Javier Krahe y Sabina

Javier Krahe: “Dudo mucho que vuelva a cantar con Sabina” [leer entrevista]

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Videoclip: Yo también se jugarme la boca

Video: Yo también se jugarme la boca (con Caco Senante)

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joaquin sabina diego torres por la escalera andandoEn palabras de Diego Torres, la participación de Joaquín Sabina en su nuevo disco, Andando, era tener una especie de Federico García Lorca escribiendo para él.

La historia comenzó cuando el argentino compuso una melodía muy “sabinesca”, y pensó que al sonar de esa forma debía ser el propio Flaco de Ubeda quien debía escribir la lírica para el tema “Por la escalera”.

Entonces, Diego envió a España un demo con la música de la canción, y una semana después recibió una llamada de Sabina, en la que el legendario artista le advirtió que la música de la pieza le había encantado, pero que seguramente la lírica sólo le gustaría a él, y que no tenía objeción alguna de cambiar su forma. Torres simplemente quedó enamorado de la creación de Joaquín.

La anterior es tan sólo una de las muchas anécdotas que vivió Diego Torres durante la creación de su séptima producción discográfica, Andando, cuyo lanzamiento se realizará a finales de julio, y en la que también incluyó un tema a dueto con el dominicano Juan Luis Guerra, y hasta un tema de música ranchera titulado “Por ser como soy”, con la que le rinde tributo a México.

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Xuacu ye dios

joaquin sabina

Y Sabina volvió a Gijón a abrir una nueva gira ante casi diez mil vitorinos, muchos de los cuales estaban amansados desde la espantada que dio hace casi medio año en el Teatro Jovellanos. Aquel coitus interruptus privó a los asturianos de disfrutar de Ultramarina, el mejor tour acústico que un artista español haya ofrecido jamás en este país.

Pero el sábado, el flaco de Ubeda estrenó ante un público que parecía pagado, pero que pagó un buen dinero en taquilla, Carretera y top manta , su nuevo espectáculo eléctrico que supuestamente le llevará por medio mundo.

Sabina fue recibido como un gurú y tuvo que arrodillarse y quitarse el sombrero ante la evidencia, ya demostrada en todas sus visitas anteriores, que aquí se le quiere y mucho.

Las dos primeras canciones y sus primeras palabras hicieron presagiar lo peor; Sabina con la voz rasposa y rota que recordábamos de aquel gatillazo de diciembre tenía dificultades para vocalizar.

Que no es quien era es evidente para el que tuviera oído, pero como decía un incondicional que tenía al lado: “Xuacu ye dios”.

Sus técnicos tienen merecidamente ganado el sueldo, lo mismo que sus músicos y, especialmente, Olga Román, el cielo, que con su voz hizo una vez más de colchón y sustentó el hilillo vocal del jefe.

La decadencia de este ídolo de masas se hizo evidente cuando abandonó por dos veces el escenario, bis aparte, para descansar su maltrecho instrumento, dejando sus minutos de gloria a Panchito Varona, a Olga Román, que se lució en Ahora ya ves, de su segundo álbum en solitario, e incluso a Antonio García de Diego.

Sabina dosificó recursos y energía al máximo entre los pasajes eléctricos y electrizantes: Conductores suicidas, La del pirata cojo o Pacto entre caballeros, y los momentos más acústicos, que son una especialidad de la casa: Quién me ha robado el mes de abril?, Cerrado por derribo, Calle melancolía o el mix de Que se llama Soledad, Peor para el sol y Contigo.

Por eso, Joaquín Sabina pudo afrontar con dignidad la etapa final del concierto, salvando los muebles con un bis karaokero que incluyó Princesa, 19 días y 500 noches, Noches de boda y Y nos dieron las diez.

Fuente: Víctor Rodríguez, La Voz de Asturias

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En Página 12

en pagina 12 “La única vía que tenemos es la desobediencia”.El cantautor español se muestra sorprendido por la fiebre producida en Buenos Aires alrededor de su llegada. Y aunque sus problemas de salud lo obligaron a replantearse muchas cosas, sus convicciones no han cambiado. Hasta dice que, llegado el caso, se compraría un fusil para defender la Revolución Cubana.

Receta para parecerse a Joaquín Sabina: sea un buen alumno durante la infancia, sin descuidar su espíritu atorrante y enamoradizo. En la adolescencia, lea a Fray Luis de León, Jorge Manrique y César Vallejo. Mézclelos con Proust, Joyce y Marcuse. Luego corone su primera juventud tirando una bomba en un banco y revuelva todos los ingredientes. Verá que pronto la policía viene en su busca. Exíliese siete años en Londres. Transfórmese en cantautor y saque 17 discos durante los siguientes 27 años. Escriba y publique. Si sobrevive, tal vez consiga convertirse en alguien similar al tipo que “acompañado de un cigarrito y un whiskicito al lao” habla de política y de música en la tarde madrileña.

A días de presentar en Buenos Aires Alivio de luto, su último trabajo, el entrevistado se muestra sorprendido por la fiebre del público local. “Ante todo, quiero decir que me parece un poco disparatado lo que se ha generado con los próximos conciertos”, lanza el hombre nacido en Ubeda hace 57 años. Las localidades para los ocho shows que Sabina ofrece en el Teatro Gran Rex se agotaron en tiempo record, a un promedio de venta de 3000 tickets por hora. “Yo había pensado en encuentros más intimistas. Aunque sería un malnacido si no me emocionara mucho saber que se ha generado esa especie de expectativa exagerada”, confiesa.

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Sabina en Valladolid

joaquin sabina

Joaquín Sabina continuó en Valladolid la gira de su último álbum, Alivio de luto, con el que regresa a los escenarios después de tres años de ausencia para presentar su decimoctavo disco, que le consolida como uno de los mejores poetas musicales de los últimos treinta años.

El Polideportivo Huerta del Rey de la capital vallisoletana se abarrotó de un público heterogéneo para contemplar en directo al mítico compositor e intérprete jiennense, nacido en Ubeda hace 56 años, que arrastra tras de sí veintisiete años de compromiso musical y dieciocho discos desde su debut en 1978 con Inventario.

Un sencilla puesta en escena caracterizó el primer concierto de Alivio de luto, producido por Pancho Varona, Antonio García de Diego y José Romero, quienes también subieron al escenario como instrumentistas.

Uno por uno fue desgranando Sabina los temas de su última propuesta musical junto a la vocalista Olga Román, el bajista Paco bastante, los baterías Pedro Barceló y Tino Di Geraldo, y los guitarristas John Parsosn y Jaime Asúa, entre otros.

Seis tequilas, Números rojos, Pájaros de Portugal, Nube negra y Mater España fueron algunas de las canciones que escuchó en primicia el público vallisoletano y que se llevará Joaquín Sabina de gira en dieciocho conciertos por diez ciudades: Palma de Mallorca (19 y 20 de noviembre), Logroño (23 de noviembre), Zaragoza (26 de noviembre) y Barcelona (29 y 30 de noviembre, y 1 de diciembre).

Continuará por Valencia (4 y 5 de diciembre), Gijón (8 y 9 de diciembre), Granada (14, 15 y 16 de diciembre) y Madrid (20, 21 y 22 de diciembre).

Sabina, que también echó mano de repertorio para desempolvar algunos de sus temas más conocidos, estudió Filología Hispánica en Granada a partir de 1966, donde participó en un grupo teatral, compuso música para poemas y tocó la guitarra en una banda rockera, la Merry Youngs.

El intérprete andaluz, después de un incidente familiar, decidió irse a vivir a Londres donde permaneció entre 1970 y 1977, tocó en diversos locales y fue telonero de notables cantantes como Paco Ibáñez, Luis Llach, Pi de la Serna y Elisa Serna.

En 1977 regresó a España, donde publicó el libreto de canciones Memoria del exilio y un año después editó su primer disco Inventario, donde se popularizó su conocido tema Pongamos que hablo de Madrid.

Se dio a conocer en 1984, principalmente merced a sus apariciones televisivas y a la composición de temas para diversos programas como Corazón y Con las manos en la masa.

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