Entrevista a Joaquín Sabina en La Jornada de México
Soberbia entrevista a Joaquín Sabina en La Jornada de México, en la que se abordan gran cantidad de temas, todos muy actuales y en los que es realmente positivo conocer la opinión del flaco. Destaca por encima de todo la solidaridad y apoyo a Baltasar Garzón, juez que en España está siendo acusado por la derecha tras querer investigar las muertes del franquismo.
“El disco es una celebración por estar vivo y coleando. Si no estuviera bien de salud, no podría haberme embarcado en esta gira con tantos conciertos, de los que, por cierto, seis en el Auditorio Nacional de México me tienen muy caliente y emocionado. Cambié de vida. Tuve que quitar el pie del acelerador. No es que haya otro Joaquín, pues el ADN, a esta edad, a uno ya no le cambia, pero sí soy más doméstico, más tranquilo. Ya no vivo en los bares ni amanezco en casas que no sé de quién son. Ahora vienen a verme mis amigos a casa. Me tomo de modo más responsable mis conciertos, porque de otro modo no podría darlos. Nunca pensé que llegaría a los 61, sino a los 30 o 40. Soy un sobreviviente de mí mismo. Estoy viviendo una prórroga”
¿Esos cambios han influido en tu modo de componer?
Creo que estas canciones han salido un poco más de dentro; están más reposadas, como el buen tequila. Antes mi vida era más callejera, más caótica, pero me alegro de haber vivido eso, ¡no me arrepiento de nada! No tengo que echar de menos lo no vivido… porque sí lo viví. Mi cuata Chavela Vargas tampoco se arrepiente de nada, y fíjate la edad que tiene…
Pancho Varona me comentó que en Vinagre… está aún más comprometido tu corazón. ¿Es así?
No he editado canciones con las que mi corazón no esté comprometido… ¡A lo mejor se refiere a que hay otros órganos más comprometidos que antes! (carcajada)…
“Podría morir cualquier día. En mis años de vértigo y acelerones no tenía tiempo ni para pensar: ‘oye, que estoy vivo, que estoy disfrutando de la vida’. Ahora sí. Gozo de otras cosas. Una sobremesa con amigos es tan maravillosa como antes un afterhours con borrachos. No reniego de lo de antes, ¡pero es que ya no me da el cuero! Y bueno, ¡tampoco estoy diciendo que lo de ahora sea mejor! (risas). Cuando me piden un ‘consejo para la juventud’ y preguntan: ¿tú qué sientes por las drogas?, les digo: nostalgia”
El alcohol, el tabaco, la coca… los has dejado. Cuando uno abandona esos estados alterados, ¿la vida se ve de otra forma?
De la coca no vamos a hablar, porque la dejé hace 12 años. Pero ahora mismo tengo un cigarrillo y un tequila delante de mí, en honor a mi México (¡salud! Y continúa…) Me siguen motivando los retos, lograr eso que uno no se siente capaz de hacer. Cuando vi el plan de giras temí no poder hacerlo, pero la parte más estrafalaria ya pasó, y aquí sigo: toqué en el estadio de Boca Juniors ante 45 mil personas; ha sido fantástico, y así ha estado en Chile, Uruguay, y 20 conciertos en España… Me siento como si volviera a hacer gimnasia, y mi gimnasia es el escenario; pero fuera de él hay que cuidarse para estar bien… Pero cuidarse con derecho al pataleo, que uno es monógamo, pero no fundamentalista (risas).
La duda siempre te ha acompañado; la duda te da de soñar, te da inquietud para seguir. ¿Sigues dudando? Porque yo veo a tu alrededor muchas certezas: conciertos llenos, discos de platino…
¡Pero es que me mienten! ¡Me han dado hoy un ‘disco de platino’ y no era de platino, sino de hoja de lata! No me alcanza ni para venderlo y comprarme mis dientes nuevos (risas).
Seguir leyendo »