Ayer era el día tan esperado, el día que tanto tardo en llegar, el día que volvía a disfrutar de mi música, de mis letras, de mi maestro, de la historia de mi vida…cado uno tendrá su opinión del “flaco”, por ejemplo a la entrada me dijeron: “que vienes a ver a este drogadicto”, pero que corta e ignorante es la mente del hombre, para mi es el que ha escrito mi guion.
Ayer era el día que mi yo más profundo resurgía de sus cenizas, que mi cabeza recordaba mi pasado a golpe de guitarra, tantos y tantos momentos junto a él, junto a su música, junto a mi vida, a mi lado Victor, Juanma y Bea, gracias a ella estuve allí, el pabellón parecía la catedral de Sabina, allí se iba a consagrar a nosotros, a sus fieles seguidores, a su gente devota.
Ayer todo empezó y nunca acabo, porque lo que ayer viví, nunca se olvidara, nunca perecerá y el maestro nunca dejara de cantar para mi, compartí mi momento, mi vida, a mi artista con mi familia, mis llamadas a ellos eran mi forma de decirles gracias por estar siempre ahí, nunca me falláis.
Ayer llegue con 35 habiendo empezado a conocerle con 15, espero que llegue con 36 a ese día 22 de junio en Las Ventas, donde espero y deseo estar, donde espero y deseo que todos estéis y donde espero y deseo que “el” este y me siga poniendo letras a mi vida, me siga escribiendo mi guion y me siga emocionando como ayer lo hizo.
Gracias a Joaquin Sabina