Variaciones ferlosianas. Para los Drexler Marlango

Yo soy un moro judío
que vive entre los cristianos,
no sé qué dios es el mío
ni quienes son mis hermanos”
Porque tanto desvarío
en quechua y en otomano
me deja muerto de frío
con un fusil en la mano.
La tribu y la religión,
la raza y el adeene,
la bandera y la nación
amaniquean mis genes.
Frontera del sur del norte,
roña de las aduanas,
carroña del pasaporte
con rejas en las ventanas.
Vírgenes de lupanar,
víctimas y victimarios
que pasan, sin vomitar,
las hojas del calendario.
Montescos y Capuletos,
Paneros anti Neruda,
gudaris contra maketos,
noble rocín nunca duda.
Con tanto digo ni mu,
con tanta soda de ombligo,
con tanto mi pero tú,
con tanta boda sintigo,
la fama del Dalai Lama
prende, para no llorar,
una antiolímpica llama
tan gringa que da que hablar.
Se trata de amortizar
tanta lumbre vergonzante,
con rima, para tachar
las certidumbres de antes.
Ay, pobre don Juan sin tierra,
señor de su soledad,
ni en el amor ni en la guerra
ayuna con libertad.
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Año: 2008, Interviú
Letra: Joaquín Sabina
Recitando en la Feria del Libro de Sevilla
Entre copas de whisky y efusiones de amistad de charla de bar, Joaquín Sabina y Benjamín Prado protagonizaron ayer un multitudinario acto en la Feria del Libro. Completamente abarrotada, incluso en los pasillos, la carpa de la Plaza Nueva fue el escenario de una lectura poética que por momentos adoptó el cariz festivo de un concierto del cantautor y que acabó con una ovación de los asistentes, puestos en pie. Prado, que sin dejar de estar cómodo parecía abrumado por la capacidad de convocatoria de su “hermano”, broméo varias veces sobre el asunto: “¿Ves, Joaquín, qué público te traigo?”.
Con sus poemas elegidos, Sabina escribió una suerte de autobiografía urgente. Definió sus canciones como “mapamundis del deseo”. Recordó sus amores de la adolescencia, trágicos y ridículos, y su total carencia de valor para “triunfar en el toreo, atracar un banco o suicidarse”, las tres únicas maneras que concebía entonces de llamar la atención de las mujeres. Recordó -al glosar la relación de Prado con Rafael Alberti- la “nefasta boda” del poeta gaditano con María Asunción Mateo; “nefasta”, insistió, antes de invitar con retranca a pedir el libro de reclamaciones si en el público había alguien a quien la viuda de Alberti no le disgustase. Y, como también hizo su compañero, recitó algunos de sus temas, entre ellos La canción más hermosa del mundo y Contigo.
Diario de Sevilla
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Cervantinas para Gelman

Si gotán no fuera tango
nunca te hubiera sorbido,
si no morfaras tamango
ni amanecieras podrido,
si no dolieras Urondo,
tan hollín, tan almafuerte,
tan sanedrín de Macondo,
tan Pushkin, tan mala suerte,
tan Villa Crespo, aleluya,
porque, en Alcalá de Henares,
frente al trono y la casulla,
zurdaste por soleares,
por milongas, por vidalas
macarenas argentinas,
por las buenas, por las malas,
por bagualas cervantinas.
Velorio del solo junto,
país que fue será, cuando,
más huérfano que difunto,
mañana sigas cantando.
Del violín y otras cuestiones
chamullaremos un día,
mundar de tus relaciones,
mester de mi gelmanía.
Trajín de mi duermevela,
Sydney West, Getsemaní,
cólera buey, duquela
del ruso y el sefardí.
Con tu flauta de pan duro
made in González Tuñón,
tu cuchara de cianuro,
tu Trilce, tu bandoneón.
Desde un lugar de la Mancha
donde cuando ya verán,
vuela un bombín de ala ancha
por san Gelman, por don Juan.
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Año: 2008, Interviú
Letra: Joaquín Sabina
Video: Fito Páez y Joaquín Sabina - Contigo
Palabras para Juan Gelman
“El discurso de Gelman ha sido lo mejor del acto, y lo peor la corbata de Benjamín Prado… no sé como tiene la vergüenza de venir así”.
Joaquín Sabina
¿Con qué se queda del discurso?
Me quedo con todo. Ha sido maravillosamente feroz. No ha tenido miedo a hablar desde el corazón; se ha saciado. Y eso le viene muy bien al Premio Cervantes y a Alcalá.
Los discursos del Cervantes no suelen ser tan reivindicativos…
Ya lo sé, pero de vez en cuando viene muy bien recordar las ‘fatiguitas’ que se han pasado (risas).
¿Y cómo es su amigo Juan Gelman?
Yo empecé a leerle en los años 70 y desde hace quince años somos amigos. Es un hombre muy educado y muy comedido, pero también tiene un gran sentido del humor… negro, por supuesto (risas). Es como se le ha visto aquí, un hombre al que le gusta hablar desde el corazón, y consumirse en ese ardor con la poesía. Por eso es inevitable que se le escape de vez en cuando alguna gota de sangre.
Parece también que, como usted, es poco aficionado al protocolo y las ceremonias.
Seguro. Es un magnífico conversador y una persona que se siente a gusto con sus amigos y con su familia. Estoy convencido de que en este momento está deseando salir de aquí y tomarse tranquilamente unos tragos.
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