joaquin sabina Prueba de Sonido: “Ahora ya ves”

Aquí os traigo el video que grabé de Olga Román, con Pancho Varona, Antonio García de Diego y Pedro Barceló, probando el sonido antes del concierto en Cádiz del 5 de marzo. Una canción preciosa, una voz preciosa, que estábais demandando desde hace semanas.

Gracias, públicamente, a Panchito Varona por invitarme a estar ahí. Menudo artista.

Conoce más de Olga Román en su web oficial.

joaquin sabina ¿Sabina cursi?

Joaquín Sabina ha confesado que trata de hacer canciones cursis…

“Uno debe contar la vida de la gente a través de las canciones. Yo trato de hacer canciones cursis y cuanto más “huachafa” (cursilería) es mejor”.

“Para mí una frase tiene un significado distinto que para otras personas. Si alguna de las frases de mis canciones no sirve para el amor, entonces no cumple su objetivo. Si una canción callejera que no nace en los bares, de madrugada y no sirve para llorar con las mujeres o para vengarse de ellas y no tiene mensajes, no es bien acogida por el público”.

joaquin sabina Premios de la música

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La X edición de los Premios de la Música se celebrará el próximo mes de mayo en Madrid, en el transcurso de una gala que, previsiblemente, emitirá TVE, aunque las negociaciones todavía no están cerradas

Joaquín Sabina opta a un sólo premio, aunque parezca mentira, y es el de la mejor canción, con Pájaros de Portugal, de Alivio de Luto.

Suena patético que sea la única nominación, aunque esperemos que Joaquín llegue y mate: ese premio es merecido.

joaquin sabina Una canción

joaquin sabina

Una canción redime al condenado,
sin padrinos, sponsors, club de fanes,
para los trenes, desenfada el fado,
matusalenes torna en piterpanes.

Con tres acordes menos uno basta
para plantar un árbol que germine,
luego puede venir, o no, la pasta,
Johnny Cash no contaba con el cine.

Atención a la flecha que deshiere,
que acecha el corazón de quien no quiere
dejarse malquerer talón mediante.

Una canción es otra despedida,
un rayo en la sonanta de la vida,
un gallo en la garganta del cantante.

Poema: Una canción
Año: 2006, Interviú
Letra: Joaquín Sabina

joaquin sabina Seis sonetos menos una canción III

joaquin sabina

V]

Cumple don Amadeus, manda cojones,
con la que está cayendo, luego es pronto,
para el fuego de las televisiones
el listo de la clase es el más tonto.

Turismo de dalilas y sansones,
lo mismo da Manila que Toronto,
Samarkandas, Babeles, Guasingtones,
si pierdo los papeles me helesponto.

Mueran los cagapilas bautismales,
el que da la barrila, el que se inhibe,
los municipios tan municipales.

¿Cuerdas vocales? Músculo del pibe,
las caballé placidominicales
no se la ponen dura a quien suscribe.

VI]

Resumién permanén de la Mosquera,
Nigeria, esquizo, Tony, tonta altiva,
Fidel, Raquel, Carrasco, peluquera,
Rociito, bebé, piel de exclusiva.

Abracadabro en el museo de cera,
qué despalabro hortera menos IVA,
bombines fuera por la chipionera,
virgen de Regla, tienes quien te escriba.

Pasarela neptuna de Cibeles,
colegiala Yolita marca Apeles,
pezón post virtual, coño probeta.

Más morbo tiene el diente de la luna,
lo urgente, amatxo de Herri Batasuna
es cambiar goma dos por una teta.

Poema: Seis sonetos menos una canción III
Año: 2006, Interviú
Letra: Joaquín Sabina

joaquin sabina Seis sonetos menos una canción II

joaquin sabina

III]

Te debo una canción, te pido nada,
canto porque respiro y porque muero,
porque espero, maldita madrugada,
chaparrones de abril, cuestas de enero.

Semifusa indolente, musa helada,
cuñada de Caín, daño a tercero,
dos okupas soñando una almohada
huérfana de carmín, lupa de cuero.

Qué Charly, qué Rodríguez Milanés,
qué swing, qué pas de deux con cinco pies,
síndrome de Estocolmo del Caribe.

Una canción es todo y al revés,
Chucho Valdés y Bebo, ¡ay! mamá Inés,
y nos dieron las diez con quien suscribe.

IV]

Un trovador es un cabrón con pintas
que se apunta a rimar un bombardeo,
un tuno con ladillas y sin cintas,
que abusa del derecho al pataleo,

que plagia a José Alfredo y Agustín,
Cohen, Dylan, Brassens y De Gregori,
que camufla la calva con bombín
a la hora de entonar el gorigori.

Matamoros, Cachao, Sindo Garay,
Bola de Nieve, Juan Formell, Compay,
Viola, Gardel, Chabuca, ¿quién da más?

Al alba, Cambalache, Construção,
Lágrimas negras, Woman del Callao,
Mediterráneo, Ne me quitte pas.

Poema: Seis sonetos menos una canción II
Año: 2006, Interviú
Letra: Joaquín Sabina

joaquin sabina Tal para cual

joaquin sabina

Tú de farol, yo manco de una sota,
tú rica en vitaminas, yo desnudo,
tú carne de gallina, yo de jota,
tú huérfana de novio, yo viudo.

Tú cuento de calleja, yo en la inopia,
tú con queso, yo hueso de ciruela,
tú retrato robot, yo fotocopia,
tal para cual, yo virus, tú viruela.

Yo marino mercante en tierra firme
con ganas de matarte y de morirme,
tú anillo de brillantes, yo Juan Lanas

Tú lagrimón estilo cocodrilo,
yo agonizando, tú tensando el hilo,
dos pinchauvas, dos cantamañanas

Poema: Tal para cual
Año: 2000
Letra: Joaquín Sabina

joaquin sabina Un poco de historia

joaquin sabina

El protagonista de www.JoaquinSabina.net indudablemente es el Flaco de Úbeda, así como Panchito Varona, Olga Román y Antonio García de Diego. Pero dejadme que os cuente que ayer 5 de marzo visitaron mi tierra, Cádiz, para dar un concierto con el que también casi acaban los carnavales.

Fue un placer volver a verlos, y quería agradecer desde aquí todo el cariño recibido.

Aquí os dejo unas cuantas fotos y poco a poco colocaré videos de las pruebas de sonido que hacen antes de los conciertos, y los “behind the scenes”.

A seguir disfrutando de la música,

Pablo Garcés
Creador & Webmaster

joaquin sabina Rompiendo bastones

joaquin sabina

Para reírse de sí mismo aparece en el escenario con paso lento, teatralmente encorvado y con bastón. Apenas un par de canciones después, Joaquín Sabina canta erguido, se mueve nervioso y rompe esa muleta, en la que aparenta sostenerse, a golpes contra el suelo. El paripé de vejez y cansancio desaparece antes de que el recital cumpla diez minutos de vida. Ni rastro de agotamiento vuelve a sacar la nariz en lo que resta de velada. La canciones, cuando el público las conoce, ya no se cansan nunca y el autor que las parió vuela sobre ellas, confiado. Juega con todas las ventajas que los espectadores conceden a los mitos, a esos que se va a ver con la vocación de contarlo, con la intención de recodar el manido «yo estuve allí». Cuando se alcanza ese status, que en la música española disfrutan media docena de artistas, el cariño se paga por adelantado y todo los afectos están tendidos como alfombras, a la entrada.

A estas alturas de vida y carrera, el de Úbeda se sabe un superviviente y se limita a coleccionar momentos, a regalarlos. Con ese espíritu apareció sobre el escenario. La complicidad la traía puesta y compromisos, los justos. Ni siquiera los propios respetó. Reservó el arranque de su concierto a las cuatro canciones que más le deben gustar de su último disco, Alivio de luto, y comprobó que sus fieles aún le acompañan (corearon Pájaros de Portugal), que no sólo se alimentan de melancolía.

Pero una vez demostrado que tiene canciones frescas, juega con los tiempos como quiere. Viaja de los años 80 al siglo XXI con la certeza de que los presentes acogen sus letras sin pedirles el carné de identidad, sin pararse a recordar en qué época las descubrieron. Da igual, les han acompañado desde ese momento, tanto si hace 25 años como si es de hace diez meses.

Antes de la media hora, ya sonaba Calle melancolía. Antes de que cualquiera pudiera dudar, se mostró peleón y pendenciero. Se declaró rojo (con los tiempos que corren) y mentó a Jiménez Losantos.

Ni siquiera tuvo que extenderse en la oratoria que separa una canción de la siguiente y que, cuando se trata de este tipo de figuras, los asistentes esperan con interés. Le bastó saludar a Don Carnal, insultar a Doña Cuaresma, evocar La Viña, el Pay-Pay o el Pópulo para mostrar que conoce un terreno que frecuenta de forma anónima cada vez que puede y en buena compañía. Como confesión ante los comentarios, aseguró que la Bahía empieza a ser «esa patria que nunca tuvo ni quiso» y lanzó dedicatorias a varios de sus muchos anfitriones, Felipe Benítez Reyes y Juanjo Téllez, en sus frecuentes escapadas literarias en Rota. «Amigos de versos, vino y charlas», les definió.

El aforo (lleno en las 2.500 personas que aceptaba) tuvo la dimensión exacta, como la voz del jiennense, que suena tan firmemente rota como siempre, sin rastro de ese agotamiento que se empeñó en remedar al inicio. El de Cádiz de anoche era el concierto número 50 de la Gira Ultramarina: «En Gijón pensaron que no iba a pasar del cuarto» volvió a burlarse Sabina de los que fueron a verle con el recuerdo de su grave enfermedad.

Si ese susto le ha regalado algo es vitalismo, ansiedad por aprovechar cada uno de esos 50 momentos que lleva regalados. Si alguna vez le faltó atrevimiento, ahora lo tiene sobrado. Interpretó Nos sobran los motivos minutos antes de coquetear con el rock guitarrero en Conductores suicidas. Fue capaz de fundir, sin pausa, en una especie de popurrí tan oportuno, Quién me ha robado el mes de abril con uno de sus últimos temas. Hasta la copla irrumpió de la voz de la inseparable Olga Román.

joaquin sabina

Esos bastones de talento (el de la cantante de voz líquida, el de García de Diego, el de Pancho Varona) sí que sostienen al cantautor en el escenario. Pero ese recurso nada tiene que ver con los años, el desgaste ni las dolencias, es una suma de capacidades que los seguidores de Sabina disfrutan desde hace años y sin el que su poesía tendría menor melodía. Esas colaboraciones de lujo están, desde siempre, conservadas en vinilos, en CD y en conciertos grabados en vídeos y memorias.

El papel de estos músicos en las canciones del autor es tan destacado que tienen sus momentos de protagonismo individual. El coral lo sostienen de principio a fin, como esos actores secundarios sin cuya presencia sería imposible entender ciertas películas.

La comunión de las casi 3.000 almas que anticiparon (o modificaron) el final del Carnaval se mantuvo hasta el adiós. Las gradas y la pista cubierta de sillas (inservibles excepto en el caso de las primeras filas) cantaron Que se llama soledad o Amores que matan con el micrófono que, gustoso, les prestaba Sabina desde el escenario. Ni siquiera al final se plegó a cortesías ni tópicos: «Estamos mayores para hacer el paripé de irnos para que nos pidáis que volvamos». Así que hizo un solo bis, pero largo, generoso. Los pocos que habían resistido sentados entonaron en pie Noche de bodas y Y Nos dieron las diez. Sin dobleces. Las canciones que todos querían y como las querían. Cádiz y Sabina están mayores para pamplinas.

Ambas partes iban a lo que iban: a sumar otro momento a la colección de recuerdos.


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