“He puesto en riesgo mi vida unas cuantas veces, pero sobreviví razonablemente bien“

“Por lo que me ha brindado personal y profesionalmente, debería agradecer de rodillas todo lo que la Argentina me dio. Yo siempre fui de pueblo, jamás pensé en cruzar el mar. Pero la primera vez que intenté ir a Buenos Aires me tocó la época de hiperinflación, en las postrimerías del gobierno de Raúl Alfonsín. A mi discográfica de la época no le interesaba. ‘Pero no te vas a ir al culo del mundo’, intentaron disuadirme. Y guardaban razón. Apenas pisé Argentina comprendí que estaba frente al culo más lindo del mundo”.

“Tengo cajones llenos de letras de canciones aún sin acordes, poemas inéditos. Tal vez algunos se conviertan en canciones”

“Armé un despacho magnífico para escribir, y jamás logré sentarme ahí a escribir nada. No tengo ordenador, máquina de escribir y teléfono móvil. Apunto en los bares, cuando me dejan, o aquí, de noche, pero tirado en el suelo. Nunca en un sitio fijo, nunca en horas fijas”.

“No sé aún aprendí a conjugar la palabra monogamia. Tampoco puedo contestar esa pregunta, por daños a terceras. Pongamos mejor, a ver… En ocasiones, no hay excesiva necesidad de hacerle demasiado daño a la gente que quieres. Y entonces el mal menor a veces es una cierta monogamia. Cierta, eh. Tampoco hay que ser fundamentalista”

“En lo personal, cuando Serrat ya era Serrat y yo era Joaquín Ramón Martínez, sentí por algún motivo extraño que él me había adoptado. Y hasta la fecha reconozco que quizá hoy no sería cantante si no hubiera habido antes un Serrat”

“No suelo ir a conciertos. Me parece un coñazo permanecer dos horas y pico observando a uno que no sea yo. Sin embargo, admito que en los últimos veinte años he asistido a una decena de recitales de Joan Manuel, y no porque era mi amigo. Más aún, porque oír buenas canciones me estimula el desafío: ‘Mira lo que hizo este cabrón. Ahora me toca a mí’. A mí me sorprendió que, conociendo mi currículum o redículum, un tipo como él, sin ninguna necesidad, se apuntara esta gira. Así que pronto me puse un letrero en mi cabeza: ‘No defraudar al catalán’

“¿Si practico deportes? Hago ‘tos-ing’ a la mañana. Me mata la tos”

“Estuve casi un año tirado en mi cama, sin salir de mi casa en Madrid… Pero salí adelante. Ya no escribo hasta las 7 de la mañana tomando cocaína como antes”

“Yo por sexo, droga y rock and roll hoy siento una cosa: nostalgia”

“Ni en las reuniones privadas suelo cantar. A menos que esté borracho. Cosa que ahora rara vez sucede”

“Aceptaría que ahora llevo una existencia aburrida. Ya no estoy todo el día al filo de la navaja. Tengo siete gatos, justo para no tener que sacarlos a pasear. Se llaman Elvis, Judas, Margot, Rojo, Lolo, Demon y Margarito. Los que crían perros me han mencionado que son ellos los que hacen el trabajo sucio. Tampoco duermo siesta. Mis costumbres son andar por aquí, sentarme a leer, llenarme una copa, encender un puchito, escribir, asomarme por las ventanas. Me encantan los tejados”

“Mis amigos de juergas están enfadados. Lógico, antes me contaban sus desventuras en las barras de bares de ínfima reputación, y en la actualidad no me ven vagando por allí. O, de pronto, antes me levantaba a la madrugada y había una pareja –a la que a lo mejor no conocía– follando en el salón, y ahora las llaves le pertenecen a un círculo íntimo, no a veinticinco personas. Aunque sigue habiendo veinticinco personas que pueden venir cuando lo deseen, ¡mientras yo las conozca!”

“Te confieso, saliendo de día por la Capital Federal descubrí otra ciudad. Hasta hoy sólo conocía la ciudad de los cafetines, las p… y los vicios, algo que, te aclaro, recuerdo con mucha melancolía. Pero era raro verme caminar por Florida a plena luz del día. Sin embargo, admito que también me gusta esta otra parte. Me acuesto temprano… ¡Qué lindo es dormir de noche! Y por la mañana me levanto a escribir”

“La nariz ahora sólo la uso para respirar. Mis amigos tienen órdenes estrictas de parte de la peruana que duerme conmigo (Jimena Coronel, su mujer desde hace… años) para contestarme ‘no traje nada’. Ya son diez años alejados de la cosa. Estuve ocho meses sin fumar, pero en cuanto volví a escribir reincidí. En las últimas semanas ando abusando. Como estoy empezando la gira, me he convertido en una histérica, y las chicas histéricas fuman en exceso”

“Si la Jime no me hubiera quitado de la mano cosas que avanzaban derecho a atentar contra mi salud, si no hubiera tratado de saber adónde iba por las noches, a lo mejor ahora no estaríamos aquí hablando, chaval”

“A mí, que me atraen el malditismo y los poemas, las canciones y las películas escritos en el límite de la normalidad. No obstante, a pesar de las tormentas, los vendavales, los tifones y los tsunamis internos, debo reconocer que este tipo de mínimo orden doméstico me ha salvao la vida”

“Ahora soy para adentro. Puedo pasar diez, doce horas solo, lo que hace que uno sea su propio psiquiatra y escarbe a mayor profundidad que antes en ciertas cosas. Según entiendo, algo así le ocurrió, en otro orden más disparatado y genial, a Charly (García), que con su retiro ha tenido que mirarse un poco para adentro”

No me encuentro preparado para convertirme en abuelo. Pero tampoco estuve, estoy ni estaré preparado para ser padre. Son cosas que a las especies les suceden”

“Yo huí de mi propia infancia, del mismo modo que no saboreé la de mis hijas Rocío y Carmela. Porque a los niños los trato como si fueran mayores, y ellos me tratan a mí como si fuera imbécil. Entonces, a partir de su adolescencia empezamos a hablar. Siento que han salido bien, aunque pudieron haber salido fatal y penar en la cárcel por violar viejecitos o apuñalar ancianas. Pero son buenas estudiantes, buenas chicas, guapas, y no tan putas como su papá. Mis hijas tienen valores, ética. El mérito de la crianza de ambas fundamentalmente es de su madre (Isabel Oliart), que nos visita seguido y también novio, quien para colmo es un gran tipo”

“En mi casa hay carteles, cochecitos, muñecas antiguas, pececitos, parquitos, soy un mitómano de objetos con memoria adentro. Podríamos confundir este lugar con cualquier negocio de antigüedades de San Telmo”

“No tengo internet, Facebook, Twitter… Ni conduzco, ni uso tarjeta de crédito, ni como sushi. El otro día mi gente, muy contenta, me comentó que pasamos a encabezar iTunes, y no supe si ponerme feliz”

“Estallo feroz si tratan de hacerme ir a un lugar que no deseo ir, y si tratan de que sea demasiado educado con gente que no lo merece. Entonces puedo enrollarme y emitir largas y desagradables alocuciones”

“Yo me considero más soberbio que orgulloso. Pienso que sé cuáles son las cosas que valen la pena y las que no. Y en las que no, procuro perder el menor tiempo posible. Si me descubro en el espejo interior alguna coquetería y alguna vanidad ridícula, no dejo ni que sueñe con asomar a la calle”

“De niño leía novelas de Salgari y Julio Verne… Yo leo mucho. Hasta las etiquetas de los champúes. También, y con singular interés, los anuncios de las chicas en los periódicos. Algunos se inspiran en frases de Maradona: ‘Las mejores mamadas de Madrid’

“Los del Atlético de Madrid estamos felices por nuestros últimos tiempos de competencia. Queremos comerle la pinga a Simeone todos los días. En cuanto el Cholo lo quiera, voy y me entrego a él. Sólo debe llamarme”

“No cocino, no hago café. ¡No! Soy un caballero. Tenemos una cocina enorme, en la que yo escribo canciones”

“Jamás en la vida se ha oído en casa un disco mío. Si estoy haciendo zapping y sale una entrevista propia, cambio. No he visto películas en las que he hecho papeles… Tengo archivo propio de prensa, pero ninguno visual”

“Nunca supuse que pasaría de los 40 años. Era de los jovenzuelos que pensaban que las personas que pasaban los 60 no tenían vergüenza. Ahora ya no lo pienso: lo sé”

“He puesto en riesgo mi vida unas cuantas veces, pero sobreviví razonablemente bien (no sé por qué uso ‘razonablemente’), y hoy no paso siquiera por uno de los momentos menos peores. Transito uno –detesto la palabra– apacible. Igual, prefiero ser Keith Richards antes que Mick Jagger. Jagger es una súper-vedette, parece Moria Casán. Toma clases de gimnasia, se cuida, la Reina lo condecora. Pero eso no lo digo yo… Lo dice Richards. Por eso prefiero ser Keith”

Entrevista a Joaquín Sabina en Gente

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