“El mundo femenino, a mi modo de ver, ayuda a salvar la Humanidad”

sabina, serrat

“Nuestras esposas vienen a los conciertos… o no nos dejan viajar. Entre ellas se lo pasan de puta madre, se quieren mucho”

“En lo personal no creo que Argentina sea absolutamente mujer. Aunque tiene evidentemente un interesante mundo femenino. El mundo femenino, a mi modo de ver, ayuda a salvar la Humanidad. Y en este sentido me alegran tantísimo las pequeñas victorias que a costa de enorme sacrificio la femineidad argentina va teniendo al cabo del tiempo.

“No preguntes a quién votaríamos nosotros para presidente de Argentina, porque entrometernos en temas así sería una especie de insulto para ustedes, que viven allí y gozan la dicha de poder seguir votando. Tampoco podría explicarte por qué a tu entrañable tierra le cuesta tanto salir adelante. Ya quisiera saberlo. He empleado cientos de horas pensándolo… Lo que demuestra la historia reciente -y no lo digo a favor ni en contra de nadie, sino basándome en hechos– es que resulta imposible gobernarla sin el peronismo”

“Aquí no existen egos de por medio. Me gusta el Joan Manuel Serrat divertido de las comidas y las cenas; es genial. Y me maravilla su disciplina, de la que yo carezco. Tanto que me obligo a mí mismo a intentar seguirle estrictamente el ritmo, para no defraudarlo demasiado”

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“He puesto en riesgo mi vida unas cuantas veces, pero sobreviví razonablemente bien“

“Por lo que me ha brindado personal y profesionalmente, debería agradecer de rodillas todo lo que la Argentina me dio. Yo siempre fui de pueblo, jamás pensé en cruzar el mar. Pero la primera vez que intenté ir a Buenos Aires me tocó la época de hiperinflación, en las postrimerías del gobierno de Raúl Alfonsín. A mi discográfica de la época no le interesaba. ‘Pero no te vas a ir al culo del mundo’, intentaron disuadirme. Y guardaban razón. Apenas pisé Argentina comprendí que estaba frente al culo más lindo del mundo”.

“Tengo cajones llenos de letras de canciones aún sin acordes, poemas inéditos. Tal vez algunos se conviertan en canciones”

“Armé un despacho magnífico para escribir, y jamás logré sentarme ahí a escribir nada. No tengo ordenador, máquina de escribir y teléfono móvil. Apunto en los bares, cuando me dejan, o aquí, de noche, pero tirado en el suelo. Nunca en un sitio fijo, nunca en horas fijas”.

“No sé aún aprendí a conjugar la palabra monogamia. Tampoco puedo contestar esa pregunta, por daños a terceras. Pongamos mejor, a ver… En ocasiones, no hay excesiva necesidad de hacerle demasiado daño a la gente que quieres. Y entonces el mal menor a veces es una cierta monogamia. Cierta, eh. Tampoco hay que ser fundamentalista”

“En lo personal, cuando Serrat ya era Serrat y yo era Joaquín Ramón Martínez, sentí por algún motivo extraño que él me había adoptado. Y hasta la fecha reconozco que quizá hoy no sería cantante si no hubiera habido antes un Serrat”

“No suelo ir a conciertos. Me parece un coñazo permanecer dos horas y pico observando a uno que no sea yo. Sin embargo, admito que en los últimos veinte años he asistido a una decena de recitales de Joan Manuel, y no porque era mi amigo. Más aún, porque oír buenas canciones me estimula el desafío: ‘Mira lo que hizo este cabrón. Ahora me toca a mí’. A mí me sorprendió que, conociendo mi currículum o redículum, un tipo como él, sin ninguna necesidad, se apuntara esta gira. Así que pronto me puse un letrero en mi cabeza: ‘No defraudar al catalán’

“¿Si practico deportes? Hago ‘tos-ing’ a la mañana. Me mata la tos”

“Estuve casi un año tirado en mi cama, sin salir de mi casa en Madrid… Pero salí adelante. Ya no escribo hasta las 7 de la mañana tomando cocaína como antes”

“Yo por sexo, droga y rock and roll hoy siento una cosa: nostalgia”

“Ni en las reuniones privadas suelo cantar. A menos que esté borracho. Cosa que ahora rara vez sucede”

“Aceptaría que ahora llevo una existencia aburrida. Ya no estoy todo el día al filo de la navaja. Tengo siete gatos, justo para no tener que sacarlos a pasear. Se llaman Elvis, Judas, Margot, Rojo, Lolo, Demon y Margarito. Los que crían perros me han mencionado que son ellos los que hacen el trabajo sucio. Tampoco duermo siesta. Mis costumbres son andar por aquí, sentarme a leer, llenarme una copa, encender un puchito, escribir, asomarme por las ventanas. Me encantan los tejados”

“Mis amigos de juergas están enfadados. Lógico, antes me contaban sus desventuras en las barras de bares de ínfima reputación, y en la actualidad no me ven vagando por allí. O, de pronto, antes me levantaba a la madrugada y había una pareja –a la que a lo mejor no conocía– follando en el salón, y ahora las llaves le pertenecen a un círculo íntimo, no a veinticinco personas. Aunque sigue habiendo veinticinco personas que pueden venir cuando lo deseen, ¡mientras yo las conozca!”

“Te confieso, saliendo de día por la Capital Federal descubrí otra ciudad. Hasta hoy sólo conocía la ciudad de los cafetines, las p… y los vicios, algo que, te aclaro, recuerdo con mucha melancolía. Pero era raro verme caminar por Florida a plena luz del día. Sin embargo, admito que también me gusta esta otra parte. Me acuesto temprano… ¡Qué lindo es dormir de noche! Y por la mañana me levanto a escribir”

“La nariz ahora sólo la uso para respirar. Mis amigos tienen órdenes estrictas de parte de la peruana que duerme conmigo (Jimena Coronel, su mujer desde hace… años) para contestarme ‘no traje nada’. Ya son diez años alejados de la cosa. Estuve ocho meses sin fumar, pero en cuanto volví a escribir reincidí. En las últimas semanas ando abusando. Como estoy empezando la gira, me he convertido en una histérica, y las chicas histéricas fuman en exceso”

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Joaquín Sabina: “El rap es poesía de analfabeto y para analfabeto que habla fundamentalmente de quién la tiene más larga”

joaquin sabina

Palabras de Joaquín Sabina

“Estamos hartos de que la gente diga que es estupendo envejecer. Váyase usted a la mierda. ¿Quién quiere ser viejo? Nadie”

Joaquín Sabina

¿Qué le parece la música de hoy? No sé si soy una voz autorizada porque oigo poca música y no estoy al tanto. Y a veces, como todos los viejos, reacciono contra lo nuevo. Me decepcionó mucho el rap, que se ha ido convirtiendo con los años en poesía de analfabeto y para analfabeto que habla fundamentalmente de quién la tiene más larga. Ahora pones la radio y es un desastre su maléfica influencia. Cualquiera cree que puede rimar y versificar.

¿Y los cambios en la industria? Ya no hay que hacer ese peregrinaje terrible por las discográficas para que te publiquen; en tu casa, con muy pocos aparatos, puedes hacer unos discos cojonudos y mandarlos a Internet. Eso me parece una gran noticia. Lo que ocurre es que son medios demasiado potentes para la falta de talento individual que uno ve. Pero supongo que eso ha pasado siempre. En cualquier caso, soy un tipo que no es que no tenga Internet. No tengo ni teléfono. Soy una especie de hombre de las cavernas. No sé lo que son las redes sociales. Creo además que, si hay algo importante, acaba saliendo en la prensa. Es la única costumbre que tengo: paso dos horas diarias con la prensa.

¿A qué dedica su tiempo? Estos días estoy calentándome la cabeza para… como me he puesto un lugar (ha reformado un apartamento en el mismo edificio) solo para trabajar y no oír cosas domésticas ni nada, pues estoy mentalizándome para empezar este lunes.

¿Siempre empieza un lunes? Funciono así. Nunca he sido de costumbres, sino de rachas. Puedo pasar un par de años sin subirme al escenario y sin echarlo de menos. A mí me sacude más la necesidad de escribir. Y lo que hago todos los días: leo siempre un par de horas. Incluso más en las giras, porque, como mi voz está como está, entre concierto y concierto estoy mudo. Mudo quiere decir mudo. Sin hablar. Entonces, ¿qué hago para no pegarme un tiro? Leer. Me entero bien de la política de los sitios donde estoy, leo las últimas novedades, a los poetas viejos que aún no había conseguido. La borrachera del último día se la puede imaginar.

Me ha recordado su último concierto en Madrid. Abandonó el escenario porque se quedó sin voz. Yo sabía que estaba engañando a la gente que había pagado y que me estaba viendo en unas condiciones que no se merecían. No puedo hacer eso. No lo pude hacer nunca. Por eso esa maldita leyenda de que lo he hecho más de una vez. Lo he hecho más de una vez, pero mi primo y maestro Serrat este año lo ha hecho varias veces y no ha salido ni en la prensa: suspendo porque estoy afónico y ya está.

¿Le fastidia que salga en la prensa? Me fastidia la leyenda, porque no he sido tan informal. Este año, por ejemplo, he dado 80 conciertos en 12 países. Me jodió mucho que el gatillazo fuera justo en Madrid. Siempre me pasa.

¿Por qué? Supongo que me agarrota el nervio y eso influye. Y con los años, y eso te lo dirán todos, no es cosa mía, es mucho peor. De joven no eres consciente de que tienes una responsabilidad con el público, y eso funciona muy bien. Pero cuando vas sabiendo que han salido de su casa, se han gastado un dinero que no tienen en comprar una entrada que es cara y han ido y te aman… Buf, es mucho más jodido.

Antes de suspender, dijo desde el escenario: “Envejecer es una puta mierda”. Estamos hartos de que la gente diga que es estupendo envejecer. Váyase usted a la mierda. ¿Quién quiere ser viejo? Nadie.

19 días y 500 noches. Al acabar el disco me quité de la coca. Un día en Marrakech dije: “Se acabó”. Y se acabó. Pero en 19 días… me estaba tres días sin dormir con un verso. Siempre digo que no sirvo de ejemplo a las madres de los drogadictos, porque dije hasta aquí y no tuve ni que internarme. Además, soy monógamo, pero no fundamentalista: si después de una gira un pipa me invita, me tomo una raya sin problemas. Eso sucede no más de tres o cuatro veces al año. No me he vuelto antinada. Creo que la coca que tomábamos en esa época era cal de las paredes, porque algún día me la tomé en Colombia y me dio vuelta la cabeza, cosa que no pasó aquí. El otro día me contó un amigo, otro cantante que solía estar por aquí cuando medio Madrid tenía las llaves de mi casa, que un día vino el cobrador del frac. Me lo demostró con pruebas. No me acuerdo en absoluto; no me acuerdo de novias de esa época.

Habla de Atahualpa. ¿Quiénes han sido sus influencias? Si quiere saber mis santos: Dylan y Cohen, en el lado del anglosajón; como intérprete, Billie Holiday; en el lado francés, Brassens; en el español, José Alfredo Jiménez y Goyeneche, un cantante de tangos; el más grande: Serrat; le tengo enorme respeto a Paco Ibáñez, que nos dio a conocer la mejor poesía española con voz de cabra. Silvio Rodríguez, Pablo Milanés y Juan Luis Guerra, que puso a bailar a las gordas europeas que no sabían que tenían caderas. Y el panameño de la salsa, Rubén Blades. En Argentina, 30 años después del tango, Charly García. Pero escucharía a Dylan, a Brassens y a Cohen toda la vida. No encuentro al Dylan ni al Cohen actual de 20 años.

Habrá alguien de hoy. Me interesan Leyva y Vanesa Martín, a quienes he conocido aquí tocando la guitarra y cantando. Y están pasando cosas en el flamenco, desde Rosalía hasta Poveda. Ah, y un cantante amigo mío, al que me traje de Uruguay, Jorge Drexler. Del indie me gusta Vetusta Morla, aunque sus letras siguen siendo muy oscuras.

Hay bastante de América Latina. ¿Qué se trae cuando regresa de allí? El corazón inflamado. Allí se ha construido una especie de culto. No me gusta la palabra, pero pasa. Y, claro, para un tipo que lo único que quiere es comunicarse con la gente en su idioma, pues da muchísimo gusto. Un tipo, cuidado, que tiene 70 años ya.

¿No son 69? Celebré los 70 el otro día. Porque José Tomás, mi amigo el torero, está tan enamorado como yo de José Alfredo y se trajo el mejor mariachi de México. Me lo regaló e invité a todos mis amigos aquí en Casa Patas. Por si no llegaba a mi cumpleaños, dije: voy a aprovechar este mariachi. 

Entrevista en El País

Joaquín Sabina: “No tengo teléfono móvil, no sé conducir, soy un desastre total”

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Ha alargado un poco más la gira de ‘Lo niego todo’ en España a su vuelta de Sudamérica. ¿Le ha sabido a poco?

No. Lo que ocurre es que en sitios como Granada o Barcelona había dejado de actuar por enfermedad, y ya que íbamos a dar la cara en esos lugares pensé que había otros en los que no había tocado y me apetecía mucho. Y uno de ellos era Córdoba.

El paso del tiempo es el eje central de este disco. ¿De verdad cree que acabará, como dice en una de sus canciones, «como una puta vieja cuidando sus gatos»?
Creo que ya estoy así. Tengo seis gatos. El disco es una especie de meditación sobre la vejez, pero yo al espejo siempre le saco la lengua. Es decir, para burlarse de los demás hay que empezar burlándose de uno mismo.

Pero dicen que nadie envejece si tiene un corazón joven.
El mío está muy joven, y físicamente tampoco me encuentro nada mal, lo que ocurre es que uno no puede mentirle a su gente y fingir que es un rockerito de 25 años. Yo soy un rockerazo de 69 años.

En este disco se nos vuelve un buen chico negando casi todos los estereotipos con los que siempre se le ha asociado y de los que casi ha alardeado. ¿Se arrepiente de algo?
Todos esos estereotipos son más bien periodísticos. Yo no hubiera dicho jamás una cursilada como «el juglar del asfalto» y cosas así. Pero todo eso creo que es una caricatura muy excesiva, y en lo único que yo colaboré fue en que no me escondí nunca. Y es verdad que vivía de noche e iba de tugurio en tugurio. Pero nada más. Si yo hubiera llevado esa vida que las caricaturas dicen, sería imposible que hubiera escrito 400 canciones o que estuviera vivo con 69 tacos.

¿Ha cambiado la noche por el día?
No, pero como en los bares no es muy cómodo estar por las que cosas que pasan con la gente, pues he puesto un bar en mi casa y aquí vienen mis amigos.

Hacía mucho tiempo que no componía nuevas canciones. ¿Leiva ha sido el empujón que necesitaba? ¿Cómo ha sido trabajar con él, ansiaba su juventud?
Leiva fue un regalo de los dioses. Un día me escribió una carta diciéndome que, después de verme en un concierto en Madrid, no quería morirse sin producirme un disco. Yo estaba en un momento de seca, que dicen los escritores, no tenía muchas ganas de ponerme a escribir canciones. Entonces lo llamé y, a pesar de que él tenía su disco recién salido y estaba en plena promoción, se vino a Rota conmigo y pasamos 20 o 25 días escribiendo con una intensidad como yo no recordaba, al menos, desde 19 días y 500 noches.

Además de a Leiva, ¿a quién respeta en el panorama musical actual?
De los vivos, sigo respetando mucho a Bob Dylan, y los demás, mucho me temo que se han ido muriendo. Lo malo de tener esta edad es que se te va muriendo la gente. Este año se me han ido Javier Krahe y Leonard Cohen, nada menos. Sigo oyendo mucho a Tom Petty, que también se nos ha muerto este año. Es un desastre cómo la agenda se te va quedando vacía.

Y respecto a la música española, ¿cree que tiene calidad?
No lo sé. No escucho mucha música. No tengo redes sociales, no tengo teléfono móvil, no sé conducir. Soy un desastre total. Además, el último año lo hemos pasado totalmente de gira y en las giras llevo un libro, no me pongo a escuchar discos.

Cuando mira hacia atrás y repasa sus discos, ¿tiene la sensación de que ahora haría algunas cosas de otro modo? ¿Ve la vida, con el paso de los años, de forma diferente?
Prescindiendo del primer disco, que se llama Inventario -y que ojalá no lo tengas, pero te lo compro para quemarlo-, de todos los demás estoy bastante conforme. Escribo muchas más canciones de las que edito, porque tiro muchísimo a la basura. Solo publico lo que va a hacer que no le de vergüenza a mis amigos oírlo.

¿Cuál ha sido la mayor locura que ha hecho?
Eso no te lo voy a contar.

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Joaquín Sabina: “Envejece el cuerpo pero no el corazón… aunque es difícil de demostrar”

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Las palabras de Joaquín Sabina

Los fans y los ídolos → “Yo no creo en los mitos. No creo en los fanáticos, creo más bien en la gente cómplice, en los que leen un libro o escuchan una canción y eso les aporta un cierto consuelo, algo muy parecido a la mejor de las amistades. En todo lo demás, no creo”

Una gira de conciertos acústica → “Absolutamente todos los años de mi vida, desde hace como 30, quiero hacer una gira de conciertos sosegada, tranquilita, con instrumentos acústicos donde se escucha la respiración, donde el público y yo tengamos una relación más de igual a igual…y nunca puedo. Pero siempre está la presión de una demanda de entradas muy grande, no sé por qué, pero la hay, y uno no puede negarse a cantarle a mucha gente, porque si hiciera conciertos en lugares muy chiquiticos tendría que estar durante un mes en cada ciudad, entiendes… Cosa que sería estupenda, algo muy relajado… aunque no iría a casa nunca”

La juventud → “Yo hice el álbum Lo niego todo para rejuvenecer. No hay secreto para la eterna juventud. Lo que ocurre es que si se tiene un corazón joven eso ayuda. Envejecen tus músculos, tus dientes, pero el corazón no envejece mucho. Creo yo y lo cree mucha gente. Lo que pasa es que eso es muy difícil de demostrar”

El más vendido → “Cuando me puse a hacer el último álbum, Lo niego todo, igual que cuando me puse a hacer el primero de mis discos, sabía que no estaba en el mercado, que no estaba en la música de moda ni entonces ni ahora. Yo estaba muy feliz con que me consumiera un núcleo de gente lo suficientemente amplio para poder vivir, pero lo suficientemente pequeño para saberme el nombre de todos y cada uno. Luego pasó esto y no tengo respuesta. Yo no estoy en la radio ni en la televisión, tampoco hago campañas de marketing ni nada que se le parezca. Para mí es un milagro. Creo que por eso respondo a ese cariño con estas giras multitudinarias, cuando me gustaría hacer otras más íntimas”

Justo al inicio de la gira de conciertos, una gran entrevista al maestro Joaquín Sabina en El Tiempo

Joaquín Sabina: “De día la gente va y viene de la obligación, el trabajo, y de noche, los que salen buscan el amor y el placer”

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“Cuando uno decide hacer un oficio de la canción o de la pintura, los padres y los familiares siempre piensan que uno está loco porque eso no lleva a ninguna parte”

“Si mis canciones y poemas devuelven la ilusión por la vida… que me la devuelvan a mí también”

“Con los años que yo tengo uno es casi transparente, las mujeres no lo ven a uno a no ser que esté en el escenario”

“Cuando uno lleva tantos años en esto la prensa te etiqueta de forma desmesurada, una vez leí que decían de mí que yo era el profeta del vicio, me sentí muy sobrevalorado, no sabía cómo corresponder a ese piropo, así que me divertí haciendo más canciones para negarlo todo y sacar la lengua, para burlarme primero de mí mismo”

“Mi salud está estupenda porque yo tendría que estar muerto desde hace veinte años. Cuando estoy de vacaciones me duele todo, cuando estoy de gira la adrenalina me hace estar bien”

“Admiro a mucha gente que no conozco, me gustaría tomarme un tequila con Bob Dylan”

“No he tenido nada que ver con la industria de la música ni con la tecnología, no tengo teléfono móvil, no tengo coche, no tengo internet”

“Me hubiera gustado que el día tuviera 1 o 2 horas y el resto de día que fuera de noche, de todas formas siempre tuve tiempo para disfrutar de la vida de noche, para escribir, vivir y beber. De día la gente va y viene de la obligación, el trabajo, y de noche, hasta los que trabajan de día salen a otra cosa, a buscar el amor y el placer, se habla de otra cosa, no se habla todo el tiempo de dinero, me parece que la noche es un terreno donde fructifica mejor la vida, la música y la poesía”

“Mi mujer es una peruana guapísima y con una capacidad de aguanta y comprensión infinita, llevamos 20 años juntos y jamás pensé que me iba a ir de gira con ella, pero ahora mismo es impensable, siempre está a mi lado

“No me preocupa la edad, el número, es lo que veo que me va pasando a mí y al mundo en tantos años, el peso acumulado de la gente que se me han ido, lo peor es tener gente que se ha ido”

“El futuro me interesa bastante poco, el presente sí, y el pasado como lugar para recoger materiales poéticos es importante, pero no como lugar para la tristeza, o la nostalgia, sí para la memoria”

“Lo de Cataluña me parece una barbaridad, una banda ha llevado a enemistarse los unos con los otros… la historia los juzgará. El nacionalismo ha causado guerras”

No puedes perderte los más de 15 minutos de conversación con Joaquín Sabina… grande.

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