Una vida menopáusica

joaquin sabina

El andaluz abrió su corazón. Cómo nació y cómo sigue su relación de 8 años con Jimena Coronado, la peruana que, dice, le salvó la vida. La historia de la argentina con la que se casó por interés. Su nueva vida, después de tutearse con la muerte y de salir de años de depresión.�??Tuve otras relaciones largas como ésta con Jimena, aunque no tan exclusivas. Yo era monógamo, pero no fundamentalista�?�, cuenta.

Falta una hora para que Joaquín Sabina salga al escenario del Gran Rex, y en los alrededores del teatro flota la misma excitación que en la previa de un clásico de fútbol. Un patrullero estacionado en la puerta con la baliza encendida, empujones, apretujamientos, bares repletos, imitadores del cantautor que reparten los volantes de sus shows homenaje, vendedores que pregonan infinidad de artículos que siempre son �??de Sabina�?�. Tantos íconos alusivos a su figura despiertan la sospecha de estar ante un templo y de que el ser adorado no existe, por lo menos no en carne y hueso. Hace falta atravesar el hall y recorrer un pasillo laberíntico para llegar al camarín y comprobar que el (ex) crápula andaluz es real, y que conserva una amabilidad a prueba de todo, incluso de la lógica ansiedad prerecital. Un ligero temblor en las manos delata que, efectivamente, Sabina está un poco ansioso. Pero mantendrá una sonrisa casi permanente, que muchas veces se transformará en carcajada (valga una aclaración: la mayoría de las respuestas deben leerse con la aclaración �??risas�?� antes, durante o después). Flaquísimo, elegantemente vestido de negro, con la cara hinchada y los ojos cansados, algo tristes, los únicos rastros visibles de lo que vivió desde el 2001, cuando sufrió un infarto cerebral leve y, luego, una depresión que duró casi cuatro años. Con el mismo encanto que perfuma todas sus respuestas �??dan ganas de pasarse horas escuchando esa voz cada vez más aguardentosa- cuenta que un día se despertó con el brazo y la pierna derechos paralizados y, parissiene en una mano y trago en la otra, asegura que ahora fuma menos y que al �??whiskicito�?� lo diluye con mucha agua. Y resume la situación: �??Ya no me paso las noches en la calle, en los bares, sin dormir�?�.


– ¿Incluso en Buenos Aires?

Aquí hay tal exceso de gente que quiere verme, y yo estoy tan preocupado por cumplir con mi obligación en el escenario, que llevo una vida de monja menopáusica. Algunos días salgo a comer algo y, cuando no toco al día siguiente, por las noches tomo una copita en el hotel. Pero eso es todo. Ni boliches, ni tragos, ni putas, ni nada. ¿Que qué siento por todo eso? Mucha nostalgia.

– Estuviste cuatro años con fobia a subirte a un escenario. Ahora que ya llevás más de 50 recitales en esta gira, ¿qué sentís antes de tocar en público?

Los primeros días fueron terribles. Además, el hecho de estar tan preocupado por el estado de la voz te provoca afonías. A partir del décimo concierto, la cosa empezó a ir más suave, pero recién en estos días del Gran Rex he vuelto a sentir que el escenario es mi casa. Es una ventaja tocar varios días en el mismo teatro, porque agarras una mecánica. Al principio era como trabajar, y yo no he venido a este oficio a trabajar.

– ¿Superaste el temor al público?

Yo no le temo al público sino a mí, a no estar a la mínima altura que me exijo para salir al escenario. Tengo miedo a defraudar, y en Argentina ese miedo se multiplica, porque hay exceso de pasión. Todos parecen de La Doce: el primer día en el escenario casi ni nos oíamos. Luego uno va sacando trucos del oficio para ir calmándolos un poquito.

– Entre la gente que colaboró para que salieras de la depresión, mencionaste a tu mujer, Jimena Coronado. ¿Cómo te ayudó?

Diciéndome que no me preocupara, que ella me encontraba mucho mejor así, en la cama, deprimido, triste, sin hacer nada, que loco, borracho, sin dormir. Es muy de mujer eso de �??al menos lo tengo aquí�?�. No, en serio, me venía muy bien tener al lado a alguien que no se preocupara, que no se quejara, que me protegiera de la gente que me quería ver. Ella sabía muy bien que yo no quería ver a nadie, aunque fueran amigos. Eso le ha costado caro, porque hay mucha gente que cree que me han hecho un cerco alrededor. No: me lo he hecho yo.

– La ven como tu Yoko Ono.

Claro. O peor: María Kodama, la que lleva al cieguecito.

– En 1999, decías que habías aprendido que las mujeres te dejan, y contabas que la última era una peruana que no te había querido acompañar a Buenos Aires.

Era ella. Lo nuestro empezó por casualidad: ella es fotógrafa, y me hizo fotos en Lima. Es muy guapa, entonces empezamos una especie de historia. Pero yo tenía novia en España y ella tenía novio en Perú. Estuvimos mucho tiempo sin vernos. Cuando ella dejó al tipo y a mí, como corresponde a un caballero, me dejaron, me llegó una carta que estuve tres o cuatro meses sin abrir, porque estaba grabando “19 días y 500 noches�?�. Cuando la abrí, era de ella y decía �??tengo una semana�?�. Yo acababa de terminar de grabar, acababa de quedarme sin novia y, como soy de pueblo, le dije para impresionarla: �??Venga, nos vamos a Venecia, a Roma, donde quieras�?�. Y me dice: �??No, no, vamos a Tenampa�?�, que es un bar de mariachis en México. Ahí fuimos, y ahí empezó todo.

– Paula, tu ex novia argentina, la de �??Dieguitos y Mafaldas�?�, contó que te preocupaba mucho la diferencia de edad. Pero a Jimena le llevás más de 20 años�?�

Nunca tuve ese problema con nadie, porque yo estoy con chicas más jóvenes a pesar de mis propios gustos. Cuando tenía 14 me gustaban las de entre 30 y 40, y ahora también. El caso es que las de esa edad están haciendo yoga, o casadas, o por casarse, y sólo encuentro jovencitas. Ese nunca fue el problema: al contrario, en lugar de cuidar al viejecito, todas han querido siempre serenarme, calmar al insoportable Peter Pan que fui durante años y ya no soy.

– Llevan ocho años juntos. ¿Habías tenido alguna vez una relación tan larga y estable?

Sí, pero no tan exclusiva: como dice Mario Benedetti, yo soy monógamo pero no fundamentalista. Pero esta vez sí es algo fundamentalista, puesto que ella está las 24 horas conmigo (esto es prensa escrita, ¿no? Entonces no se notará si lo digo en tono de queja). Pues la estoy viviendo bien, porque es probable eso que dicen los filósofos baratos: cada época de la vida tiene una cosa. Si uno la encuentra, bendita sea.

– Siempre decís que a tus ex les escribís canciones para joderlas.

Sí, para que las persigan toda la vida, para que los nuevos novios tengan celos.

– Pero es una arma de doble filo: a vos también te queda para siempre la canción y el recuerdo.

Pero le saco un dinerito y eso compensa. Las musas no cobran derecho de autor. Yo sí.

– Al momento de entonarlas, ¿no te persigue una especie de nostalgia eterna?

Cuando cantas canciones de amor, lo que ves desde el escenario es mucho más impresionante que cualquier recuerdo que te quede de antes. Además, el recuerdo no envejece, pero las musas sí. Entonces uno piensa �??¿cómo estará aquella?�?�, y lo que hay delante está que te mueres.

– ¿Cuál fue tu primer contacto con la Argentina?

La memoria sentimental de los viejos artistas españoles que volvían contando cómo los habían recibido aquí, y los libros de Cortázar, Borges y Sabato. Y el tango: cuando viví en Londres empecé a oír a Goyeneche, al joven Goyeneche (luego me gustó más el viejo, y me conviene que me guste más ése: lo digo en defensa propia). Por eso, llegar a Buenos Aires por primera vez era llegar a un territorio mítico.

– Lo que decís de Goyeneche alude, aun en broma, a la falta de voz. ¿Te preocupa la vejez y sus consecuencias?

Ya estoy en el umbral: tengo 57 años y puedo decirte que no. Me preocupa el deterioro, que toda la gente que llevaba una vida como la que yo he llevado, empieza a los 60 a tener unas próstatas y unos cánceres y unos desastres totales. Yo no le vendería el alma al diablo por la eterna juventud, por mis 20 años. Se la vendería tal vez por mis 50, un minuto antes del ictus -el ataque cerebral-, un minuto antes de dejar la coca.

– Ese problema de salud te empujó a cambiar de vida…

La coca la había dejado antes. Es algo que comentaba con Diego (Maradona), cuando vino aquí a cantar conmigo. El ha contado que le costó dejarla, y que en el fondo siempre será un cocainómano. No fue mi caso. No sé por qué, pero sólo la echo de menos cuando me pongo a escribir una canción y a las cuatro horas tengo sueño; antes me pasaba tres días y tres noches corridas. Esa es una buena noticia para los pibes: se puede. Y no he ido a un psiquiatra; todo mi dinero es para mí. Además, al dejar la coca dejas muchas cosas al mismo tiempo, porque engendra mucho más alcohol, tabaco, de todo.

– También te hace cambiar de amigos.

Sí, cambié de amigos. Estuve cuatro años sin cantar y no quería ver a músicos porque enseguida me decían que tocáramos, y yo no quería. Entonces estuve rodeado de escritores, algo que me vino muy bien, puesto que me ayudaron a sacar del cajón cosas que había escrito y no tenía pensado publicar. Empecé a hacer sonetos y a publicar, y dejé de sentir que no servía para nada. Eso me salvó.

Fuente: Clarín.com (Gaspar Zimerman)
Foto: Damián Fornaso

7 respuesta a “Una vida menopáusica”

  1. Muy pero muy buena está la pagina…. sigan asi ….. actualizando noticias del flaco en todo momento… abrazo para todos…

  2. Bueno, la página me parece excelente, felicidades. Sigo las canciones y los escritos desde hace años. Eres un genio, chaval. Saludos.

  3. Gracias por volver!!!! cuando te deprimistes crei que no volveriamos a verte, la idea me me puso triste, gracias por tratar de cuidarte y mantenerte en mejores condiciones para los que te queremos, gracias por llegar a nuestros corazones y almas, gracias a esa peruana maravillosa que te ama!! Alguna ves te escuche y ya no deje de hacerlo, sos compañero de muchas horas, gracias por compartir tu prosa, tu vida, tu boemia. Te espero en boca (argentina) Dale no te demores que aca se te quire de verdad.

  4. te quiero, te respeto y sobre todas las cosas te doy gracias por llenar mi vida de tu prosa , mis oidos con tu vos, y mi alma con tu musica,aprendi cuidarme para mis nietos (se el dolor que les ocasionaria , si algo me pasara) ni sos mi nieto ,ni podria se tu abuela (51años) pero te quiero con el alma, como un hermano,que me ha hecho sufrir con su boemia,Y correrias, se lo que seria para mi saber que estas mal o que ya no estas, joaquin CUIDATE, para JIME tus HIJAS y para todos NOSOTROS. se te quiere !!! Rosario martinez

  5. la verdad es que la pagina es lo mas!..hay de todo lo que busques de joaquin.muy buena y los felicito

  6. Joaquin, GRACIASSS!!!,compañero de ruta y de mi vida, en los buenos y en los PEORES momentos estas ahi,hablandome al oido, miles de veces en el dia,pero tenes ese don DIVINO que llevas EN TU SANGRE ANDALUZA, para alegria nuesta,renovas las ganas de seguir, algunas veces ,alivias la penas , calmas mis tempestades OTRAS MUCHAS conciliaste el mi sueño de mis NIETOS decirte?lo de siempre ,TE QUIERO(sos el hermano sinverguenza q no tuve), TE NECESITO siempre cerca,TE RESPETO cuidate, saludos a jime, tambien UN.. MUCHAS GRACIAS JIMENA!!! DALE !!! VENITE ,NO TE DEMORES Q SE TE QUIERE DE VERDAD!! TE ESPERO,con una entrada para cada uno de los conciertos q des en bs as!!! CUIDATE!!!LLEGA PRONTO!!NOS VEMOS!!!

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