Ese hotel dulce hotel.. que se llama soledad

joaquin sabinaApenas salgo a la calle. Si hubiera seguido aquel ritmo estaría muerto, pero en mi casa también hay bar y también vienen los amigos. Ahora elijo a la gente con la que quiero amanecer; hay un proceso de selección que a los sesenta años que acabo de cumplir no está nada mal. A los bares no voy en defensa propia. Yo en realidad vivo e mitad de la calle, en un barrio de Madrid. Aquí no hay nada parecido a porteros ni guardaespaldas. No me dan mucho el coñazo; hay veces que llego y hay un par de argentinos que me piden un autógrafo… pero no es algo tan insoportable, porque no pasa ni todas las horas ni todos los días. Yo conozco a quienes llevan mucha menos gente a los conciertos y venden muchos menos discos que yo y dicen que no se puede vivir con el agobio de la prensa y de los fans. Y yo les digo “Hombre, por favor, lo que no se puede vivir es siendo tan gilipollas como tú, ¿no?”. No tengo coche, por eso vivo aquí, porque puedo ir andando a todo: la Plaza Mayor, las tabernas, los museos, los teatros, no soy muy comilón ni nada exquisito, pero me gusta invitar a mis amigos a restaurantes estupendos.

Soy un poco nuevo rico en el peor sentido de la palabra. La comida japonesa no me gusta porque es todo tan medidito, tan minimalista, tan pequeñito… a mí me gusta la cuchara. Y un cierto casticismo y la sobremesa con café, con humo y con conversaciones interesantes. Pero, de vez en cuando, voy a un restaurante japonés porque a mi hija Rocío la cocina japonesa le gusta mucho y cuando me quiere maltratar y la invito a comer me dice: “No, si no vamos a un japonés no voy”. Pero vamos, no porque le gusten mucho los japoneses, sino para vengarse de mí.

He vivido 20 años en el tercero de esta piso, es uno igual que el de abajo, lo hicimos tirando los tabiques, pero de dimensiones son iguales, lo que pasa es que el de abajo está más dividido y el de arriba lo hemos puesto más a nuestro gusto”

Joaquín Sabina
Rolling Stone

La entrevista al flaco en Rolling Stone es una verdadera gozada y la vamos a desgranar poco a poco, que es como mejor saben las cosas. En este capítulo, Joaquín Sabina analiza parte de su estilo de vida y curiosidades gastronómicas. ¿Alguien se lo imagina comiendo en un japones? qué arte.

7 respuestas a «Ese hotel dulce hotel.. que se llama soledad»

  1. Enorme, Bulería86. Si en la parte “donde la nieve apaga las ascuas del tablao / lágrima que se enjuaga en Plaza Wenceslao” hace uno de sus cambios improvisados y mete la palabra Bilbao (que la llegaron a barajar los propios autores mientras rompían la canción) se cae el palacio abajo. Algo como “donde la nieve apaga las ascuas de Bilbao”. No me sorprendería que al Flaco se le pasara por la cabeza. Sin embargo tal vez hubiera sido un error, y es que, no tengo yo muy claro que le viniera muy bien una explosión de júbilo en mitad de esta interpretación, que merece ser escuchada y vivida en el estremecedor silencio y atención que se aprecia en el video por parte del público. Algo realmente íntimo y mágico. La explosión de júbilo ya llegaría una vez concluyera la joya en cuestión. Qué grandes momentos, sí señor. No se puede emocionar así a la gente y ser tan generoso.
    Sobervia interpretación también de Antonñito al piano, señor.
    ¡Qué grandes son, dios!

  2. Hola Pablo Garces! Yo no me imagino a los Sabineros sin ti! Ojala algun dia tu escriba un libro sobre el Maestro Sabina. Esta pagina es un verdadero templo para nosotros! Yo siempre leo tu pagina “como un explorador”

  3. Me gustaria si alguien me pudiera decir cuantos hijos tiene Sabina, ya que veo que menciona a su hija, me pregunto si tendra mas y de donde y todo. Si alguien sabe, que me avise porfavor 🙂

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