Sabina sigue siendo mucho Sabina

joaquin sabina

El 11 de noviembre fue el día más importante del presente año para los aficionados que asistieron al primer concierto de la Gira Ultramarina de Joaquín Sabina. El concierto en Roquetas de Mar se convirtió, sin duda alguna, el acontecimiento musical del año. Se trataba del reencuentro del mejor letrista español y el cantante más querido a pesar de no ser el que mejor canta. Antes de empezar el concierto los nervios de Sabina hacían interferencias con los del público, al otro lado del telón, esperando con aplausos anticipados un espectáculo que lejos de defraudar, sorprendió mucho por el buen estado de forma de Sabina, algo que era una incógnita a despejar.

Joaquín Sabina ha pasado cuatro años dentro de una nube negra que le ha impedido durante ese tiempo ser el gran letrista de canciones que siempre ha sido. Por contrapartida, ha salido el poeta que lleva dentro y ha publicado varios libros antes de volver de nuevo a coger la guitarra y cambiar el sofá de casa por el hall de un hotel.

Una vez comenzó el concierto, poco a poco se fue metiendo al público en el bolsillo con los comentarios que iba añadiendo entre canciones: ‘Más que miedo siento pánico, porque el miedo es la primera vez que no llegas al segundo, pero el pánico es la segunda vez que no llegas al primero’ y también se permitió el lujo de bromear con: ‘¿Habéis pagado por esto? No está previsto devolver el precio de la entrada, así que al que no le guste que se joda’. A partir de entonces sólo había que mezclar las canciones del nuevo disco con las de siempre como Calle melancolía, Contigo o 19 días y 500 noches para levantar del asiento al respetable, que fueron algunas de las más aplaudidas. Pero cuando realmente sorprendió fue cuando al cantar la del pirata cojo se entregó por completo, tanto que Pancho Varona y Antonio García de Diego tuvieron que advertirle de que bajara el ritmo para aguantar los conciertos que tenía los dos días siguientes.

Ese es el principal miedo de todo el mundo, que Sabina aguante la gira. Pancho Varona me comentó al terminar el concierto que Joaquín está en forma y con mucha fuerza y ganas, cuidándose mucho» ¡a ver si es verdad! Yo tengo previsto ir a verlo en otros seis conciertos y si son iguales al de Roquetas de Mar, habrán valido la pena todos los kilómetros y peajes bajo el aguacero que cayó por casi toda España, después de que el sol cogiera primera fila para el concierto.

Pero el concierto no era solo Sabina, todos los que le acompañaban sobre el escenario tuvieron su momento de gloria. Joaquín se puso a presentarlos uno a uno con una pequeña rima y después se marchó del escenario para que Olga Román, Pancho Varona y Antonio García de Diego cantaran una canción cada uno en solitario. Al volver, de nuevo los aplausos para unos y otros, que se mostraron tan grandes y radiantes como el espectacular decorado que observaba de frente la vuelta de Joaquín Sabina.

De los tres primeros conciertos ofrecidos en Roquetas de Mar, Sabina ha ido de menos a más, recuperando la seguridad y confianza en si mismo. El público más generoso, dicen, fue el del viernes. Tal vez por la expectación generada alrededor del primer concierto o quizás por la cantidad de abonados del Auditorio que fueron los dos conciertos siguientes a ver a Sabina como un artistas más, mientras muchos fans sabineros intentaron encontrar entradas de reventa a última hora.

Eduardo Cassano
Diario Siglo XXI

Versos entre Enemigos Intimos

joaquin sabina

Declarados íntimos enemigos, con cancelación incluida de conciertos tras haber sacado el disco Enemigos Íntimos. Lean y comprueben.

joaquin sabina De Joaquin Sabina a Fito Paez

En horas inoportunas
me han ido llegando algunas
noticias que se las traen.
Y, como vuelan y caen
sobre terreno abonado,
voy, señores del jurado,
a contestar enseguida,
para vendarme la herida
cortando con el pasado.

Sabes bien que no intervine,
por respeto, en tu rodaje.
No quise hacerte chantaje,
ni soy crítico de cine.
Cuando me llamaste vine
a filmar en aquel cuarto
como un actor de reparto.
Pero ha llegado el momento
de decirte que lamento
estar harto de estar harto.

Ya es hora de terminar
esta historia interminable,
sin víctimas ni culpables;
pongamos punto final,
y, volvamos, cada cual,
como gatos escaldados,
a ordenar nuestro tejado;
concluyamos esta liga,
si no queremos que siga
lloviendo sobre mojado.

Urge cortar por lo sano
con la gira del verano
y el kilombo del video.
El rol de patito feo
no me va, te lo aseguro
y menos el de hombre duro
que a tí te cuesta tan poco.
Antes de volvernos locos
corrijamos el futuro.

He decidido que paso
la página de este enredo
perdiéndole miedo al miedo.
La gota que colma el vaso
no me la trago; hazme caso
y volvamos a lo nuestro,
cortemos este ambidiestro
nudo gordiano de un tajo;
no soy tan tonto, carajo,
ni tan listo, maestro.

Te lo he dicho muchas veces
y no has querido escucharme,
sin pretender humillarme
me has humillado con creces;
a ti siempre te parece
que mis quejas son por vicio,
que maltrato nuestro oficio
siendo tal y como soy.
Déjame sacarte hoy
por última vez de quicio.

Lo más difícil ahí queda:
catorce hermosas canciones,
clips, reseñas, promociones,
mi voz de lija y tu seda;
con que sálvese quien pueda,
antes de que otras rencillas
conviertan en pesadillas
los sueños de la razón.
También sé decir que no
si me buscan las cosquillas.

No filmaré más video
ni discutiré contigo,
seguiré siendo tu amigo
sin urgencias ni careos.
De corazón te deseo
que lo entiendas noblemente
y le expliques a tu gente
que éste es un final feliz.
No puedo seguir así,
con la pluma entre los dientes.

Tengo que empezar de nuevo
para escapar del abismo,
a decidir por mí mismo
sin contar con nadie;
debo atreverme, si me atrevo,
a demostrar lo que digo,
sin pretensiones ni testigos,
con aire nuevo en las pilas
y la conciencia tranquila
de éste, tu íntimo enemigo.

joaquin sabina De Fito Paez a Joaquin Sabina

Quiero dejar testimonio
en estos versos que escribo
no creas que me he ofendido
con tu carta de fea rima
yo ya llegue hasta la cima
y tengo mi propio estudio
no me interesa tu turbio
arte bajo de letrinas.

Yo soñé con un buen disco
Pense «cueste lo que cueste»
Vos serías mi Nito Mestre
mi Art Garfunkel, mi Durietz
Y no funcionó, ya ves
pues sufrí todos tus males
Mi próximo disco a dúo
será con José Luis Perales

Curándome en salud

joaquin sabina

«A los catorce [parece que fue ayer] el rey Melchor se lo hizo bien conmigo y me trajo, por fin, una guitarra. Aquel adolescente ensimismado que era yo, con granos y complejos, en lugar de empollar física y química, mataba las horas rimando, en un cuaderno a rayas, versos llenos de odio contra el mundo y los espejos. El mundo, lejos de sentirse aludido, seguía girando [que es lo suyo], desdeñoso, sin importarle un carajo mi existencia. Y los espejos, cabrones, en vez de consolarme con mentiras más o menos piadosas, me sostenían cruelmente la mirada.

Vivía en un sitio que se llamaba Úbeda. Algunas noches, mientras mis padres dormían, me daban las diez y las once y las doce y la una practicando con sordina, en mi flamante guitarra, los acordes de Blanca y radiante va la novia, o iniciándome en el furtivo y noble arte de la masturbación, o suspirando por mi vecina, una rubia de bote que suspiraba por un idiota moreno que tenía una bici de carreras y jugaba al baloncesto. Sólo se me ocurrían tres maneras de atraer su atención: triunfar en el toreo, atracar un banco o suicidarme. Lo malo es que las tres exigían una sobredosis de valor que yo [¡ay de mí!] no poseía. Yo poseía mi cuaderno a rayas cada vez más lleno de ripios contra el mundo, mi guitarra, cada vez más desafinada… Y un plano del paraíso, que resultó ser falso. Y la vida, previsible y anodina, como una tarde de lluvia en blanco y negro.

Pero en la pantalla del Ideal Cinema, cuando no daban una de romanos, el viento golfo de Manhattan le subía la falda a Marilyn y era domingo, y no había clase, y los niños de provincias soñábamos despiertos y en technicolor con pájaros que volaban y se comían el mundo. Y el mundo que quería comerse los pájaros que anidaban en mi cabeza… pongamos que se llamaba Madrid.

Así que un día me subí, sin billete de vuelta, al vagón de tercera de uno de aquellos sucios trenes que iban hacia el Norte, me apeé en la estación de Atocha y aprendí que las malas compañías no son tan malas y que se puede crecer al revés de los adultos; y supe, al fin, a qué saben los aplausos y los besos y el alcohol y la resaca y el humo y la ceniza, y lo que queda después de los aplausos y los besos y el alcohol y la resaca y el humo y la ceniza. Tal vez por eso mis canciones quieren ser un mapamundi del deseo, un inventario de la duda, siete crisantemos con espinas.

Y cuando las cartas vienen malas y amenaza tormenta y los dioses se ponen intratables y los hoteles no son dulces y todas las calles se llaman Melancolía, todavía fantaseo con debutar sin picadores o con desvalijar sucursales de Banesto o con probar mi suerte a la ruleta rusa, pero ahora, en lugar de tirarme en Las Ventas de espontáneo, o de escribirle una carta póstuma a Garzón, o de ahorrar para una Smith & Wesson del Especial, escribo en technicolor la canción de las noches perdidas, para vengarme de tantas tardes de lluvia en blanco y negro, de tantos hombres de traje gris, de tantas rubias de bote que se van con idiotas morenos que juegan al baloncesto, de tantas bocas adorables que nunca fueron mías, que nunca serán mías.

Aquellos granos trajeron estas cicatrices y aquellos Mihuras que nunca toreé me cosieron a cornadas el alma. Pero no me quejo; tengo amigos y memoria y risas y trenes y bares y una salud de hierro y un puñado de canciones recién salidas del horno que me tienen (dejadme que os lo cuente) orgulloso como un padre primerizo que babea. Y, de cuando en cuando, una rubia de bote me tira un beso, desde el público, aprovechando un despiste de su novio; ese idiota moreno que juega al baloncesto.

¿Que a que viene todo esto? Pues a que anochece y está lloviendo y los periódicos hablan de elecciones y yo no sabía como hablaros de esta boca que es, desde ahora y para siempre, más vuestra ya que mía.»

Joaquín Sabina (25 de mayo de 1994)

Enemigo de la vejez

joaquin sabina

joaquin sabina DE VOCACI�?N, ESCRITOR. El 12 de febrero de 1949, doña Adela Sabina del Campo, ama de casa, señora del inspector de policía secreta don Jerónimo Martínez Gallego, daba a luz en el pueblo de Úbeda (Jaén) al segundo de sus hijos, varón también, quien fue bautizado como Joaquín Ramón Martínez Sabina. El recién nacido vino al mundo en un año en el que España empezaba a salir de uno de los periodos de mayor carestía y penuria de toda su historia.

Continuar leyendo «Enemigo de la vejez»

Ripiado de Palacio

joaquin sabina

Rodeado de poetas, como Ángel González, Luis García Montero y Felipe Benítez Reyes es facil hacer maravillas como el ripiado que dedicó a la futura reina de España, Letizia Ortiz.

Aquí viene el ripiado, lleno, como siempre, de ironía:

¿Qué filtro de amor, Letizia,
qué palaciega delicia
te sedujo, corazón?

Ayer le puse dos velas
negras a Rouco Varela
por bendecir la función.

Y, sin cambiar mis principios
tricolores, estos ripios
quisieran, princesa Ortiz,

decirte en esta balada
que ya no hay cuentos de hadas
que tengan final feliz.

Menuda bronca has formado
por haber desolterado
al heredero de Orce;

lo que el gana yo lo pierdo,
¿boda del siglo? De acuerdo,
pero del siglo catorce.

Princesa, que anacronismo,
este gigante es el mismo
que derrotó a don Quijote.

¿Para qué sirven los reyes
si no les rozan las leyes
ni el hambre ni el chapapote?

Dile a tu suegra Sofía
que imite a doña María
y aplauda a Curro Romero.

Rostropovich mola mazo,
pero el pueblo es un pedazo
de pan tosco y zarzuelero.

¡Viva Azaña! repetía
la España maldecía
monarquías de quita y pon.

Procura que don Felipe
entre polvo y polvo flipe
con Borges, Larra y Platón.

Bajo la tiara de espinas,
háblale de tus vecinas,
tormentos y desvaríos

al principito del cuento
que se aprendió el argumento
y nunca ha pasado frío.

Agárralo por el talle,
ponlo en mitad de la calle
disfrazado de bufón,

de moro sin pasaporte,
de cortesano sin corte,
de sueño de la razón.

Dile que las divorciadas
no creen en esas bobadas
de la princesita tonta.

la Sartorius se quedó
corta y la nórdica no
supo hacer de Pocahontas.

Háblale de usted a tú,
dile que la sangre azul
cuando sangra es bermelona;

que se mezcle con la gente,
que no sea tan indolente,
al peso de su corona.

La familia es un sorteo,
Julieta besa a Romeo
por no cortarle las alas.

Pobrecita lady Di,
que quiso cambiarle el chip
al RIP de Buckingham palace.

Y ojo con la canallesca
lisonjera que arma gresa
según afines la nota.

Madrid bien vale una misa
¿o era París? con las prisas
ni Peñafiel mira el Gotha.

La corte de los milagros
parece un corral de Almagro
sin Lopes ni Calderones.

Ojalá que los Ortiz
maquillen con su barniz
ilustrado a los borbones.

Cristínate, elénate,
Leti, urdangarínate,
pero sin marichalarte.

Nadie compra los secretos
de aquel marido discreto
que no es juez siendo tan parte.

Sin ponerme en tu lugar
quisiera que por jugar
compartieras la primicia

de que aquel rojo menos chic
alce su trago de Dyc
para brindar por Letizia.

A Letizia Ortiz y la Boda Real

Poema: Ripiado de Palacio
Año: 2004, Interviú
Letra: Joaquín Sabina

joaquin sabina

Bendita señá Leticia, la «queli» de un tal Erquicia que ayer os arrejuntó. A más de un republicano los dedos de entre ambas manos juntas nos emocionó, y sin cambiar de bandera, de dios ni de trinchera, quisiera princesa Ortiz decirte en esta balada que ya no hay cuentos de hadas no abunda el final feliz.

Vas a comértelo crudo porque la ley del embudo se venga de los que son discretos y menestrales cuando en los fastos reales no tienen invitación. De corazón te lo digo, no tengo ningún amigo que no te quiera querer, y eso que somos tan rojos que quemamos los rastrojos del fuego que pudo ser.

¿Por qué carajo te escribo? First of all porque estoy vivo y no me pienso morir. La Sartorius se quedó corta y la nórdica no supo hacer de Pocahontas. Hablemos de usted a tú, dile que la sangre azul cuando sangra es bermellona, que se mezcle con la gente, que no sea tan indolente al peso de su corona.

Lo que no entiendo Letizia es que cambies la noticia por lo que dicta el dictado, ordenanzas, escalofrío no te bañes en el río de un corazón programado.

Las faltas de ortografía que desdeña la poesía a mí me la ponen dura, y esa zeta de Letizia es la falta y la «delizia» de una «carizia» madura. No reines sobre el olvido ¡como entiendo a tu ex marido abreviado y extremeño! Defiende tu pedigrí, no abuses del bisturí, lo más grande es lo pequeño, la familia es un sorteo, Julieta besa a Romeo por no cortarle las alas.

Un Larra en una botella le regaló su doncella a Felipe el doliente. La corte de los milagros parece un corral de Almagro sin Lopes ni Calderones. ¡Ojalá que los Ortiz maquillen con su barniz ilustrado a los Borbones!

No escuches a los modistos que no se pasen de listos los más tontos de la escuela, mejor Rembrandt, Garcilaso, Groucho Marx, Einstein, Picasso, Woody, Piaf, Chavela. Muda el esquilón de buey. Ni quito ni pongo rey pero ayudo a su señora ¡Trágala! ¡Viva la Pepa! Métanles donde les quepa el rosario de la aurora.

Cristínate, Elénate, Leti. Urdangarínate pero sin Marichalarte. Nadie venda los secretos de aquel marido discreto que no es juez siendo tan parte.

Que sigas siendo tan guapa y que hagas tu labor de zapa más deprisa que despacio, y déjame terminar abusando de lidiar el Ripiado de Palacio.

Joaquín Sabina