Yo soy un indeseable,
que si me lo llaman cobro,
aún no lo descubrí,
si lo descubro me forro.
Perdón por la ausencia
de tristeza y sentimiento,
ignoré si el ser sencillo,
derivase en el tormento.
La melancolía es tan sana,
y tan pasada de moda,
que todos sus males acaban
en la muerte o en la alcoba.
Vergüenza viene a mí, poeta pasado de moda,
les regalé a los miserables , mi alma de profeta,
el mundo hoy no se acaba, pero seguire esperando,
y si hoy no meto la pata, seguiré profetizando.
La miseria es ambigua ,
en los cinco continentes,
mísero ,quien no tiene pan,
mísero el que lo tiene,
Y vendrán , con una factura,
del tamaño de una sábana,
para pedirme recuerdos,
frío, o la cura de legañas.
O quizás llegue un momento,
donde no se pida nada,
o quizás llegue el silencio,
con la ausencia de palabras.
J.B