Recitando en la Feria del Libro de Sevilla

joaquin sabina, benjamin prado, feria del libroEntre copas de whisky y efusiones de amistad de charla de bar, Joaquín Sabina y Benjamín Prado protagonizaron ayer un multitudinario acto en la Feria del Libro. Completamente abarrotada, incluso en los pasillos, la carpa de la Plaza Nueva fue el escenario de una lectura poética que por momentos adoptó el cariz festivo de un concierto del cantautor y que acabó con una ovación de los asistentes, puestos en pie. Prado, que sin dejar de estar cómodo parecía abrumado por la capacidad de convocatoria de su «hermano», broméo varias veces sobre el asunto: «¿Ves, Joaquín, qué público te traigo?».

Con sus poemas elegidos, Sabina escribió una suerte de autobiografía urgente. Definió sus canciones como «mapamundis del deseo». Recordó sus amores de la adolescencia, trágicos y ridículos, y su total carencia de valor para «triunfar en el toreo, atracar un banco o suicidarse», las tres únicas maneras que concebía entonces de llamar la atención de las mujeres. Recordó -al glosar la relación de Prado con Rafael Alberti- la «nefasta boda» del poeta gaditano con María Asunción Mateo; «nefasta», insistió, antes de invitar con retranca a pedir el libro de reclamaciones si en el público había alguien a quien la viuda de Alberti no le disgustase. Y, como también hizo su compañero, recitó algunos de sus temas, entre ellos La canción más hermosa del mundo y Contigo.

Diario de Sevilla