Rap del optimista

06 de Noviembre, 2005 | Categoría: Letras

El Hombre del traje Gris

Era un grupo de esos que ves en un garito por cien pavos;
coca, birra y sexo, cresta de almidón, chupa con clavos.
Eran cuatro mendas de una intensidad provocadora
gritándole al mundo: “¡por fín ha llegado nuestra hora!”
Y tocaban rocanrol,
algo inmaduro pero rocanrol,
pelín oscuro pero rocanrol,
bastante duro pero rocanrol,
si no hay futuro ¡viva el rocanrol!.
Hasta que llegó el verano
y les presentaron a un locutor
que tenía un amigo arreglista
que era vecino de un productor
casado con una teclista
muy vanguardista
que era la amante
de un elegante representante
que tiene un socio con mucha vista
pa hacer negocio
con los cantantes.
Y llegó la Visa, con sus chantajes,
y empezó la prisa de los viajes
y se acabó la risa.
Ya no van a bares, montan sus movidas en privado,
saben adaptarse a las exigencias del mercado;
seis galas hicieron con el Duque en las municipales
fueron los terceron de los no-sé-cuántos principales.
Ahora tocan puro pop
intencionado pero puro pop
pelín pesado pero puro pop
Contra el pasado: ¡larga vida al pop!
Desde que llegó el verano
y les presentaron a un asesor
de imagen que estaba enrollado
con la sobrina de un promotor
cuñado de cierta modista
que era la esposa de un columnista
de esa revista tan prestigiosa
por su talento para la cosa
del lanzamiento de los artistas.
Ahora van de yuppies -fotos en “Hola”-
juran por Snoopy, que es lo que mola,
pasan de las groupies.
Hoy tocan el rap del optimista
en vez del blues de la necesidad,
hasta en la consulta del dentista
suenan por el hilo musical.
Quedaron con el voto portugués
los decimoterceros en Eurovisión,
ellos que juraban comerse la vida
fue la vida y se los merendó.
Y aunque han pisado más de una mierda
sus zapatos de gamuza azul
ahora van con Lottuse sobre las moquetas
y a Solana lo tratan de tú.
Que nadie se sienta aludido, a mí
las moralinas me hacen vomitar
quise hacer un cuento divertido, sin
parecido con la realidad.
Que se quede cojo de las tres piernas
cierto crítico que hay por ahí
si miento cuando digo que nunca pido
consejos y jamás los dí.
A no ser al tipejo ese del espejo
que me vacila cantidad,
a veces me hace un corte de mangas y dice
“no hay quien te soporte, chaval”
Al fín y al cabo lo único que pasa
es que necesitaba componer (pa comer)
de canción que terminara de una
maldita vez este elepé.
Ya quisiera yo, en lugar de este reggae,
haber escrito Rapsodia en blue
Chelsea hotel, Guantanamera,
Tatuaje, o She Loves you (yé, yé, yé).
Pedro Navaja, Like a rolling stone,
Dos gardenias para ti,
Mira que eres canalla, No hago
otra cosa que pensar en ti,
Marieta, La estatua del jardín botánico,
Moon over Bourbon street.
Qué culpa tengo si a lo más que llego
es a Pongamos que hablo de…
Pongamos que hablo de…
Pongamos que hablo de… maní
si te quieres con tu novia divertir…

Título: Rap del optimista
Año: 1988
Letra: Joaquín Sabina
Música: Joaquín Sabina
Disco: El Hombre del traje Gris (1988)

Los perros del amanecer

06 de Noviembre, 2005 | Categoría: Letras

El Hombre del traje Gris

A la hora del atraco y la pensión,
cuando el infierno acecha en la escalera,
cuando pierde los nervios la razón,
y cruza el perseguido la frontera,
a la hora de abrazar,
a la hora de matar.
A la hora en que se afeita el violador,
y duerme el centinela en la garita,
y sueña con la gloria el mal actor,
y deshoja el deseo su margarita,
a la hora de apostar,
a la hora de rezar,
cuando vuelan los pájaros de la ansiedad.
Cuando el olvido tarda en acudir,
cuando diseña el preso el plan de huida,
y el usurero esconde su botín,
y cuenta las pastillas el suicida,
a la hora del desamor,
a la hora del sudor.
A la hora del primer despertador
cuando entra al metro el exhibicionista
y llora el eyaculador precoz,
y se masturba la telefonista,
a la hora del ardor,
a la hora del terror,
cuando cantan los grillos de la depresión.
Cuando los besos saben a alquitran,
cuando las almohadas son de hielo,
cuando el enfermo aprende a blasfemar,
cuando no salen trenes para el cielo,
a la hora de maldecir,
a la hora de mentir.
Cuando marca sus cartas el tahúr
y rompe el músico su partitura
y vuelve Nosferatu al ataud
y pasa el camión de la basura,
a la hora de crecer,
a la hora de perder,
cuando ladran los perros del amanecer.

Título: Los perros del amanecer
Año: 1988
Letra: Joaquín Sabina
Música: Joaquín Sabina
Disco: El Hombre del traje Gris (1988)

Cuando aprieta el frío

06 de Noviembre, 2005 | Categoría: Letras

El Hombre del traje Gris

Viajero que regresas a esa ciudad del Norte
donde una dulce nieve empapa la razón,
donde llegan los barcos cargados de preguntas
a muelles laboriosos como mi corazón
háblale de mi vida, las autopistas negras
que atraviesan volando mi terca soledad,
esa gente que pasa por la calle, llevando
mi pensamiento al otro lado de la ciudad.
Cuando de ella y de mí queden sólo estos versos,
los hoteles que un día quisimos compartir,
los coches aparcados sobre nuestro recuerdo,
la Glorieta de Atocha donde la conocí,
dile que estoy parado al final de mí mismo
igual que un aduanero sin nadie a quien multar,
como un autoestopista debajo de la lluvia,
como la menopausia de una mujer fatal.
Y dile que la echo de menos,
cuando aprieta el frio,
cuando nada es mio,
cuando el mundo es sórdido y ajeno,
que no se te olvide,
es de esas que da
siempre un poco más
que todo… y nada piden.
Cuéntale que la extraño y que me siento seco
igual que un presidente dentro del autobús,
como una Kawasaki en un cuadro de El Greco,
igual que un perro a cuadros, igual que un gato azul.
Y dile que la echo de menos
cuando aprieta el frio,
cuando nada es mio,
cuando el mundo es sórdido y ajeno,
que no se te olvide,
es de esas que da
siempre un poco más
que todo… y nada piden.

Título: Cuando aprieta el frío
Año: 1988
Letra: Joaquín Sabina
Música: Joaquín Sabina
Disco: El Hombre del traje Gris (1988)

Al ladrón, al ladrón!

06 de Noviembre, 2005 | Categoría: Letras

El Hombre del traje Gris

Parece, por lo que dicen,
que sigues preparando oposiciones a Carabanchel;
ayer, tu nieta de quince
vio como te sacaban a empujones de un cabaret.
Parece
que no eres más aquel carterista
de guante blanco y alma de artista…
los buenos tiempos no han de volver,
me han dicho
que con la artrosis de los nudillos
se te resiste más de un bolsillo,
que ya ni cumples con la mujer,
me han dicho
que cada bolso es una odisea,
que una señora en una pelea
te ha puesto un ojo a la virulé.
Tú que tenías la más exclusiva clientela,
en cada golpe dejabas tu sello de autor;
mientras a salvo reías y contabas las pelas
alguien pasaba gritando “¡al ladrón, al ladrón!”.
¡Si no fuera por los pocos
que, haciéndose los locos, apuntalan tu dignidad…!
fingiendo que no se enteran
te dejan que les guindes la cartera, para cenar.
Me han dicho
que te revienta que los chavales
olviden que los buenos modales
son esenciales para robar;
tú sabes
que para hacer una buena caja
no necesita usar la navaja
un verdadero profesional,
tú siempre
mimaste al pobre a costa del rico;
lo que era un arte -¡mierda de pico!-
está empezando a degenerar.
Tú que tenías la más exclusiva clientela,
en cada golpe dejabas tu sello de autor;
mientras a salvo reías y contabas las pelas
alguien pasaba gritando “¡al ladrón, al ladrón!”.

Título: Al ladrón, al ladrón!
Año: 1988
Letra: Joaquín Sabina
Música: Joaquín Sabina
Disco: El Hombre del traje Gris (1988)

Peligro de incendio

06 de Noviembre, 2005 | Categoría: Letras

El Hombre del traje Gris

Hay una espalda que me está mirando,
hay una nuca que se está dejando acariciar por mí,
hay unos ojos que no saben nada,
hay unos labios que, de madrugada, me dirán que sí.
Hay una luna llena en ese escote,
una pupila fija en el capote de la excitación,
hay un reloj que siempre da las cinco,
hay una hormiga que anda dando brincos por mi pantalón.
Hay un imbécil bailando con ella,
hay otra lengua lamiendo la huella que deja su pie,
hay una llave, un hall, una escalera,
hay un pecado que no sé qué diera yo por cometer.
Hay una moto que me están vendiendo,
unas caderas que andan exigiéndome imaginación,
hay un talón, un culo, una rodilla,
hay una risa haciendome cosquillas en el corazón.
Hay un peligro de incendio esta noche
en el asiento trasero de un coche,
se quema una pareja en el tercero,
no seré yo quien llame a los bomberos.
Hay un veneno que se le parece
hay unas medias que ocultan, que ofrecen, que niegan, que dan,
hay un mohín , un tal vez, una pose,
hay una falda mintiéndome: no se la vas a quitar.
Hay una cremallera arrepentida,
¿dónde diablos estará escondida la maldita luz?
hay una mano, un brazo, un hombro, un codo.
Hay una boca que lo dice todo sin decir ni mú.
Hay manchas de carmín en la almohada,
hay un conserje que no ha visto nada si le das dos mil,
hay una copa que se está vaciando,
hay unos dedos que me están quitando la chaqueta gris.
Hay un teléfono recien cortado,
una pintada oscena en el lavabo al lado del bidet,
hay una cruz absurda sobre el lecho,
hay un espejo en cada techo para verse del revés.
Hay una puerta que se está cerrando,
hay unos pechos que se van librando del sujetador,
hay un infierno que me está esperando,
hay una cama que se está empapando con nuestro sudor.
Hay un peligro de incendio esta noche
en el asiento trasero de un coche,
se quema una pareja en el tercero,
no seré yo quien llame a los bomberos.

Título: Peligro de incendio
Año: 1988
Letra: Joaquín Sabina
Música: Joaquín Sabina
Disco: El Hombre del traje Gris (1988)

Nacidos para perder

06 de Noviembre, 2005 | Categoría: Letras

El Hombre del traje Gris

Soy del color de tu porvenir
me dijo el hombre del traje gris
“no eres mi tipo” le conteste
y aquella tarde aprendí a correr.
Al pisar la estación
le abrí la jaula a mi corazón.
Tras las montañas estaba el mar
la noche, el vértigo, la ciudad,
el mundo a cambio de una canción
me daba un plato, un beso, un colchón.
La única medalla que he ganado en la vida
era de hojalata y decepción.
No tenía salida el callejón del cuartel
para el desertor del batallón
de los nacidos para perder.
Prima del alma desnúdame
del traje gris, de la multitud,
devuélveme al camino del Sur
al país de la niñez
donde uno y uno sumaban tres.
La única medalla que me ha dado la vida
en el escenario la gané.
No tenía salida el callejón del cuartel
para el desertor del batallón
de los nacidos para perder.

Título: Nacidos para perder
Joaquín Sabina: “A la memoria de Francisco Correa, que la habría entendido como nadie”
Año: 1988
Letra: Joaquín Sabina
Música: Joaquín Sabina
Disco: El Hombre del traje Gris (1988)

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