Las hijas de Sabina

joaquin sabina

Las palabras de Joaquín Sabina

«He ido con mis hijas a comer al barrio de Salamanca, en Madrid, porque me gusta comer en los mejores restaurantes y casi todos están en el barrio de Salamanca, y han pasado señoras diciendo: “¡Qué asco el Sabina con esas chicas tan jóvenes!” “¡Señora, que son mis hijas!”
Joaquín Sabina

Telebasura

joaquin sabina, madrid

«El opio del pueblo es la telebasura. Los curas tenían un poder inmenso pero la televisión es atroz, el caso Belén Esteban me pone los pelos de punta, no se trata de ser analfabeto, se trata de sentirse orgulloso de sentirse analfabeto, me pone los pelos de gallina. Por suerte mis hijas leen, pensar que no fueran así me da escalofríos»
Joaquín Sabina

Joaquín Sabina, hablando en el Café Gijón sobre la televisión urante la entrevista «Conversaciones Secretas» emitida por Canal +.

Ay Rocio… Ay Carmela

joaquin sabina

«Soy consciente de que a mis hijas les han pasado putadas gordas, por ejemplo cuando se publicó la foto de aquel Rolling Stone donde aparecía en bolas, llegaron al colegio y se la habían puesto en la pizarra. Ellas tendrían seis o siete años. La verdad es que he tenido suerte, están estupendas, son las dos muy diferentes, van a la Universidad, hacen teatro, leen, se divierten. No van diciendo por ahí que son mis hijas, ni mucho menos. Sus amigos íntimos lo saben, pero el resqto de la gente no. Tienen la suerte de llamarse Martínez, que es como yo me llamo (Joaquín Ramón Martínez Sabina). Un día les propuse si querían cambiarse el apellido, porque al fin y al cabo Sabina es el que yo me he hecho y me dijeron: «Ni hablar». A veces yo le hago putadas, por ejemplo, si me las encuentro en un semáforo por la calle, bajo la ventanilla y les grito: «Y nos dieron las diez…». Y se quieten meter bajo tierra»

Joaquín Sabina
Rolling Stone

Seguimos desgranando poco a poco la esencia del soberbio, sobresaliente e irrepetible reportaje de Rolling Stone a Joaquín Sabina, un documento que debe tener todo seguidor del flaco en su poder para leerlo y releerlo. Si no está a tu alcance no te preocupes, aquí vas a leerlo entero. ¿Y sabes lo mejor?.Que lo mejor está por venir.

Ese hotel dulce hotel.. que se llama soledad

joaquin sabina«Apenas salgo a la calle. Si hubiera seguido aquel ritmo estaría muerto, pero en mi casa también hay bar y también vienen los amigos. Ahora elijo a la gente con la que quiero amanecer; hay un proceso de selección que a los sesenta años que acabo de cumplir no está nada mal. A los bares no voy en defensa propia. Yo en realidad vivo e mitad de la calle, en un barrio de Madrid. Aquí no hay nada parecido a porteros ni guardaespaldas. No me dan mucho el coñazo; hay veces que llego y hay un par de argentinos que me piden un autógrafo… pero no es algo tan insoportable, porque no pasa ni todas las horas ni todos los días. Yo conozco a quienes llevan mucha menos gente a los conciertos y venden muchos menos discos que yo y dicen que no se puede vivir con el agobio de la prensa y de los fans. Y yo les digo «Hombre, por favor, lo que no se puede vivir es siendo tan gilipollas como tú, ¿no?». No tengo coche, por eso vivo aquí, porque puedo ir andando a todo: la Plaza Mayor, las tabernas, los museos, los teatros, no soy muy comilón ni nada exquisito, pero me gusta invitar a mis amigos a restaurantes estupendos.

Soy un poco nuevo rico en el peor sentido de la palabra. La comida japonesa no me gusta porque es todo tan medidito, tan minimalista, tan pequeñito… a mí me gusta la cuchara. Y un cierto casticismo y la sobremesa con café, con humo y con conversaciones interesantes. Pero, de vez en cuando, voy a un restaurante japonés porque a mi hija Rocío la cocina japonesa le gusta mucho y cuando me quiere maltratar y la invito a comer me dice: «No, si no vamos a un japonés no voy». Pero vamos, no porque le gusten mucho los japoneses, sino para vengarse de mí.

He vivido 20 años en el tercero de esta piso, es uno igual que el de abajo, lo hicimos tirando los tabiques, pero de dimensiones son iguales, lo que pasa es que el de abajo está más dividido y el de arriba lo hemos puesto más a nuestro gusto»

Joaquín Sabina
Rolling Stone

La entrevista al flaco en Rolling Stone es una verdadera gozada y la vamos a desgranar poco a poco, que es como mejor saben las cosas. En este capítulo, Joaquín Sabina analiza parte de su estilo de vida y curiosidades gastronómicas. ¿Alguien se lo imagina comiendo en un japones? qué arte.

Ay! Carmela

joaquin sabina, letra, ay carmela

Ay Carmela, me duelen tus ojos
sembrando rastrojos
canela en la nieve.
Como dos carabelas,
tan pintas, tan niñas, tan leves.

Minifalda
con bici a la espalda
y nariz indiscreta,
poco más que decir.
Urge sobrevivir
te mereces un novio poeta

No me pidas que muera por tí
lo que queda de mí
se subasta a la mejor postora
como un parco motín
en el barco ruín de la aurora.

No me obligues a hacerte la ola
sigue sola tu camino
al fin y al cabo ni sé ni sabo
cuánto nos cobra el destino.

En los bares del foro
rompías el guión
de una peli con final feliz.
No había rubia en el coro
más loro ni más Norma Jean.

Y después de la feria y el cole,
la histeria y el miedo;
si te da por contar
hombros donde llorar
va a sobrarte una mano y seis dedos.

No me canso de hablarte
aunque pronto mi voz
suene a grano de arroz repetido
y desampararte es jugar
a los fuegos de azar del olvido.

Nada amanece, todo envejece,
plancha tu velo de tul.
Tal vez mañana a tu ventana
llamé otro príncipe azul.

Y no sé de qué modo
dejar de adorarte sin duelo
entre nunca y quién sabe.
Cuando quemes tus naves
no me pierdas las llaves del cielo.

Título: Ay! Carmela
Año: 2009
Letra: Joaquín Sabina
Música: Pancho Varona y Antonio García de Diego
Disco: Vinagre y Rosas (2009)