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joaquin sabina Que se llama soledad

| Sección: Letras

Hotel dulce hotel

Algunas veces vuelo
y otras veces
me arrastro demasiado a ras del suelo,
algunas madrugadas me desvelo
y ando como un gato en celo
patrullando la ciudad
en busca de una gatita,
a esa hora maldita
en que los bares a punto están de cerrar,
cuando el alma necesita
un cuerpo que acariciar.
Algunas veces vivo
y otras veces
la vida se me va con lo que escribo;
algunas veces busco un adjetivo
inspirado y posesivo
que te arañe el corazón;
luego arrojo mi mensaje,
se lo lleva de equipaje
una botella…, al mar de tu incomprensión.
No quiero hacerte chantaje,
sólo quiero regalarte una canción.
Y algunas veces suelo recostar
mi cabeza en el hombro de la luna
y le hablo de esa amante inoportuna
que se llama soledad.
Algunas veces gano
y otras veces
pongo un circo y me crecen los enanos;
algunas veces doy con un gusano
en la fruta del manzano
prohibido del padre Adán;
o duermo y dejo la puerta
de mi habitación abierta
por si acaso se te ocurre regresar;
más raro fue aquel verano
que no paró de nevar.
Y algunas veces suelo recostar
mi cabeza en el hombro de la luna
y le hablo de esa amante inoportuna
que se llama soledad.

Título: Que se llama soledad
Año: 1987
Letra: Joaquín Sabina
Música: Joaquín Sabina
Disco: Hotel dulce Hotel (1987)

joaquin sabina Pacto entre caballeros

| Sección: Letras

Hotel dulce hotel

No pasaba de los veinte
el mayor de los tres chicos
que vinieron a atracarme el mes pasado.
“Subvenciónanos un pico
y no te hagas el valiente
que me pongo muy nervioso si me enfado.”
Me pillaron diez quinientas
y un peluco marca Omega
con un pincho de cocina en la garganta,
pero el bizco se dio cuenta
y me dijo -”oye, colega,
te pareces al Sabina ese que canta.”
Era un noche cualquiera,
puede ser que fuera trece,
¿qué más da? pudiera ser que fuera martes.
Sólo se que algunas veces
cuando menos te lo esperas
el diablo va y se pone de tu parte.
-”Este encuentro hay que mojarlo
con jarabe de litrona,
compañeros antes de que cante el gallo”-
-”tranquilo, tronco, perdona,
y un trago pa celebrarlo”-
los tres iban hasta el culo de caballo.
A una barra americana
me llevaron por la cara,
no dejaron que pagara ni una ronda,
controlaban tres fulanas
pero a mi me reservaban
los encantos de “Maruja la cachonda”.
Nos pusimos como motos,
con la birra y los canutos
se cortaron de meterse algo más fuerte;
nos hicimos unas fotos
de cabina en tres minutos…,
parecemos la cuadrilla de la muerte.
Protegidos por la luna
cogieron prestado un coche,
me dejaron en mi queli y se borraron
por las venas de la noche
-”enróllate y haznos una
copla guapa de la tuyas”- me gritaron.
Me devolvieron intacto,
con un guiño mi dinero,
la cadena, la cartera y el reloj;
yo, que siempre cumplo un pacto
cuando es entre caballeros,
les tenía que escribir esta canción.
Hoy venía en el diario
el careto del más alto,
no lo había vuelto a ver desde aquel día;
escapaba del asalto
al chalé de un millonario
y en la puerta le esperó la policía.
Mucha, mucha policía…

Título: Pacto entre caballeros
Año: 1987
Letra: Joaquín Sabina
Música: Joaquín Sabina, Pancho Varona
Disco: Hotel dulce Hotel (1987)

joaquin sabina Así estoy yo sin ti

| Sección: Letras

Fisica y Quimica

Extraño como un pato en el Manzanares,
torpe como un suicida sin vocación,
absurdo como un belga por soleares,
vacío como una isla sin Robinson,
oscuro como un túnel sin tren expreso,
negro como los ángeles de Machín,
febril como la carta de amor de un preso…,
Así estoy yo, así estoy yo, sin ti.
Perdido como un quinto en día de permiso,
como un santo sin paraíso,
como el ojo del maniquí,
huraño como un dandy con lamparones,
como un barco sin polizones…,
así estoy yo, así estoy yo, sin ti.
Más triste que un torero
al otro lado del telón de acero.
Así estoy yo, así estoy yo, sin ti.
Vencido como un viejo que pierde al tute,
lascivo como el beso del coronel,
furtivo como el Lute cuando era el Lute,
inquieto como un párroco en un burdel,
errante como un taxi por el desierto,
quemado como el cielo de Chernovil,
solo como un poeta en el aeropuerto…,
así estoy yo, así estoy yo, sin ti.
Inútil como un sello por triplicado,
como el semen de los ahorcados,
como el libro del porvenir,
violento como un niño sin cumpleaños,
como el perfume del desengaño…,
así estoy yo, así estoy yo, sin ti.
Más triste que un torero
al otro lado del telón de acero.
Así estoy yo, así estoy yo, sin ti.
Amargo como el vino del exiliado,
como el domingo del jubilado,
como una boda por lo civil,
macabro como el vientre de los misiles,
como un pájaro en un desfile…,
así estoy yo, así estoy yo, sin ti.
Más triste que un torero
al otro lado del telón de acero.
Así estoy yo, así estoy yo, sin ti.

Título: Así estoy yo sin tí
Año: 1987
Letra: Joaquín Sabina
Música: Joaquín Sabina
Disco: Hotel dulce Hotel (1987)

joaquin sabina Retrato de família con perrito

| Sección: Letras

Diario de un Peaton

Él se llamaba Confusión
tocaba un viejo acordeón
y a su mujer
la conocían todos por
Lili Marlene.

Se enamoraron en un club
de alterne un año catapún
por carnaval,
la bruja huyó con Fumanchú
después del vals.
También estaba Do Re Mi,
un perro que, sin pedigrí,
sabía ladrar hasta en latín
y no mordía
más que al gato del alguacil.

Y decían que era amor
la soledad que compartían
un día sí, cuarenta no,
y Do Re Mi se lo creía.
Igual que a ti, igual que a mí
la realidad los aplastaba
pero cerraban al dormir
los ojos y se la inventaban.

Vivieron en cualquier ciudad,
todas se llaman Ansiedad
como Madrid
les daba vértigo mirar
al Pirulí.
Él se podía llamar Jesús.
Cada domingo, al muy gandul
su Magdalena
le lava el pelo con champú
de hierbabuena
con Do Re Mi de fiel guardián.
Para el puchero familiar
los dos ganaban su jornal
honradamente por la calle de Alcalá
en la acera y de plantón
haciendo ella la carrera
y él con el viejo acordeón
cargándose “La Violetera”

Igual que a ti, igual que a mí
el porvenir los aplastaba
pero cerraban al dormir
los ojos y se lo inventaban.

Nunca la pudo retirar
pero una vez por Navidad
el rey Melchor
trajo un abrigo de astracán
de imitación.
Volvía tan pancho Do Re Mi
un día de regar con pis
un abedul
y calculó mal el ‘reprise’
del autobús
y nunca más vino a lamer
el pantalón
de su patrón
cada vez que
Lili Marlene
con un recluta toca el timbre de la pensión.

Y decían que era amor
la soledad que compartían
un día sí, cuarenta no,
Do Re Mi se lo creía.
Igual que a ti, igual que a mí
la realidad los aplastaba
pero después cerraban al dormir
los ojos y se la inventaban.

Tal vez tenían razón
puede que fuera amor
la soledad que compartían
un día si se deja, a veces siete no,
y Do Re Mi, moviendo el rabo, se lo creía.
Como te pasa a ti, como me pasa a mí
las uñas negras de la vida nos arañaban
pero cerraban al irse a dormir
los ojos y soñaban que soñaban.

Él era un tipo del montón
que se llamaba Discreción.
No le digáis
que habéis oído esta canción
si lo encontráis.

Título: Retrato de família con perrito
Año: 2003
Letra: Joaquín Sabina, Pancho Varona
Música: Joaquín Sabina
Disco: Diario de un Peaton (2003)

joaquin sabina Me plantó la princesita azul

| Sección: Letras

Diario de un Peaton

Rana salió
la princesita
falda, tacón
y unas braguitas
de quita y pon.
Rubia de bote,
sin corazón
y en el escote,
la ermita del deseo,
donde se arrodillan los ateos.

No era mujer para un poeta,
la liquidez
era su meta.
Mi sex-appeal
cayó en picado
cuando me vi
desheredado.
Y, en mitad de un blues,
me plantó la princesita azul.

Luego volví
donde el olvido,
que es un país
tan aburrido,
terca pasión,
dulce tormento,
yo tan mayor
y no escarmiento.
Y en mitad de un blues
me plantó la princesita azul.

Se me dormía
con la Novena,
no digería
la magdalena
de Marcel Proust.
Si me pillaba
cantando un blues
me regañaba.
Pero en un colchón
mejoraba mi mejor
canción.

Luego volví
donde el olvido,
mi único amor
correspondido,
terca pasión
dulce tormento,
yo tan mayor
y no escarmiento.
Y en mitad de un blues
me plantó la princesita azul.

Título: Me plantó la princesita azul
Año: 2003
Letra: Joaquín Sabina
Música: Claudio Gabis
Disco: Diario de un Peaton (2003)

joaquin sabina Doble vida

| Sección: Letras

Diario de un Peaton

El juez justo y severo
cada noche devuelve la toga
y la ley al baúl
y en la barra del “Angel Azul”,
con un Chivas con hielo,
se desfoga
sobando a la Chelo,
al compás
de un play back
de Quintero,
León y Quiroga.

El juez justo y severo,
al ritmo pegajoso de un bolero
en la ciudad prohibida,
olvida su disfraz de caballero…
lleva una doble vida.

Su discreta señora,
cada lunes alterno decora
la frente del juez
en un dúplex de Alberto Alcocer
con un Rambo de esos
que amortizan por horas los besos
y saben hacer
que una dama cometa un exceso.

Su discreta señora,
furtiva, repintada y pecadora,
en la ciudad prohibida,
se empolva la nariz hasta la aurora…
lleva una doble vida.

Hoy, por falta de pruebas, la corte absolvió
-confirma el ABC-
al que blanqueaba
en el “Angel Azul”
las sábanas del juez,
al que financió
el visón
que se quita doña Inés:
“date prisa Tarzán
que la sangre me arde
y no puedo llegar tarde
a la…

cena de matrimonios”.
Doña Inés dice
“¿Quieres Antonio
servir el champán
en el living?”
“Hoy voy a brindar
-tercia su señoría-
por aquel violador de Entrevías
¿te acuerdas mi amor?
Le han caído
veinte años y un día”.

El santo matrimonio
que venden doña Inés y don Antonio,
en la ciudad prohibida,
pone una vela a Dios y otra al demonio,
¡lleva una doble vida!

Título: Doble vida
Año: 2003
Letra: Joaquín Sabina
Música: Jaime Asua, José Luis Nodar
Disco: Diario de un Peaton (2003)

joaquin sabina Benditos malditos

| Sección: Letras

Diario de un Peaton

Benditas sean las raras excepciones,
los moratones de los vulnerables,
los labios que aprovechan los rincones,
más olvidados, más inolvidables,
benditos sean, benditos sean.

Los santos milagrosos, los gordos cariñosos,
los locos que se creen Napoleones,
las pálidas lesbianas, los dulces maricones,
los mocos de la gente con ventanas,
los tuertos que no quieren ver visiones,
los muertos que se mueren con las ganas.

Benditos sean los ceros a la izquierda,
los que nacieron en ningún lugar,
los de viva Zapata manque pierda,
las damas que se llaman Soledad,

El sable del sablista, la caries del dentista,
los buenos aires, los malos maridos,
las drogas veniales, la sopa del cocido,
los listos que parecen subnormales,
los que pudieron ser y no han querido,
los descendientes de los animales.

Malditos sean los justos, los sumisos,
los que tiran penaltis de cabeza,
los que para mear piden permiso,
los súbditos del dios de la certeza,

los que adornan las notas de sus hijos,
los probos ciudadanos, los niñatos,
los que follan con red y a plazo fijo,
los canallas que nunca han roto un plato.

Maldita sea la voz de la experiencia
que casi se equivoca a media suma,
la pipa de la paz con la conciencia,
los “oiga, que en mi taxi no se fuma”,

los que se mojan poco cuando llueve,
los que sonríen en las fotografías,
los que progresan porque no se mueven,
los de la escandalosa mayoría,
malditos sean, malditos sean.

Benditos sean las rubias calentonas
que se emocionan por pasar el rato,
los tímidos que salen respondonas,
la mancha en la bragueta del beato,
benditos sean, benditos sean

los farias con saliva, los gallos de las divas,
los callos de las piernas de las cojas,
las amapolas rojas, la abuela en San Fermines,
los récords que no salen en los Guiness,
los cínicos que lloran en los cines,
los trévoles de tres o cuatro hojas,

las enfermeras que suben la fiebre,
las tetas de pezón hospitalario,
los gatos de no dan gato por liebre,
los misterios gozosos del rosario,

la novia del torero, los bronquios del torero,
los tristes que se rien de la tristeza,
los ricos sin dinero, los vagos con peraza,
los últimos que llegan los primeros,
los calvos que se quitan el sombrero
ante la dignidad y la belleza.

Malditos sean los tontos con medallas,
los hijos de mamita, los chivatos,
los candidatos (cierra la muralla),
la letra pequeñita del contrato,

los alcahuetes del polvote ajeno,
la diabetes, el sida, los viejos,
los sorbetes de bilis con venero,
los que aplauden al príncipe de hinojos,
los cuentos de las cuentas al contado
los tipos de interés, los finiquitos,
los que jubilan a los jubilados,
los talibanes del último grito,

los que se pasan nunca de la ralla,
los mamporreos de la simetría,
los que exhiben el móvil en la playa,
los que hacen trato con la policía,
malditos sean, malditos sean.

Título: Benditos malditos
Año: 2003
Letra: Joaquín Sabina
Música: Joaquín Sabina, Pancho Varona
Disco: Diario de un Peaton (2003)

joaquin sabina Flores en la tumba de un vasquito

| Sección: Letras

Diario de un Peaton

Excepto las de la imaginación
había perdido todas las batallas.
Un domingo sin fútbol (una tarde de lluvia) nos contó,
vencido, que tiraba la toalla
y nadie lo creyó

Pero, esta vez, no iba de farol;
al día siguiente se afanó (consiguió) una cuerda
y, en lugar de rezar una oración,
mandó al mundo a la mierda
y de un “palo borracho” (del arbol) se colgó.

Debía luca y media (quince meses) de alquiler,
dejó en herencia un verso de Neruda,
un tazón con pestañas (barquitos) de papel
flotando en el café
y una guitarra tísica y viuda.

Lo poco que tenía lo invirtió
en un hueso de lujo para el perro
y en pagar al contado la mejor (mayor)
corona que encontró…
para que hubiera flores en su entierro.

Veinte años atrás lo conocí
en Londres, conspirando contra Franco.
Era el rey del aceite de hachís
y le excitaba más robar un banco
que el mayo de París.

Por Florida (Corrientes) lo vi la última vez,
con su traje anacrónico (aire melancolico) y marchito,
estudiando (al mirar) el menú de un cabaret,
“¡hay comida, mi plato favorito!”
gritó para joder (por ofender).

Debía luca y media (quince meses) de alquiler,
una lágrima de Líli Marlen
flotando en el café
y una guitarra tísica (clasica) y viuda.

Lo poco que tenía lo invirtió
en un hueso de lujo para el perro
y en pagar al contado la mejor (mayor)
corona que encontró…
para que hubiera flores en su entierro.

(ayer hizó dos meses que se fue)
Parece que fue ayer cuando se fue
al barrio que hay detrás de las estrellas,
la muerte, que es celosa y es mujer,
se encaprichó con él
y lo llevó a dormir siempre con ella.

Título: Flores en la tumba de un vasquito
Año: 2003
Letra: Joaquín Sabina
Música: Joaquín Sabina, Pancho Varona
Disco: Diario de un Peaton (2003)

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