
Dos horas después

La tarde consumió su luego fatuo
sin carne, sin pecado, sin quizás,
la noche se agavilla como un ave
a punto de emigrar.
Y el mundo es un hervor de caracolas
ayunas de pimienta, risa y sal,
y el sol es una lágrima en un ojo
que no sabe llorar.
Tu espalda es el ocaso de septiembre,
un mapa sin revés ni marcha atrás,
una gota de orujo acostumbrada
al desdén de la mar.
Y al cabo el calendario y sus ujieres
disecando el oficio de soñar
y la espuela en la tasca de la esquina
y el vicio de olvidar.
Por el renglón del corazón
cada mañana descarrila un tren.
Y al terminar vuelta a empezar
dos horas después de amancer.
Tiene la vida un lánguido argumento
que no se acaba nunca de aprender,
sabe a licor y a luna despeinada
que no quita la sed.
La noche ha consumido sus botellas
Dejándose un jirón en la pared.
Han pasado los días como hojas
de libros sin leer.
Crítica: Joaquín Sabina comparte la letra con José Caballero Bonald y Pancho Varona la música con Antonio García de Diego. Con un aire añejo de ‘swing’ entremezclado con ‘reggae’ y un violín que suena zíngaro tocado por Diego Galaz. Pancho Varona se encarga de la guitarra española, Pedro Barceló de la batería, Olga Román de los coros y Antonio García de Diego de todo lo demás.
Título: Dos horas después
Año: 2005
Letra: Joaquín Sabina y José Caballero Bonald
Música: Antonio Garcia de Diego y Pancho Varona
Disco: Alivio de Luto (2005)
52 comentarios
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[...] Joaquín Sabina, poeta, artista, genio y maestro. Su extensa discografía está plagada de éxitos que poco a poco voy conociendo dado que no hace demasiado tiempo que me he aficionado a la música del ubetense. Esta canción es la última a la que me he enganchado. Todo ocurrió en un reciente viaje. Entre toneladas de música de consumo, que almacena mi hermano en su portacds, encontré el alivio de luto su último trabajo de estudio. Ya hacía que le había escuchado pero no con el suficiente detenimiento que se merecía. Fue entonces cuando me enamoré de esta y de las “dos horas después”. Dos temas para escuchar sin prisas. Categorías: música, artistas, canciones [...]




Publicado el 26-10-2005 |
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A mí esta canción me canta y me cuenta lo que debió sentir la persona con la que compartí mi vida durante veinte años. Ya no está aquí; dejó de ser una caracola cociéndose sin pimienta, risas ni sal, con un sol que tan sólo era una lágrima que no acababa nunca de ponerse porque no sabía a qué lado caer: fuera le daba miedo; dentro, vértigo. Cada verso de este esclarecedor y enternecedor poema tiene un significado muy concreto, y es precisamente el vicio de olvidar el que lo define todo. Una preciosa manera de llamar a lo que tantos desahuciados del alma hacen por curarla, aunque sólo por unas horas. Después vienen las otras, las malditas, justo dos después del amanecer. Nunca intenté comprenderle, si acaso acompañarle para que no se cayese y, si así fuera, ayudarle a levantarse… Para nunca apagar su sed. Una noche, habiendo consumido sus botellas, vio todos los jirones que éstas dejaron en sus paredes interiores. Los días pasaron desde entonces como hojas de libros sin leer. Y yo, cinco años después, de alivio luto, Joaquín. Tu canción me ha ayudado a entender el porqué. Gracias.