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joaquin sabina Fosas comunes

| Sección: Sonetos

joaquin sabina

No es lo mismo el ejército que la gente,
aunque, quien más quien menos, todos mataron
al rojo, al facha, al primo de los de enfrente,
fue más cruel el terror de los que ganaron.

Declararon rebelde lo más decente,
purgaron a los tibios y fusilaron
al pedagogo, al ácrata, al inocente
que defendió las leyes que profanaron.

Tantos años después siguen discutiendo
quién era el malo, el bueno, el noble, el tirano,
el Judas, el Caifás, el samaritano
quién pierde cuando gana y gana perdiendo.

Los hijos y los nietos de la sangría
hartos de tanto valle de los caídos
en vez de odiar soñamos que llegue el día
de rescatar la honra contra el olvido.

Se pide la memoria, no la venganza,
la historia, no el garrote para el impune,
aquí no hay más Quijote que Sancho Panza,
y quedan demasiadas fosas comunes.

Poema: Fosas comunes
Año: 2009, Interviú
Letra: Joaquín Sabina

joaquin sabina Baratija electoral

| Sección: Sonetos

joaquin sabina

Banderas de purpurina
qué vaivén,
carteles y pegatinas
todo a cien.

Aquí no falta ninguno
todos cuentan,
hasta el Sastre batasuno
se presenta.

A Leire Pajín la inflama
el escenario,
Zapatero es un Obama
planetario.

Los mítines son la fiesta
del villano,
Carlos Fabra no se acuesta
con Mariano.

Monseñor Mayor Oreja
se cabrea
con la Europa de la ceja
y con la OEA.

Los brotes verdes que fuma
la Salgado
restan más de lo que suman
los parados.

Santiago y cierra España
tarde y mal,
vaya mierda de campaña
electoral.

Poema: Baratija electoral
Año: 2009, Interviú
Letra: Joaquín Sabina

joaquin sabina De Pancho Varona, Vinagre y Rosas

| Sección: Gira Sabina y Serrat

joaquin sabina, pancho varonaHay que agradecer a Pancho Varona que nos traslade desde su blog información del estado de la grabación del disco. A él recurrí hace varios meses cuando tras la pista inicial que me dio Luis García Montero a finales de septiembre. Él mismo me pidió que le fuera preguntando a medida que pasaran los meses porque aún quedaba mucho trabajo.

Realmente no volví a preguntarle nada por no estar incordiando, aunque es fantástico ver que por iniciativa propia nos va a relatar semanal o quincenalmente el status del nuevo disco. Es un gran detalle que nos hará vivir la cuenta atrás de manera más suave.

¡¡Paciencia a todos!! ¡¡Ya va quedando menos!!

“Vinagre y Rosas, así dice Joaquín que se llamará el nuevo disco, “Vinagre y rosas”. Yo no me lo acabo de creer. Dado que el anterior empezó llamándose “Doce más una”, siguió llamándose “Números rojos” y terminó llamándose “Alivio de luto”, todavía no me creo nada.

Joaquín está escribiendo mejor que nunca, es impresionante lo de este chico. Las letras están quedando maravillosamente bien y las canciones son perfectas para cantar con una guitarra o con un piano. Eso dice mucho en favor de las canciones, no necesitan un gran arreglo o una banda completa para demostrar su calidad.

Parece ser que empezaremos alrededor del día 15 de junio. No tenemos claro el estudio todavía. Pararemos fines de semana, pararemos también para viajar a nuestros bolitos carabineros o karaokeros y pararemos en agosto para descansar. Osea, ¿cuándo trabajaremos?

El equipo de grabación será el habitual, Romero, Antuán, Joaquín, Juanito González en el sonido, yo mismo, osea, los de siempre practicamente. Las baterías las tocará Pedro Barceló, los bajos Paco Bastante…”

Pancho Varona

joaquin sabina Mañana no será lo que Dios quiera

| Sección: Especiales

joaquin sabina, luis garcia monteroMañana no será lo que Dios quiera es el título del libro que uno de los mejores poetas de España, Luis García Montero, ha escrito. Y sobre él tenemos estas líneas de Joaquín Sabina, una recomendación y una felicitación extensa y en la línea de Joaquinito, con destellos de calidad impagables.

En la web de Alfaguara podemos leer de manera gratuita las primeras páginas de Mañana no será lo que Dios quiera, libro sobre el que Joaquín Sabina además de esto ha dicho que es “la novela que me gustaría cantar, una de las mejores canciones de amor que he leído. La historia de España vivida en primera persona“.

La editora del libro dice que “Luis García Montero construye el retrato del poeta Ángel González y recorre los primeros años de su vida para rescatar la mirada de un niño que tuvo que crecer sin la figura de su padre, pero con toda la fuerza de una familia y una geografía que se resistían con uñas y dientes a dejarse vencer”, por lo que es recomendable al 100% su lectura, ya que de este grupo de amigos… nada malo sale nunca, y seguro que la espera del nuevo disco se hace más dulce.

Cuando vi la portada de este libro, lo primero que pensé fue que los editores habían reproducido un fotograma de la película El Chico, de Chaplin. Fíjense bien: la misma conmovedora cara de golfillo, la misma mirada entre pícara y desvalida, el mismo flequillo, la misma gorra enorme, los mismos pantalonazos. Y claro que era El Chico, pero no el de Chaplin sino el que alguna vez fue y siguió siendo, a su modo, hasta la muerte, el inolvidable Ángel González. Ese chico, ese guaje, ese golfillo del que no sabríamos nada si Luis García Montero no le hubiera puesto al amigo, al poeta, en su crespúsculo, una grabadora delante y un par de whiskys para cumplir casi un deber testarmentario. Ángel se fue, maldita sea, hace ya más de un año, el tiempo que ha empleado Luis (¿quién podía hacerlo mejor?) en dar forma poética, novelada (y, sin embargo, asombrosamente fiel) a aquel río de palabras arrancado al último Ángel en tantas sobremesas del penúltimo mes de agosto en Rota. Una tarde caí sin avisar por la casa y, al sorprenderlos, hablando y grabando en un susurro, como en una confesión laica, decidí respetar la liturgia de la memoria y la amistad y la literatura y me fui de puntillas para no romper lo sagrado del aire. Lector ávido e indiscriminado como soy, más que adicto al género biográfico, he de confesar, sin embargo, que siempre se me han atravesado los libros dedicados a la infancia, a cualquier infancia, incluida la mía. Esa supuesta y tan prestigiada única patria del escritor me pareció prescindible demasiadas veces, tantas que, suelo deshonrar las biografías que leo saltándome todo lo que al héroe le sucede antes de los veinte años. A partir de ahí empieza a interesarme, cuando vuelve de la mili, cuando se va de putas, cuando escribe el primer verso, cuando coge las riendas de su destino. Con que menudo problema: el libro de un amigo casi hermano sobre la infancia de un maestro casi padre. Y además en prosa tratándose de dos poetas. Y para colmo novela o novelado, qué mas da. Pero ¡ay!, el hombre de poca fe y edad adulta ya debería saber a estas alturas que los tesoros literarios, que los milagros, que las pepitas de oro de la tinta acostumbran esconderse donde uno menos las espera. Y así fue que el placer que me produjo empaparme de esa infancia, guiado por la varita mágica de García Montero, sólo es comparable al desmesurado hueco que nos dejó en el corazón Ángel González. ¡Qué libro! ¡Qué niño! ¡Qué familia! ¡Qué guerra! ¡Qué amargura! ¡Qué belleza! Es más, mucho más que una biografía, más, mucho más que un libro de poemas, definitivamente más que una novela. Como si el autor, para debutar tan brillantemente en prosa no ensayística, hubiera estado esperando a que el anciano poeta de barba blanca le contara las andanzas de aquel rapaz, lo atroz de aquella guerra, la desesperada dignidad de los vencidos, la obscena crueldad de los vencedores. El padre muerto prematuramente, el hermano asesinado, Maruja, la hermana depurada (que se decía entonces), la casa familiar convertida en pensión de militares fascistas, el moro amigo, la primera guitarra, la taberna, los Taibo, Manolito Lombardero, tía Clotilde, Oviedo, la pobreza, la incuria, la esperanza ilustrada y tricolor, el sangriento debut de un tal Franco en Asturias, los rojos fugitivos escondidos temblando de miedo en alacenas, las primeras lecturas, la solidaridad en el espanto. Aquel niño, aquel alevín de poeta con su gorra y su flequillo y sus pantalonazos tuvo la inmensa suerte, entre tantos escombros, entre tanta ruina, entre tanta desgracia, de encontrarse tantos años después con otro enorme poeta llamado a darle voz, a darnos voz a todos los vencidos. Le hubiera gustado escribirlo a Stefan Zweig y a mí cantarlo y a González leerlo, estoy seguro. Porque ahora sabemos lo que había detrás de las gafas de Ángel, de los ojos de Ángel, del destierro de Ángel, del pudor de Ángel, de la elegancia de Ángel, de los versos de Ángel, de los silencios de Ángel, del alma de Ángel. Gracias Ángel. Gracias Luis. Si quieren reconciliarse, en esta feria del libro todo a cien, con la literatura, con la poesía, con la novela, con la palabra, con la memoria, si quieren reír mientras lloran, si quieren llorar mientras ríen, si quieren querer que dure más, que no se acabe nunca, que siga hablando Ángel, que siga escribiendo Luis, que no cierren los bares, que jamás amanezca, lean este libro hermoso sabiendo que mañana no será lo que Dios quiera. No se arrepentirán.

Joaquín Sabina
Mañana no será lo que Dios quiera (Luis García Montero)

joaquin sabina Poesía con los pies

| Sección: Sonetos

joaquin sabina

Josep Guardiola
Touré Yaya
Seydou Keita
Thierry Henry
Samuel Eto’o Fils
Andrés Iniesta Luján
Lionel Andrés Messi
Albert Jorquera Fortià
Sergi Busquets Burgos
Gerard Piqué Bernabeu
Rafael Márquez Álvarez
Xavier Hernández Creus
José Manuel Pinto Colorado
Silvio Mendes Campos Sylvinho
Pedro Rodríguez Ledesma
Eidur Smari Gudjohnsen
Gabriel Alejandro Milito
Alexander Paulavic Hleb
Carles Puyol Saforcada
Víctor Valdés Arribas
Víctor Sánchez Mata
Daniel Alves da Silva
José Martín Cáceres
Bojan Krkic Pérez
Éric Abidal

Aunque los ingleses no son mancos,
esta vez no les sirvió vestir de blanco.
Alzo mi copa
por el brillante campeón de Europa.

Poema: Poesía con los pies
Año: 2009, Interviú
Letra: Joaquín Sabina

joaquin sabina De Joaquín Sabina y las anchoas

| Sección: Perlas

“Después de probar este boquerón en salazón, puedo decir que a la tercera anchoa se siente uno cántabro”

Joaquín Sabina

joaquin sabina, anchoasMiguel Angel Revilla es el presidente de Cantabria, un auténtico figura y uno de lo políticos con más arte que hay en España. Se encontraba de promoción de productos de su tierra cuando coincidió en el aeropuerto con Joaquín Sabina y Benjamín Prado que iban a volar con dirección a Tenerife para el recital de poesía del TEA. Nuestro Joaquinito degustó las anchoas y pronunció esas palabras… llenas también de arte.

Que vivan las anchoas… y que viva Don Joaquín.

joaquin sabina Poesía y complicidad entre Joaquín Sabina y Benjamín Prado

| Sección: Noticias

joaquin sabina

“Los poetas dicen que al lugar donde uno ha sido feliz no vuelvas nunca, pero a mí me gusta regresar a Canarias y a Tenerife.

Cuando no se me ocurre nada, por una coincidencia de felicidad doméstica, coincide que a Benjamín su novia lo deja. Y yo le digo: Benja, vamos a aprovechar esto y sacar algo de dinero.

¿Lo mejor que ha hecho Benja por mí? Presentarme a Rafael Alberti”

Joaquín Sabina

El diario El Día nos trae una magnífica crónica de la jornada de poesía urbana que tuvo lugar en Tenerife, en marcado en el Tenerife Espacio de las Artes.

Cuando se juntan estos dos… el arte y las risas están aseguradas. Gran iniciativa canaria que ya vivimos en Rota este verano cuando Joaquín Sabina presentó A vuelta de correo rodeado de amigos. Esperemos que actos como éste se repitan con más frecuencia, ya que vemos a Joaquín, Benja, Luis García Montero y a todos como una gran pandilla que se divierte haciendo poesía, y eso… no tiene precio.

joaquin sabina Menos dos alas

| Sección: Letras, Sonetos

joaquin sabina

González era un ángel menos dos alas,
González era un santo por lo civil,
un dandi con un ojo a la funerala,
tan rojo tan Oviedo y tan zascandil.

Hilaba en los garitos de mala nota
boleros de Machín con Juanín de Mieres:
apurando esos güisquis en los que flota
la luna de las golfas y los crupieres.

Cuando volvía
del extranjero,
tan forastero;
a las dos no era de día,
a las seis ya era de noche,
pídame un coche
fumando espero
y le aplaudían
los camareros.

Otoños y otras luces, pan con verbena;
tan Príncipe de Gales de Cortefi el;
tratado de urbanismo, Juan de Mairena:
proustiana magdalena, tinta y papel.

Verde por la vergüenza que no tenía,
hasta ayudó a Caronte a quemar sus naves,
contaba que morirse no era tan grave
y agonizó en voz baja, por cortesía.

Cuando volvía
del extranjero,
tan forastero;
a las dos no era de día,
a las seis ya era de noche,
pídame un coche
fumando espero
y le aplaudían
los camareros.

Poema: Menos dos alas
Año: 2009, Interviú
Letra: Joaquín Sabina
Además: Este poema publicado en Interviú corresponde con la letra de la nueva canción que pudimos escuchar la semana pasada dedicada al poeta Ángel González.

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