Pancho Varona, Joaquín Sabina, y el fútbol argentino

joaquin sabina, pancho varona ¿Deciden los equipos de los que son a dúo?
Sólo hemos discrepado en Rosario. Yo soy de Newell’s por los colores y el nombre, y Joaquín es de Central. De González Catán, en colectivo, a la cancha de Boca, por Laguna, va soñando -«Hoy ganamos el partido»- la niña de los ojos de la luna…
La canción «Dieguitos y Mafaldas» es prácticamente una oda a Boca Juniors
A Joaquín le venía muy bien en ese momento para hacer una canción, que pasaran esas cosas. Que Paula (Seminara, la argentina que inspiró la canción) fuera esa chica maravillosa que iba a la Bombonera con esa falda vertiginosa, que agarrara el colectivo de González Catán… Todo eso le vino maravillosamente para hacer una canción en el momento que estaba realmente prendido. Se dio como para que ella fuera reina por un día. Y la canción salió estupenda. Es una canción emblemática. Como la Bombonera.
¿Cuándo fue su primera vez en La Boca?
Fui a ver fútbol invitado por Banfield. Acompañé a un amigo a la popular visitante. Yo, muerto de miedo, ya me dirás…
¿Sí? ¿Miedo?
Es que me da mucho respeto la Bombonera, me impresiona mucho. Cuando hemos ido a tocar con Joaquín y nos enseñaron los vestuarios, y he visto los altares que tienen con las vírgenes a las que rezan, los casilleros de cada jugador… El sitio es un monumento, la Bombonera nunca deberá ser derribada.
Sabina y usted tienen muchos lazos con Boca. Por caso, Riquelme un día salió a la cancha con el sombrero bombín sobre la cabeza.
Sí, lo recuerdo. Joaquín se muere de risa con Riquelme, porque dice que de vez en cuando Román le manda un mail que dice «Hola maestro» y nada más, jaja.
¿Se llevan muy bien? ¿Cómo es la relación?
Joaquín lo adora a Riquelme. Cuando Riquelme sale con el bombín al campo, a Joaquín esas cosas le quedan en el corazón. En los conciertos hemos visto a Palermo, a Riquelme, a Sorin, a Aimar, sé que el Pipita Higuaín quiere conocer a Joaquín.
¿Cómo nació la relación de Sabina con Diego?
Vinimos al Gran Rex y nos enteramos de que Diego había pedido diez invitaciones. Y Joaquín sabía más o menos por qué fila estaba y lo buscó con hasta que lo vio. Y un día lo invitó a cantar. Es un contacto de poco más que eso. Si están en Madrid, por ahí se invitan a cenar, pero luego quizás no se ven. Pero hay mucha simpatía entre ellos. Diego es Diego.

Entrevista a Pancho Varona en «Olé»

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