Sabina en Valladolid

Joaquín Sabina continuó en Valladolid la gira de su último álbum, Alivio de luto, con el que regresa a los escenarios después de tres años de ausencia para presentar su decimoctavo disco, que le consolida como uno de los mejores poetas musicales de los últimos treinta años.
El Polideportivo Huerta del Rey de la capital vallisoletana se abarrotó de un público heterogéneo para contemplar en directo al mítico compositor e intérprete jiennense, nacido en Ubeda hace 56 años, que arrastra tras de sí veintisiete años de compromiso musical y dieciocho discos desde su debut en 1978 con Inventario.
Un sencilla puesta en escena caracterizó el primer concierto de Alivio de luto, producido por Pancho Varona, Antonio García de Diego y José Romero, quienes también subieron al escenario como instrumentistas.
Uno por uno fue desgranando Sabina los temas de su última propuesta musical junto a la vocalista Olga Román, el bajista Paco bastante, los baterías Pedro Barceló y Tino Di Geraldo, y los guitarristas John Parsosn y Jaime Asúa, entre otros.
Seis tequilas, Números rojos, Pájaros de Portugal, Nube negra y Mater España fueron algunas de las canciones que escuchó en primicia el público vallisoletano y que se llevará Joaquín Sabina de gira en dieciocho conciertos por diez ciudades: Palma de Mallorca (19 y 20 de noviembre), Logroño (23 de noviembre), Zaragoza (26 de noviembre) y Barcelona (29 y 30 de noviembre, y 1 de diciembre).
Continuará por Valencia (4 y 5 de diciembre), Gijón (8 y 9 de diciembre), Granada (14, 15 y 16 de diciembre) y Madrid (20, 21 y 22 de diciembre).
Sabina, que también echó mano de repertorio para desempolvar algunos de sus temas más conocidos, estudió Filología Hispánica en Granada a partir de 1966, donde participó en un grupo teatral, compuso música para poemas y tocó la guitarra en una banda rockera, la Merry Youngs.
El intérprete andaluz, después de un incidente familiar, decidió irse a vivir a Londres donde permaneció entre 1970 y 1977, tocó en diversos locales y fue telonero de notables cantantes como Paco Ibáñez, Luis Llach, Pi de la Serna y Elisa Serna.
En 1977 regresó a España, donde publicó el libreto de canciones Memoria del exilio y un año después editó su primer disco Inventario, donde se popularizó su conocido tema Pongamos que hablo de Madrid.
Se dio a conocer en 1984, principalmente merced a sus apariciones televisivas y a la composición de temas para diversos programas como Corazón y Con las manos en la masa.













