Pulsa "Enter" para saltar al contenido

“Diálogo y fraternidad”, Joaquín Sabina y Luis García Montero en Público

joaquin sabina, garcia montero, publico

Sigue leyendo y no te pierdas la primera carta cruzada entre Joaquín Sabina y Luis García Montero, publicada por el periódico Público.


joaquin sabina, garcia montero, publico

En la entrevista que apareció en Público hace unos días hablaste de lo mucho que discutimos entre nosotros. Recuerdas discusiones enconadas. Y es verdad. Resulta curioso que dos amigos íntimos discutan de forma regular sobre los asuntos importantes y las cuestiones menores. No es que quedemos para discutir, pero las copas, los manteles o los libros son inseparables para nosotros de las noticias que impone la realidad. Es curioso, opinamos de distinta manera sobre asuntos de los que pensamos lo mismo. La izquierda, la Guerra Civil, el anarquismo, la monarquía, Cuba, las elecciones, Juan Ramón Jiménez, Joan Manuel Serrat, el fútbol, tu mujer, la mía, dan para muchas palabras y de vez en cuando para un grito en el suelo con los pies en el cielo.

También es curioso que tú seas un loco cuando yo procuro mantenerme cuerdo y que yo sea un disparate o asuma mi radicalidad cuando tú sientes que conviene un poco de sensatez. Siempre me ha sorprendido que tu militancia en lo políticamente incorrecto haga a veces, pocas veces, un alto en el camino para llamar al voto útil. Entonces me siento absolutamente inútil. Como también compartimos lugares sagrados, Jaime Gil de Biedma es un poeta sobre el que hemos hablado mucho sin discutir nunca. En su poema Contra Jaime Gil de Biedma, un ejercicio de conciencia desatado por las culpas de los años y el alcohol, escribió sobre sí mismo: “Y si yo no supiese, hace ya tiempo, / que tú eres fuerte cuando yo soy débil / y que eres débil cuando me enfurezco”. Tu hija Carmela lo dice de otra forma cuando se enfada con uno de nuestros chistes malos: sois las dos caras de una misma moneda.

Nos conocemos mucho. A veces el valor no es más que el disfraz de la cobardía, y la prudencia un lugar para resistir. Hace algunos veranos, en Rota, después de una noche complicada, te dio por ir a la playa. Te quedaste dormido sobre la arena cuando el sol estaba ya haciendo de las suyas. Una sombrilla buscada con precipitación por Jimena te salvó de la quema. Yo estaba a tu lado cuando, después de más de dos horas de sueño, abriste los ojos un momento. Fue sólo un momento, porque los cerraste también de forma precipitada. Luego me confesaste que al abrir los ojos, al sentir la llamarada de luz y ver una extensión infinita de arena, pensaste que te habías muerto, que estabas en el infierno, y decidiste hacerte el dormido un rato para calcular cómo ibas a enfrentarte al demonio. En este precipicio que es el mundo, obligados a resistir en el infierno, a veces uno necesita cerrar los ojos para seguir el combate o abrirlos para declarar una tregua. Como tú los abres cuando yo los cierro y yo los cierro cuando tú los abres, sabemos los dos que nos conviene mucho discutir.

Nunca quedan heridas. He encabezado la carta con una fórmula un poco tonta: “Querido hermano”. No es que quiera destacar nuestra amistad o que piense que vayamos a ser frailes pacíficos. Se trata de aludir desde el principio a un valor imprescindible para que las discusiones no dejen heridas y sean útiles: la fraternidad. La izquierda, la que nos interesa a ti y a mí, ha defendido más o menos la libertad y la igualdad, pero ha olvidado la fraternidad más de la cuenta. La conversión de las discusiones teóricas en un territorio de sospecha moral y descalificación personal ha hecho ya demasiado daño en la izquierda. Es uno de los disfraces preferidos de las luchas mezquinas por el poder. Nuestra fraternidad, nuestra experiencia en compartir alegrías y resistir nubes negras, impide cualquier tipo de sospechas. Por eso soy siempre tan sincero contigo. Sé que puedes no estar de acuerdo, pero también sé que no vas a empeñarte en entenderme mal.

Así que discutir contigo me permite hablar sin miedo. La fraternidad provoca no tanto el deseo de poseer la verdad, sino el miedo a mentir. Las palabras cómplices enseñan a no convertir los sentimientos o las razones en dogmas. Se discute sin voluntad de dominar, con temor a autoengañarse o a engañar. Uno se acomoda en su propia manera de pensar cuando desprecia al otro. Uno se obliga a mantener los ojos abiertos cuando respeta el corazón y los argumentos que tiene delante. Sí, es un lujo la intimidad, ser prudente sin estar obligado a morderse la lengua. No estoy sugiriendo que vayamos a convertir nuestra correspondencia en un escenario más de los escándalos mediocres de la telebasura. Soy muy partidario de ese pacto que hace años propusiste a los artistas de la pandilla: mientras se está trabajando, todos muy duros con la obra del amigo, para intentar que mejore; cuando la obra se publica, ninguna crítica en público. Así que ninguna crítica fuera de tono, pero sí ese brillo en los ojos de verdad privada que permiten las letras de una correspondencia. Algunos personajes públicos suelen tener los ojos ausentes cuando hablan en privado. Vamos a intentar nosotros mantener la carnalidad de las palabras privadas al escribir en público. Reivindiquemos la fraternidad, en nombre de la izquierda y de nuestras copas, nuestros amigos muertos, nuestras ilusiones y el futuro de nuestras hijas. No te preocupes, esto último no es una cursilería. Es un modo de confesarte que me siento muy vivo cuando tus hijas y las mías, después de aguantar con paciencia nuestras discusiones o nuestras risas, se ponen serias, nos regañan y dicen que no tenemos arreglo. Querido hermano, ojalá nunca tengamos arreglo.

Luis García Montero

joaquin sabina, garcia montero, publico

Otra vez me has sacado los colores. Pienso ahora, tarde y mal, que me equivoqué eligiendo armas para este duelo epistolar, eludiendo el verso porque ahí no había quien te echara un pulso. Pero es que, en prosa, ¡ay Chihuahua!, aparte de que estoy desentrenado y oxidado, me provocas tirándome, en guante de seda, la mano abierta de la fraternidad. Tremendo palabro tan en desuso. Por escrito, da un pudor semejante al de Rimbaud cuando le disparó a un amigo que decía ser feliz: ¿Cómo ha podido usted caer tan bajo? Y entonces, claro, me vienen a la cabeza nuestros fraternos mayores que se declaraban terca y abiertamente partidarios de la felicidad. Hablo de Ángel González, de Pepe Caballero, de García Hortelano y, claro que sí, de Jaime Gil, ese primo tan golfo y exquisito de la Espe. Pero el caso es que la felicidad, ja ja ja ja, o su mal uso, no es inocente en absoluto de su frívolo y obsceno manoseo. Menos contaminada está la bicha que aludes, sin la que para mí no hay felicidad posible. A la fraternidad me refiero, tercer estandarte de una revolución universal y gabacha que consagró a Monsieur Guillotin y le niega ahora, con más razón que un santo, a Céline su laurel póstumo. No deja de sorprenderme, sin embargo, que liquides tan a vuela pluma la libertad y la igualdad, imprescindibles patas del banco de la República, como si la izquierda sí hubiera acertado en ambas y tan nobles causas. Pero eso lo discutiremos otro día. Porque lo que ahora viene a cuento es lo manco que está el trébol sin la hoja de parra, a veces vergonzante, de la fraternidad.

Puede que, en la entrevista previa, no me expresara bien, pero tú sabes que, cuando hablé de discusiones enconadas, quise decir gozosamente enconadas. Porque siempre me ha parecido un lujo asiático debatir contigo sobre cuestiones en las que, no se dejen engañar, estamos tan de acuerdo como dices. Así que me temo que, este derby, nos saldrá más que amistoso, fraternal, como tú quieres, sin que yo te grite lo que le gritan a Mourinho en el Calderón, ni tú le pongas a Neptuno la camiseta blanca de Cristiano. La verdad, y me emociono aún cuando lo cuento, es que te debo demasiadas cosas que han enriquecido, y de qué manera, mi vida. ¿Cómo olvidar, por ejemplo, que empujado y guiado por tu mano amiga y generosa, empecé a publicar libros, el sueño de mi vida, y que tú hiciste posible vía, sobre todo, Chus Visor? Para mis cien sonetos escribiste un prólogo hermosísimo en el que me llamabas Baudelaire con guitarra madrileña (toma ya hipérbole) y el día de la presentación, en la Casa de América, liaste para que me saludara como poeta (fueron palabras suyas) al inolvidado y llorado maestro Ángel González. Con semejante lírica terapia más los veranos en Rota donde me instalé para teneros cerca, algunos bolos literarios y tantas noches de risas incurables alrededor de tu célebre tortilla, me sacaste además de una nube negra posmarichalazo que me tuvo postrado demasiados meses. Mitómano y provinciano, aquel niño de pueblo que fui yo, pensaba que nada más pisar la facultad de Letras de Granada, por no hablar ya de Londres o Madrid, lo más normal del mundo sería cruzarse por el foro y echarse un cigarrito con Platón o con Virgilio. Primera y grave decepción: el tardofranquismo no daba, ni mucho menos, para tales alegrías. Tuvo que esperar uno a cumplir los 50 para encontraros, para frecuentaros, para disfrutaros, para compartiros. Nos hemos desquitado, eso sí, sobre todo en lo que a la dichosa (nunca mejor dicho) fraternidad se refiere.

Este sábado cumple 14 tu hija Elisa. Hace días cumplió 21 mi Carmela. No sé si presumen de padres, me temo lo peor, pero me consta que están orgullosas de nuestra amistad y que saben que tienen dos familias y dos casas y montones de libros y canciones y rimas y la calle, que es más suya que nuestra, y la Bahía de Cádiz a sus pies. Y yo, que he sido tan alérgico a la infancia, me relamo de gusto cuando Elisa improvisa al piano o cuando sorprendo a Carmela rumiando un verso tuyo.

Demasiado a menudo nos quejamos, con razón casi siempre, de que falta vida, vida real en los periódicos; conque me sumo a esta aventura de papel, predigital como soy y (no hace falta decirlo), ágrafo furibundo en internáutica, con la ilusa esperanza de que, juntos, nuestros granitos de arena tibia, febriles, corazonados, impúdicos, rojazos, deslenguados, consigan transformar este blog mensual a cuatro manos en una playa hospitalaria donde sentarse, con un trago, a conversar. Claro que medirme contigo en este espacio Público que tanta falta hacía no va a ser fácil, porque soy perezoso y estoy mayor y carezco de tu rigor, tu disciplina y tu talento. Y, sobre todo, porque me horrorizaría aburrir al respetable.

No quiero dejar, no obstante, de añadir cómo me conmoviste en su momento cuando, dueño ya del trono que desde tan joven ocupas en nuestro parnaso, no dudaste un segundo (a contracorriente y sin convenirle un pelo a tu carrera) en declararte influido por algunas canciones de quien esto escribe, ayudando, de paso, a limpiar la palabra cantautor (con la que nunca me he sentido cómodo, lo sabes) de cierta roña maloliente que arrastraba.

Con la desmesurada esperanza de que me obligues, como tantas otras veces, a sacarme de dentro lo mejor y sabiendo que otro día, con menos pasteleo, hablaremos de otras guerras que no faltan, ahí va este abrazo.

Joaquín Sabina

El artículo “Diálogo y fraternidad”, Joaquín Sabina y Luis García Montero en Público fue publicado el 04-02-2011, ha sido leído 1.722 veces. Queremos conocer tu opinión, recuerda que los comentarios están sujetos a las normas de participación

4 Comentarios

  1. maria perez
    maria perez 04/02/2011

    Cuando fue el encuentro de poetas del mundo latino, Tuve el gratísimo honor de conocer en persona al Sr. Luis García Montero, su exposición resulto de lo mas entretenida e interesante y que decir del maestro Sabina, escritor, poeta y cantante, tan querido en México, nada convencional si no al contrario peca de no callar y de decir las cosas sin tratar de maquillar, así es que estas charlas prometen ser explosivas y encantadoras con dos grandes personajes seductores de las letras que hechizaran nuestras miradas en esas paginas. En hora buena, y sobre todo para nosotros que tendremos el placer de la lectura, el debate y el encuentro de dos personajes que no solo son encantadores ¡son una leyenda!, por fin esas discusiones las disfrutaremos un poquito más nosotros y no solo sus familiares y cercanos.

  2. Valeria M
    Valeria M 04/02/2011

    Ha sido lo mejor leerlos con esa fraternidad con la que aluden, Sabina simplemente ME ENCANTAS!!

    Saludos a los Sabineros
    Saludos para ti Crack!

    Gracias por este regalo especial :)

  3. Martin Rodriguez
    Martin Rodriguez 04/02/2011

    seria interesante que den a conocer estas charlas para poder disfrutarlos

  4. lameata
    lameata 09/02/2011

    Ahora en febrero van los dos a hacerle un homenaje a Enrique Morente en Granada. Pero he mirado en varios sitios y ponen fechas distintas. Alguien sabe exactamente qué día es, el 18 ó el 25 de febrero? Gracias.

Los comentarios están cerrados.

www.entradasyconciertos.com es la web dedicada los eventos musicales y deportivos alrededor de todo el mundo. Hazte un regalo y compra tus entradas para los conciertos de tu ciudad. En 2017 y 2018 están de gira de conciertos los Rolling Stones, U2, Ricardo Arjona, Joaquín Sabina, Bruno Mars.. y mucho mucho más :)

Las cookies de este sitio web se usan para personalizar el contenido y los anuncios, ofrecer funciones de redes sociales y analizar el tráfico. Además, compartimos información sobre el uso que haga del sitio web con nuestros partners de redes sociales, publicidad y análisis web, quienes pueden combinarla con otra información que les haya proporcionado o que hayan recopilado a partir del uso que haya hecho de sus servicios. Más información

Los ajustes de cookies de esta web están configurados para "permitir cookies" y así ofrecerte la mejor experiencia de navegación posible. Si sigues utilizando esta web sin cambiar tus ajustes de cookies o haces clic en "Aceptar" estarás dando tu consentimiento a esto.

Cerrar