A ver si entiendo tu panel, Emacata.
Lo digo porque el título me resulta bastante claro, pero se me escapa el sentido de la frase de tu mensaje.
De saber si me siento parecida a Joaquín Martínez Sabina, no sé bien. Pero me llama algo de lo que cuentan, cuenta él y cuentan sus canciones. Así que me siento sí, muy próxima a veces al personaje que imagino que es. Por ejemplo, y salvando las distancias, fluctuo entre pensar en el amor como en «Rebajas de enero» o como el de «Hotel, dulce hotel», pasando por noches «Contigo».
Tengo días en que lo veo todo como en «Noches de boda», deseando apurar el cáliz. No usé de muchas drogas, y aparte del tabaco, ni comparación con lo que se contó, pero el tono de «Ey, Sabina» y de «Oiga Doctor» me va muy bien, dado que me ve a menudo mi médico, tal vez màs de lo que quisiera él mismo.
Como decía en un post, hay canciones para todos los momentos, espero siempre una nueva canción para el momento que vendrá, y encuentro mucho en el cajón de este sastre que nos corta trajes muy suyos y tan a medidas. Lo que tengo en común con este malabarista profesional de las palabras, es que daría mucho para soltar una buena imagen, inventar nuevos dichos eternos. Pero al subir y bajar como en montañas rusas mi ánimo, sí que me siento parecida a la discografía de Sabina con sus canciones alegres, amargas, cortantes como hilo de navaja, emocionantes como ecos de diástoles, tantas invenciones realísimas. Si es eso sentirse sabinera, pues ya estoy en la primera fila.
Un saludo.
Josiane