Joaquín Sabina: «Escribí la mayor parte de mis canciones en bares, y a las dos de la madrugada»

sabina, serrat

¿Cómo se llevan con los halagos?

Sabina – «Serrat me dijo una vez, ‘Primo, tú y yo tenemos la mejor agencia de marketing del mundo. Se llama boca en boca’. Detesto la palabra fan, porque viene de fanático. Tenemos cómplices. Nuestro público es a veces excesivamente cariñoso. Como en todo, la Argentina es excesiva, pero tan entrañable. Por más ajeno que uno se sienta a ese mundo, y yo me siento ajeno, no tiene más remedio que calentarte el corazón y devolver lo mejor. Lo hacemos con esta gira de conciertos»

Serrat – «No rechazo ni desprecio el cariño. El cariño viene en forma de halagos. Con ellos hago lo mismo que con las críticas: aceptarlas. Lo que nunca se puede hacer es magnificarlas, pensar que una crítica es la razón o la verdad. Sencillamente es una opinión. No influyen en nada en tu vida»

«No hay nostalgia peor que añorar lo que nunca jamás sucedió». ¿Son nostálgicos?

Sabina – «A mí no me gusta. Me gusta la memoria, porque la nostalgia lleva incluida una especie de «cualquier tiempo pasado fue mejor» y eso es mentira. Tengo muy buena memoria, sobre todo de las cosas buenas. Las cosas malas procuro olvidarlas, pero no si son colectivas, como los muertos de la Guerra Civil, los asesinos de la dictadura argentina»

Serrat – «A lo mejor sí fue mejor porque éramos más jóvenes. Y lo que es seguro es que en cualquier tiempo pasado estaremos mejor de la vista, de la rodilla»


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¿La fama los hace menos libres?

Serrat – «Hay un refrán catalán que dice: «Quien no quiere polvo que no vaya a la era». Uno sabe que puede tener ciertas limitaciones: vas a salir y habrá gente que te va a pedir un autógrafo. Si no quieres que esto ocurra, busca otro modo de ir de A a B. Benditos autógrafos que te piden y si te molesta, no vayas»

Sabina – «Yo que hice toda la vida y la mayor parte de mis canciones en bares, y a las 2 de la madrugada, hace 20 años que no los puedo hacer. Me acuerdo de una película de Woody Allen cuando va al infierno y allí se encuentra con un tipo y le pregunta por qué está allí. «Inventé el metacrilato». Eso lo pienso del que inventó los teléfonos móviles con foto. Este (por Serrat) sufrió menos. Primero porque es inteligentísimo y se las sabe arreglar, pero después de los conciertos nos íbamos a tocar a un bar y hubo un día en que los músicos me dijeron: «Perdón, pero queremos ir a ligar con chicos y si vienes, acabamos haciéndote de guardaespaldas»

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