
El verano está que arde,
a hombros se va otra tarde
de julio José Tomás.
Mientras estalla Pamplona,
al cielo de Barcelona
sube el de Galapagar.
La crítica lo discute
porque nunca juega al tute
con la tele y los despachos.
Porque huye del compadreo,
porque reinventa el toreo
ajustándose los machos.
Plumillas enardecidos,
la envidia es un sarpullido
que el corazón envenena.
Paco Camino a mi lado
revivía ensimismado
su juventud en la arena.
Ladran, luego cabalgamos,
sufren porque disfrutamos
su cálida sangre fría.
De verde botella y oro,
cuando rodó el tercer toro
la puerta grande se abría.
Porque respeta su oficio,
porque les saca de quicio
tanto pañuelo en las manos.
Los que cargan al torero
parecen los costaleros
del Cristo de los Gitanos.
Poema: De verde botella y oro
Año: 2009, Interviú
Letra: Joaquín Sabina




















José Tomás y Joaquin Sabina… ahhh pareja de grandes !!!!
Mmm me asquea ese ‘deporte’.
¿Por qué no mejor se matan entre los toreros? Sería algo interesante de ver.
Una vez más, hipocresía made by Sabina. Si hay que firmar para que lo quiten, firmará, pero entretanto seguirá yendo. No entiendo como gente con un poco de inteligencia apoya esta mierda, pero bueno.
Me encanta sabina, me encanta! Pero no soporto los toros, lo encuentro una vergüenza.
Me parece un soneto genial, aunque no me gusten nada los toros y crea que deberían suprimirlos del planeta. Sabina cómo siempre, un maestro.
¡Que se maten entre los toreros, que se maten entre los toreros! Jaja, me mató la opinión de Ángel, muy buena.
Mientras exista una muerte evitable de personas ,animales o cosas, en el planeta ¿por qué se preocupa tanto la gente de los toros?
Ole! no te mueras nunca José Tomás!
Esto si que no lo comparto con el gran Sabina. No a esta locura del toreo¡
magistral, maestro sabina, pero eso de los toros lo repruebo sin pensármelo dos veces…
no comparto los toros, eso es una crimen, eso hacen los paises primermundistas? lo que escribe sabina, eso si es arte…
al “deporte” taurino lo repruebo… a la rima de sabina la alabo