anoeta)
30: Hellín

Junio

3: Alcoy (Estadio Municipal)
10: Lorca (Plaza de toros)
15: Valencia (Plaza de toros)
29: Barcelona (Palau Sant Jordi)

Julio

19: La Coruña (Coliseo Lavedra)

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