Leonard Cohen y Marianne

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Leonard Cohen es uno de los artistas más respeta Joaquín Sabina, y no sólo él. Innumerables premios y reconocimientos para alguien que es reconocido como «Uno de los cantantes y compositores más fascinantes y enigmáticos de la historia». A sus más de 80 años, recibió la terrible noticia del inminente fallecimiento de una de sus musas, de la mejor historia de amor que jamás vivió. El amor, misterioso, doloroso, el amor te lleva al cielo y es capaz de bajarte al infierno, y ella fue una musa, como las que busca Joaquín Sabina en cada canción. Debe ser horrible perder a una musa para siempre, aunque el recuerdo quizás es esa posibilidad de vivir las cosas más de una vez.

La carta de Leonard Cohen a Marianne

«Bien, Marianne, hemos llegado a este tiempo en que somos tan viejos que nuestros cuerpos se caen a pedazos; pienso que te seguiré muy pronto. Que sepas que estoy tan cerca de ti que, si extiendes tu mano, creo que podrás tocar la mía. Ya sabes que siempre te he amado por tu belleza y tu sabiduría pero no necesito extenderme sobre eso ya que tú lo sabes todo. Solo quiero desearte un buen viaje. Adiós, vieja amiga. Todo el amor, te veré por el camino»

La carta de la familia de Marianne a Leonard Cohen

«Estimado Leonard,

Marianne cayó en un sueño muy lentamente que la sacó de esta vida ayer por la noche. En total tranquilidad, rodeada por amigos cercanos. Tu carta llegó cuando todavía podía hablar y reír con completa conciencia. Cuando la leímos en voz alta, sonrío de la manera como sólo Marianne puede hacerlo. Elevó su mano, cuando mencionaste que estabas justo detrás de ella, tan cerca como para alcanzarla.

Le causó una tranquilidad profunda saber que conocías su estado. Y tu bendición para su viaje le dio una fortaleza extra. Jan y sus amigos, que vieron lo que este mensaje significó para ella, te agradecerán profundamente por responder tan rápidamente y con tanto amor y compasión.

Durante su última hora, tomé su mano y tarareé Bird on a Wire, mientras ella respiraba tan ligeramente. Y cuando abandonamos la habitación, después de que su alma hubiese volado por la ventana en busca de nuevas aventuras, besamos su rostro y susurramos tus eternas palabras. So long, Marianne.»

Ella falleció… y la historia profunda e inmensamente triste. Muy triste como para hacernos llorar.

Para conocer mejor la relación entre Sabina y Cohen, puedes visitar la etiqueta Cohen de la página web.