Poema dedicado a Mérida en la gira Vinagre y Rosas

joaquin sabina

Uno escribe siempre la misma canción
sobre un niño con cara de viejo
que se atreve a volar bajo el cielo marrón
que agoniza detrás del espejo.

Uno inventa siempre la misma canción
del poeta borracho y su musa
del teclado mellado del acordeón
del pecado mortal sin excusas.

Uno canta siempre la misma canción
otra noche en el bar de la esquina
cerca de la estación donde duerme un vagón
cuando el tiempo amenaza rutina.

Uno rumia siempre la misma canción
como un perro ladrando a la luna
con la misma trompeta y el mismo trombón de mariachi
que no hizo fortuna.

Uno acaba nunca la misma canción
que me ayuda a pagar hipotecas
luego llega la hora de alzarse el telón
en la Mérida más yucateca.

Poema: Dedicado a Mérida, Gira “Vinagre y Rosas”
Año: 2010
Letra: Joaquín Sabina

Gracias a nuestra visitante Laura por traernos el poema que el flaco le dedicó a Mérida.

7 respuesta a “Poema dedicado a Mérida en la gira Vinagre y Rosas”

  1. Fue parte del excelente concierto ofrecido en la Blanca Mérida! En la parte final cuando habla de las hipotecas, todos los músicos hicieron ademanes de festejo y alegría…fue genial!

  2. Ese poema creo que sabina lo dijo en todos los conciertos de su gira por mexico solo le cambiaba la cd en la que se encontraba esa noche, creo que en cada lugar tuvo su toque de magia.. Y para cada persona que tuvo la suerte de asistir a cualquier noche de sus presentaciones es una noche inolvidable de esas que nunca en la vida se olvidan al menos asi es para mi esa noche del viernes 16 de abril en el auditorio nacional ..

  3. Que bien que pusieron el poema dedicado a Mérida! Subi algunos videos del concierto en Mérida a youtube, no está tan cerca pero se alcanza a ver!!

  4. De hecho, las partes de poesía y los discursos fueron similares en todos los conciertos…aunque eso sí., no deja de enchinarse la piel con el recordarlo.

  5. De hecho el poema apareció originalmente en una edición del 2008 de la revista española Interviú he aqui el original:

    Uno escribe siempre la misma canción
    sobre un niño con cara de viejo
    que se atreve a volar bajo el cielo marrón,
    que agoniza detrás del espejo.

    Uno canta siempre la misma canción
    otra noche en el bar de la esquina,
    cerca de la estación donde duerme un vagón
    cuando el tiempo amenaza rutina.

    Uno sueña siempre la misma canción,
    abanico de fuego en la nieve,
    cuando el sol envejece al caer el telón
    y es tan tarde la vida y tan breve.

    Uno empieza siempre la misma canción
    con los mismos acordes gandules,
    con el mismo trabajo y la misma obsesión,
    con andrajos de velos de tules.

    Uno inventa siempre la misma canción
    del poeta borracho y su musa,
    del teclado mellado del acordeón,
    del pecado mortal sin excusa.

    Uno rumia siempre la misma canción
    como un perro ladrando a la luna,
    con la misma trompeta y el mismo trombón
    de mariachi que estuvo en la tuna.

    Uno acaba nunca la misma canción
    sobre un viejo con alma de niño
    que no pierde ocasión de afinar su cajón
    de psicópata barbilampiño.

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