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Joaquín Sabina Posts

Circulos viciosos

La Mandragora

Quisiera hacer lo que ayer,
pero introduciendo un cambio.
– No metas cambio Silario
que esta el jefe por ahí
– ¿Porqué esta de jefe?
– Porque va a caballo
– ¿Porqué va a caballo?
– Porque no se baja
– ¿Porqué no se baja?
– Porque vale mucho
– ¿Y como lo sabe?
– Porque esta muy claro
– ¿Porqué esta tan claro?
– Porque esta de jefe
Eso mismo fue
lo que yo le pregunté
– ¿Porqué esta de jefe?
-Yo quiero bailar un son
y no me deja Lucia
– Yo que tú no bailaría
porque esta triste Ramón.
– ¿ Porqué esta tan triste?
– Porque esta malito
– ¿ Porqué esta malito?
– Porque esta muy flaco
– ¿ Porqué esta tan flaco?
– Porque tiene anemia
– ¿ Porqué tiene anemia?
– Porque come poco
– ¿ Porqué come poco?
– Porque esta muy triste
– Eso mismo fue
lo que yo le pregunté
¿ Porqué esta tan triste?
– Quisiera formar sociedad
con el vecino de abajo
– Ese no tiene trabajo
no te fíes Sebastian
– ¿ Porqué no trabaja?
– Porque no lo cogen
– ¿ Porqué no lo cogen?
– Porque esta fichado
– ¿ Porqué lo ficharon?
– Porque estuvo preso
– ¿Porqué lo metieron, titi?
– Porque roba mucho
– ¿ Porqué roba tanto?
– Porque no trabaja
– Eso mismo fue
lo que yo le pregunté
¿ Porqué no trabaja?
– Quiero conocer aquel
hablarle y decirle hola
– No le has visto la pistola
deja esa vaina Javier
– ¿ Porqué la pistola?
– Porque tiene miedo
– ¿ Porqué tiene miedo?
– Porque no se fía
– ¿ Porqué no se fía?
– Porque no se entera
– ¿ Porqué no se entera?
– Porque no le hablan
– ¿ Porqué no le hablan?
– Por llevar pistola
– Eso mismo fue
lo que yo le pregunté
¿ Porqué la pistola?
¿ Porqué no trabaja?
¿ Porqué esta tan triste?
¿ Porqué esta de jefe?

Título: Circulos viciosos
Año: 1981
Letra: Carlos Sánchez Ferlosio
Música: Joaquín Sabina
Disco: La Mandrágora (1981)

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Nos ocupamos del mar

La Mandragora

Igual que en televisión interrumpen la emisión
para anunciar un brebaje o un masaje,
interrumpo mi canción y coloco aquí un mensaje.
Nos ocupamos del mar
y tenemos dividida la tarea
ella cuida de las olas
yo vigilo la marea
Es cansado, por eso al llegar la noche
ella descansa a mi lado
mis ojos en su costado.
No habrá parecido mal ya que no fue comercial
y es cosa que se agradece me parece,
en este mundo infernal
lo quien no compra perece.
También cuidamos la tierra
y también con el trabajo dividido
yo troncos, frutos y flores
ella riega lo escondido
Es cansado, por eso al llegar la noche
ella descansa a mi lado
mis manos en su costado.
Raro es que la verdad mediante publicidad
alguna vez se habrá paso
por si acaso ahora es la oportunidad
cuando el publico hace caso.
Todas las cosas tratamos
cada uno según es nuestro talante
yo lo que tiene importancia
ella todo lo importante
Es cansado, por eso al llegar la noche
ella descansa a mi lado
y mi voz en su costado.

Título: Nos ocupamos del mar
Año: 1981
Letra: Javier Krahe y Alberto Pérez
Música: Joaquín Sabina
Disco: La Mandrágora (1981)

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La hoguera

La Mandragora

Es un asunto muy delicado
el de la pena capital
porque además del condenado
juega el gusto de cada cual
empalamiento, lapidamiento, inyección,
crucifixión, desuello, descuartizamiento,
todas son dignas de admiración.
Pero dejadme, ¡ay!
que yo prefiera,
¡La hoguera!, ¡La hoguera!, ¡la hoguera!
la hoguera tiene… que sé yo,
Que solo lo tiene la hoguera.
Sé que han probado su eficacia
los cartuchos del pelotón
la guinda del tiro de gracia
es exclusiva del paredón
la guillotina, por supuesto posee
el “chic” de lo francés
la cabeza que cae en un cesto
ojos y lengua de través.
Pero dejadme, ¡ay!
que yo prefiera,
¡La hoguera!, ¡la hoguera!, ¡la hoguera!
la hoguera tiene… que sé yo,
que solo lo tiene la hoguera.
No tengo elogios suficientes
para la cámara de gas
que para grandes contingentes
ha demostrado ser un as
ni negaré que el balanceo de la horca
un hallazgo es
ni lo que se estira el reo
cuando lo lastran por los pies.
Pero dejadme, ¡ay!
que yo prefiera,
¡La hoguera!, ¡la hoguera!, ¡la hoguera!
la hoguera tiene… que sé yo,
que solo lo tiene la hoguera.
Sacudir con corriente alterna
reconozco que no esta mal
la silla eléctrica es moderna,
americana, funcional
y sé que iba de maravilla nuestro
castizo garrote vil
para ajustarle la golilla
al pescuezo mas incivil.
Pero dejadme, ¡ay!
que yo prefiera,
¡La hoguera!, ¡la hoguera!, ¡la hoguera!
la hoguera tiene… que sé yo,
que solo lo tiene la hoguera.

Título: La hoguera
Año: 1981
Letra: Javier Krahe
Música: Joaquín Sabina
Disco: La Mandrágora (1981)

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Adivina, adivinanza

La Mandragora

Mil años tardó en morirse,
pero por fin la palmó.
Los muertos del cementerio
están de Fiesta Mayor.
Seguro que está en el Cielo
a la derecha de Dios.
Adivina, adivinanza,
escuchen con atención.
A su entierro de paisano
asistió Napoleón, Torquemada,
y el caballo del Cid Campeador;
Millán Astray, Viriato,
Tejero y Milans del Bosch,
el coño de la Bernarda,
y un dentista de León;
y Celia Gámez, Manolete,
San Isidro Labrador,
y el soldado desconocido
a quien nadir conoció;
Santa Teresa iba dando
su brazo incorrupto a Don
Pelayo que no podía
resistir el mal olor.
El marqués de Villaverde
iba muy elegantón,
con uniforme de gala
de la Santa Inquisición.
Don Juan March enciende puros
con billetes de millón,
y el niño Jesús de Praga
de primera comunión.
Mil quinientas doce monjas
pidiendo con devoción
al Papa santo de Roma
pronta canonización.
Y un pantano inagurado
de los del plan Badajoz.
Y el Ku-Klus-klan que no vino
pero mandó una adhesión.
y Rita la cantaora,
y don Cristóbal Colón,
y una teta disecada
de Agustina de Aragón.
La tuna compostelana
cerraba la procesión
cantando a diez voces clavelitos
de mi corazón.
San José María Pemán
unos versos recitó,
servía Perico Chicote
copas de vino español.
Para asistir al entierro
Carrero resucitó
y, otra vez, tras los responsos,
al cielo en coche ascendió.
Ese día en el infierno
hubo gran agitación,
muertos de asco y fusilados
bailaban de sol a sol.
Siete días con siete noches
duró la celebración,
en leguas a la redonda
el champán se terminó.
Combatientes de Brunete,
braceros de Castellón,
los del exilio de fuera
y los del exilio interior
celebraban la victoria
que la historia les robó.
Más que alegría, la suya
era desesperación.
Como ya habrá adivinado,
la señora y el señor,
los apellidos del muerto
a quien me refiero yo,
pues colorín colorado,
igualito que empezó,
adivina, adivinanza,
se termina mi canción,
se termina mi canción.

Título: Adivina, adivinanza
Año: 1981
Letra: Joaquín Sabina
Música: Joaquín Sabina
Disco: La Mandrágora (1981)

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La tormenta

La Mandragora

Yo tuve un gran amor durante un chaparrón
y sentí aquella vez tan intensa pasión
que ahora el buen tiempo me da asco
cuando el cielo esta azul no lo puedo ni ver
que se nuble ya el sol, que se ponga a llover,
que caiga pronto otro chubasco.
Confirmando el refrán una noche de Abril
la tormenta estalló, mi vecina febril
asustada con tanto trueno
brincó en un santiamén del lecho en camisón
y se vino hacia mí pidiendo protección.
– Auxiliemé usted, sea bueno
abramé por piedad que estoy sola y no sé
si podré resistir, mi marido se fue
pues tiene entre otros muchos fallos
que en las noches así abandona el hogar
por la triste razón de que va a trabajar,
es vendedor de pararrayos –
Bendiciendo al genial Francklin por su invención
en mis brazos le di curso a su petición
y luego el amor hizo el resto
mira tú que instalar para rayos por ahí
y olvidarte poner en tu casa, caray
cometiste un error funesto.
Varias horas después, cuando al fin escampó
ella se hubo de ir, pero antes me citó
para la próxima tormenta
– mi esposo va a llegar y si en casa no estoy
se me va a resfriar, así que ya me voy,
a secarle la gabardina –
Desde entonces jamás he dejado el balcón
no hago más que poner la máxima atención
en Cirruscumulos y Estratos
la menor nube gris me colma de placer
Aunque ha decir verdad sé que no han de volver
tan torrenciales arrebatos
A base de vender palitos de metal
su marido reunió un pingué capital
y se hizo multimillonario y a vivir la llevó
a un imbécil país donde si se oye llover
será porque haga pis algún niño del vecindario.
Ojalá mi canción llegue al Sahara aquel
a decirle que yo le seré siempre fiel
que la llevo dentro del alma
que aunque sople el Simún
con seca realidad un día nos va a reunir una gran tempestad
tras la que no vendrá la calma.

Título: La tormenta
Año: 1981
Letra: Javier Krahe y G. Brassens
Música: Joaquín Sabina
Disco: La Mandrágora (1981)

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Villatripas

La Mandragora

Por su gran prosperidad
decidió la autoridad
de Villatripas de arriba
“¡que viva el alcalde, viva!”
erigir un monumento
un auténtico portento
que a los de abajo asombrara
una escultura bien cara
como dijo el pregonero
que costará su dinero
pues de mármol al abasto
de nuestro rico catastro
la montará un escultor
en plena plaza mayor
y terminaba el pregón
será una gran elección.
Se gastó mucha saliva
en Villatripas de arriba
la gente andaba tan flauca
con la cosa de la estatua
y había gran emoción
cuando la inauguración.
La alcaldesa con premura
corrió el velo a la escultura
y apareció entre la villa
la supuesta maravilla
saliendo de entre las aguas
sin ni siquiera unas enaguas
toda, toda, desnudista,
una Venus afrodita.
La elección no estuvo mal,
satisfizo al personal.
Tenía el pueblo de al lado
el animo muy picado
y allá habló el señor alcalde
elegiremos de balde
en Villatripas de abajo
se sufre con desparpajo
por parte del vecindario
la falta de monetario
– Vecinos de este lugar:
¡hay que vencer o ganar!
¿estaís dispuestos a todo
por sacudiros el lodo
de esa Venus afro… ¡leches! –
– Alcalde, lo que nos heches –
respondió la población
con una gran ovación.
Cogieron a la Jacinta
la moza de mejor pinta
y en la misma plazoleta
la pusieron en porretas
y la echaron al pilón
sin mayor vacilación.
Luego fue una comitiva
a Villatripas de arriba
a decirles que bajaran,
miraran y compararan
comparando las dos Venus
cual es más y cual es menos
excepto algún poetastro
que alabó a la de alabastro
y el pelma de don Simón
que de un vuelo fue al pilón
se oyó gritar al compás:
– ¡La Jacinta mucho más! –
Y con grandiosa vehemencia
añadió la concurrencia
sobre todo los barones
que en lo tocante a erección,
la Jacinta en el pilón
matarile, lire, lon.

Título: Villatripas
Año: 1981
Letra: Javier Krahe y Alberto Pérez
Música: Joaquín Sabina
Disco: La Mandrágora (1981)

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Mi ovejita Lucera

La Mandragora

Tengo yo una ovejita Lucera
que de campanillas le he puesto un collar.
Tengo yo una ovejita Lucera
que de campanillas le he puesto un collar.
Yo la llamo ella viene a mi vera
corriendo ligera con este cantar.
Yo la llamo ella viene a mi vera
corriendo ligera con este cantar.
Me gusta cuando bala la ovejita: “beee…”
y cuando le responde el corderito: “baaa…”
Me sabe a musiquilla celestial ese dulce balar.
Me gustan en las fiestas del lugar
los cohetes que al subir hacen: “xiuuu…”
hacen “pum” y hacen “pam”
los demás a mi plin, a mi plin los demás.
Mi ovejita se ha roto una pata
que lata, que lata, que no puede andar.
Mi ovejita se ha roto una pata
que lata, que lata, que no puede andar.
Yo le digo pobrecita mía que esta todo
el día diciéndome: “baaa…”

Título: Mi ovejita Lucera
Año: 1981
Letra: Almagro y Villacañas
Música: Joaquín Sabina
Disco: La Mandrágora (1981)

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Un santo varón

La Mandragora

Comprendiendo mis padres que yo era
desde niño un arcangel tutelar
quisieron que estudiase la carrera
y fuera sacerdote y no seglar.
Pues el hombre sujeto a tentaciones
que impone con su encanto la mujer
si se deja tentar hay ocasiones
en que a pesar de todo hay que ceder.
Ya San Froilán lo dijo en su versículo tercero
refiriéndose al pudor
que la pasión es para el hombre un vínculo
que muchas veces es conservador
de gérmenes insanos y alarmantes
que acaban poco a poco por minar
la salud y otras cosas importantes
y necesariamente hay que cortar.
Por eso yo, obediente, sumiso,
abrazo la palma
y quiero ser padre de almas
huir de mundanos livianos placeres,
que quiero ser padre… ¡pero sin mujeres!
Desde niño sentía los clamores
de todo lo divino y lo infinito
y me daban espasmos y sudores
si alguno me nombraba “la chilito”
y si al ir por la calle de paseo
fija en suelo con pudor la vista
apreciaba el marcado contoneo
de aquellas geometrias sin aristas
y apretando las manos fuertemente
y sintiéndome mi mismo menos cabo
me parecía ver palpablemente
a Satanás pegarme con el rabo.
Más comprendiendo al fin que es completa
la vida de éxtasis tan plácida y sencilla
me decidí a cortarme la coleta
y hacerme la consuna coronilla.
Por eso yo, obediente, sumiso,
abrazo la palma
y quiero ser padre de almas
huir de mundanos livianos placeres,
que quiero ser padre… ¡pero sin mujeres!

Título: Un santo varón
Año: 1981
Letra: Alberto Pérez
Música: Joaquín Sabina
Disco: La Mandrágora (1981)

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