“Las canciones y poemas son una mentira maravillosa”

sabina

“Todo poema es una mentira, toda canción lo es. Toda novela, toda película. Son mentiras maravillosas que tratan de corregir la tristeza de la vida”

Joaquín Sabina

¿Más humor sería igual a menos tragedias?
Sin ninguna duda. El humor es símbolo de inteligencia y relativismo, de no tomarse las cosas demasiado en serio. No me imagino a Donald Trump con humor, por ejemplo

Hace tiempo que no sale, o sigue prefiriendo su vida caricaturizada?
A mí me gusta la calle, la noche y los bares. Lo que ocurre es que la gente, de puro cariño, es muy pesada y no te deja estar tranquilito en un rincón escribiendo. A mí me gusta mirar, que es lo contrario de que te miren, y cuando vas a un sitio y te miran ya no puedes mirar. Pero es que de eso no tiene la culpa nadie; ese es el oficio.

¿Qué tal Lo niego todo?
Están pasando cosas mejores de las que habíamos soñado. Estábamos muy contentos con el disco, pero ahora, con lo rápidas que son las comunicaciones, desde el primer día la gente se sabía las canciones. Está siendo una gira muy disfrutada y con muchísima complicidad con el público.

¿Se acerca el final del Dylan español?
He cumplido 68, pero este año me he llevado la sorpresa de encontrarme en el escenario más cómodo que nunca. No lo sé. Lo haré como Morante, el día que menos lo espere la gente.

¿El Joaquín Sabina joven habría votado a Podemos?
El Joaquín más jovencito no votaba; el más mayorcito tampoco.

No se moja, lo niega todo.
Sí.

Lo niega ahora todo por culpa de la imagen que le hemos dado los periodistas, dice. ¿Qué imagen tiene usted de nosotros?
Bueno, yo también he sido periodista. Pero no es una imagen, es una caricatura en la que yo, por bocazas y por no esconderme nunca, he colaborado. Pero la canción no es más que una broma. También digo que lo niego todo, incluso la verdad. Es un modo de demostrar que para burlarse del mundo y de la gente hay que empezar por burlarse de uno mismo.

¿Tiene más de 100 mentiras?
Todo poema es una mentira; toda canción lo es. Toda novela; toda película. Son mentiras maravillosas que tratan de corregir la tristeza de la vida.

Un disco más y van… ¿Qué va a dejar para contarle a sus gatos?
Queda todo por contar. La vida es demasiado rica, demasiado variada, imprevista. A cualquier edad hay cosas que contar. Si no te pasa a ti, le pasa a los demás. O basta con leer los periódicos y ver los disparates que pasan cada día; está todo por contar.

Eso de Twitter a usted…
No, no tengo Twitter, ni ordenador, ni teléfono móvil. Me gusta el contacto directo con la gente y creo que el mundo se está convirtiendo en una cosa virtual. Los más tontos de la clase han encontrado una plataforma magnífica para insultar y decir barbaridades. No me interesa; vivo muy feliz y muy tranquilo sin utilizar esos instrumentos.

¿Le ha salido caro lo de ser valiente?
Sí, pero como no tengo redes sociales no me entero

Me refería en las entrevistas…
Porque soy bocazas, qué le vamos a hacer.

¿Porque dice su verdad?
Y porque no soy políticamente correcto.

Volvamos al disco. ¿Buenas noches, primavera?
Sí, pero tiene que ver con esta zona. Cuando vengo a Rota, que lo hago todos los veranos (para mí Rota es la Bahía), siempre digo “buenas noches, primavera”. Porque para mí esto es la primavera y, aunque no está implícito en la canción, sí quiere decir eso: la juventud, la primavera, los jazmines, lo que hay aquí.

¿Añora algo del pasado?
No estoy dotado para la nostalgia. Lo que sí tengo es memoria. A mí me gusta vivir el minuto de cada día. No soy ahorrativo ni tengo planes casi nunca a largo plazo.

Ni tan arrepentido ni encantado entonces, ¿no?
No, porque entre otras cosas no sirve de nada arrepentirse. Es una pérdida de tiempo.

Este ciego no mira para atrás, pero tampoco para delante…
Exacto, vivo el día a día. Bueno, ni siquiera eso: minuto a minuto.

¿Se ha vuelto Joaquín Sabina conservador?
Me he vuelto más viejo. Conservador no, porque estoy todavía cabreado y con más rabia de las cosas que están pasando en el mundo. Pero más viejo sí, claro.

¿Como las que pasan en Venezuela, por ejemplo? ¿Por qué cree que hablamos de ese país si estamos en España?
De Venezuela es complicado hablar, porque me parece que se ha convertido en un infierno y la gente de izquierdas (Izquierda Unida y Podemos) no tiene cojones de decirlo. Me parece que lo están haciendo muy mal, que hay que denunciarlo a gritos.

¿Joaquín Sabina es de izquierdas o de derechas?
Soy más de izquierdas. Pero como también soy medio anarquista y como también pienso por mí mismo y no por el esquema de ningún partido, pues a veces pienso cosas que no son tan de izquierdas y yo que sé…

Otra vez saca el capote…
Claro, una media verónica para adornarse un poco…

Para acabar. ¿Seguiría eligiendo la vida del pirata?
Sí, porque en realidad no conozco otra. Es la vida, lo más libre que a uno le dejan ser, sin jefe, sin amo, sin rendición, casi sin patria. Porque mi patria es mi idioma y es muy grande porque llega a toda Latinoamérica.

Puedes leer la entrevista a Joaquín Sabina en el periódico Granada Hoy

“La autoestima está haciendo mucho daño, los idiotas tienen mucha”

joaquin sabina, sabina

La entrevista

Entrevista a Joaquín Sabina en The Clinic

Alguna vez te escuché decir que sería ridículo creer que las mejores canciones de rock se hicieron gracias a las drogas, pero que a la vez era innegable que esos músicos, cuando dejaron de drogarse, no volvieron a hacer canciones así de buenas. ¿Por qué pasa eso?
Bueno, es una verdad estadística. Yo leo muchas biografías y autobiografías de cantantes, y es indesmentible que las drogas han tenido mucho que ver no sólo con la historia del rock, sino de casi toda la canción popular desde la segunda mitad del siglo XX. Pero también hay otra razón por la que todos preferimos las antiguas canciones de Dylan a las últimas, las antiguas de los Rolling Stones a las últimas. Esa razón tiene que ver con la juventud que escuchamos en esas canciones. Y que no es la juventud de ellos, sino nuestra propia juventud perdida.

Ocho años sin sacar un disco solista. ¿Qué estímulo habías perdido y cómo lo recuperaste?
Lo que había perdido son las ganas de meterme en un estudio. Me seguía gustando mucho subirme al escenario y viajar haciendo giras. Pero grabar canciones, la verdad, es un proceso que me aburre y no me gusta nada.

¿Por qué?
Porque tiene que ver mucho más con la tecnología que con lo artístico. Se pierden horas y horas afinando, corrigiendo, disecando los sonidos. Y como no quería pasar por eso, no quería ponerme a escribir. Y el estímulo me lo dieron dos amigos: Benjamín Prado, que es un compañero de aventuras fantástico, y Leiva, cuya amistad personal y profesional ha sido milagrosa para mí. Con ellos volví a escribir canciones con esa intensidad que no sentía desde “19 días y 500 noches” (1999), el último disco de aquella juventud que me duró hasta los 50 años.

¿Y qué fue lo que más te gustó del resultado?
Yo creo que en mis últimos discos, como andaba más con poetas que con músicos, había intelectualizado las canciones, con lo cual las alejé del público de la música popular. Ahora intenté que estuvieran más cerca del oído y del corazón de la gente. Y por la respuesta que estoy encontrando en los conciertos, creo que eso sí lo he conseguido. “Lo niego todo” nació de una frase de un periódico chileno. Hace muchos años, aterrizo un día en Santiago de Chile, abro un periódico y leo: “Llega a Chile el profeta del vicio”. Me sentí tan sobrevalorado, tan caricaturizado, que desde ese día pensé que alguna vez tenía que hacer una canción con todos esos tópicos, con todas esas cursiladas como “El juglar del asfalto”, como también se atrevieron a llamarme. Pero “Lo niego todo” es sólo una canción del disco…

En este disco hay una canción muy nostálgica, “Leningrado”, sobre un gran amor de juventud perdido: la revolución. A cien años de la Revolución rusa, parece todo un réquiem.
Sí. Es una canción que escribí lleno de amargura, por ver en qué ha quedado esa religión del siglo XX que fue la Revolución rusa y todo lo que vino después. Para la gente de mi generación, que viajaba a la Unión Soviética a aquellos Congresos de la Juventud de eso habla exactamente esa canción , ver en qué ha degenerado todo eso ha sido una cosa dramática, desgarradora. Y bueno, unir eso con una historia de amor en Leningrado, cosa que también sucedía en la época, me pareció una buena idea para contar algo de la historia del siglo XX.

Y como parte de esa generación, ¿eres de los que llevan la muerte de las utopías como un desengaño oportuno o como una herida incurable?
Es que la herida incurable es la vida misma, ¿no? Por eso es que toda generación tiene su ilusión juvenil y su desencanto. Y yo no celebro ese desencanto, pero tampoco sé si haya que volver a creer en la utopía, después de ver el desarrollo patético que han tenido las utopías en todo sitio. Fíjate en lo que está sucediendo hoy mismo en Venezuela. O en lo que ha quedado la Cuba castrista, que fue la revolución de mi juventud. Es tremendo lo mal que envejecen las revoluciones… incluso peor que las personas.

En España, como en Chile, apareció una izquierda joven quebrando muy fuerte con la generación de los 60. ¿De qué lado te sientes?
Me siento del lado de esos millones que votaron a una izquierda joven y un poquito más radical. Pero no tanto del lado de sus dirigentes.

¿Por qué?
Porque ya han empezado a tener los mismos vicios que criticaban, como siempre pasa.

¿El discurso de Pablo Iglesias te identifica, por ejemplo?
A veces sí y a veces no. Por ejemplo, ellos siguen apoyando a Maduro y a la revolución bolivariana, y yo no puedo apoyar eso, de ninguna manera. Venezuela es el país más rico de América Latina y está harapiento, no hay libertad de prensa, no hay separación de poderes… es imposible seguir defendiendo eso.

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Joaquín Sabina: “Nos gustaba mucho ocupar plazas, la alegría y el follisqueo”

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Las palabras de Joaquín Sabina

“Compartía con mis amigos la ocupación de las plazas públicas, la alegría y el follisqueo”

“Tuve la suerte de no vivir los últimos años de la dictadura en España”

“No se puede aburrir al público ni se le puede dar moralina”

“En mi generación, queríamos demostrar que se podía hacer rock & roll en español”

“La música de Joaquín Sabina está en la educación sentimental de la gente, y es poesía”, dice el genio y amigo del alma Luis García Montero. “Es tardío, pero está llegando al final del camino mejor que nadie. Acumula más talento que nadie, más talento que ninguno de nosotros que somos de su misma época”, dice Víctor Manuel. Podemos ver a Labordeta, a Krahe, muchos fragmentos de los comienzos, de La Mandrágora, en un reportaje de Televisión Española, “Ochéntame”. No te pierdas los vídeos…

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“No hace falta hacer el ridículo para estar en la música, no hace falta hacer canciones despacito”

joaquin sabina, sabina

Las palabras de Joaquín Sabina

Agota entradas, lidera listas de venta y le hacen tema de tesis doctorales. ¿Qué le pone y qué le impone más?
A mí lo que me hace mucha gracia es que con 68 años cumplidos, sin sonar en la radio, ni estar en las redes sociales, sin internet, sin photocall y sin todo eso, la gente un día está en su casa y decide comprar mi disco. Me parece un milagro. Y me gusta porque eso puede ayudar a los jóvenes a darse cuenta de que no hace falta hacer el ridículo para estar en la música, no hace falta hacer canciones despacito.

A muchos sus canciones nos producen nostalgia. ¿A usted qué le provoca escucharlas?
Yo no las escucho nunca, en mi casa rara vez pongo música, prefiero leer. A mí lo que me produce placer es llegar a México y escuchar a un mariachi cantando ‘Y nos dieron las diez’ sin saber que la canción es mía. Me gusta cuando las canciones se independizan de su autor y uno las puede disfrutar desde fuera.

Y eso a usted le ha pasado con muchas de sus canciones.
No con muchas, pero sí con unas cuantas. Pero fíjese que lo que me llama más la atención es que cuando canto las nuevas en los conciertos, como las cosas van tan rápido ahora, resulta que la gente se las sabe todas.

¿Y qué sensación le provoca cuando le dicen que sus letras son machistas?
Me provoca un enorme desprecio hacia lo políticamente correcto y a este tipo de análisis. Por ese mismo criterio se cargaría uno el 90% de la canción popular. Yo no pienso morderme la lengua, pienso seguir haciendo bromas. Bien saben los dioses paganos que no soy ni racista ni machista ni homófobo. Las canciones deben ser libres.

Hay quien dice que es peor la dictadura de lo políticamente correcto que la censura franquista. ¿Usted qué dice?
Que sí. Ya no se pueden hacer chistes de negros o de homosexuales, el humor debería poder traspasar todos los límites. Es una cosa muy aburrida esto de decir siempre los dos géneros: las asturianas y los asturianos, los andaluces y las andaluzas… No estoy dispuesto a pasar por ahí. Fuera la censura.

Dice estar en el otoño. ¿Qué siente cuando mira a sus veranos y primaveras? ¿Es de los de cualquier tiempo pasado fue mejor?
Para nada. Tengo memoria, pero carezco por completo de nostalgia. Y además ahora me están pasando algunas de las mejores cosas de mi vida. Yo tocaba en Londres en la calle y el Metro, era okupa cuando ni si quiera se había inventado la palabra okupa, y el otro día llenamos el Royal Albert Hall, ¿usted sabe lo qué es eso?

Cuando se está en otoño, ¿cómo se mira al invierno?
Digo el otoño por no decir el invierno. 68 años es una edad muy provecta. El corazón no entiende de edades, pero el cuerpo sí. Yo tengo mis trucos para que el cuerpo casi tampoco lo note, y como me siento tan bendecido por haber salido de algo tan serio como un ictus sin secuelas, pues estoy empezando a pensar que no voy a morir nunca.

Empezaba hablando de Gijón. Aquí le ha pasado lo mejor y lo peor.
Una vez di un ‘gatillazo’ tremendo. Y Gijón era el último lugar del mundo donde quería que me pasara. Cuando volví me puse de rodillas y la reacción del público fue increíble. Lo bueno de la relación con Gijon es que no es ahora, es de cuando yo empezaba. Entonces es cuando uno se da cuenta de en qué sitios conecta. Gijón es uno de ellos.

Uno de sus grandes amigos era asturiano: Ángel González. Se van a cumplir diez años de su muerte. ¿Aún le añora?
La gente que vive conmigo sabe que hablo de él y lo recuerdo todos los días de mi vida. Fueron demasiadas noches en este mismo sofá desde el que le hablo bebiéndonoslo todo, fumándonoslo todo, leyéndonoslo todo, cantándonoslo todo, muriéndonos de risa. Ángel cantaba a Juanín de Mieres. Era fantástico. Pasábamos unas noches maravillosas. Primero fue un maestro y luego un amigo, el mejor amigo que he tenido nunca.

¿Qué aprendió de él?
El pedazo de persona que era, el pedazo de corazón que tenía, su exquisita discreción. Era un dandy de la discreción.

¿Le duele que su fundación se haya quedado en nada?
Sí, claro que me duele… Hay un cáncer ahí que se llama cáncer de las viudas de los escritores. En fin, me dicen que me calle. No merece la pena. Lo que tienen que hacer los asturianos es conservar como un tesoro la memoria de Ángel.

Ángel era Premio Príncipe de Asturias, como Dylan, que también es Nobel, y como Cohen… ¿Se imagina un premio así para usted?
Ni lo imagino ni lo sueño ni lo deseo. Aunque de vez en cuando me suceden, los premios son la quincalla de la gloria. Lo que me imagino es seguir subiéndome al escenario, que se me ocurran canciones cada vez que me pongo a escribir, y que cada dos años me contraten en Gijón.

¿Pero siente que los cantautores son más poetas ahora que antes?
Cuando yo empecé a cantar en La Mandrágora lo hice porque las letras de las canciones eran una basura de usar y tirar. Eso está volviendo por un lado, pero también lo que algunos hicimos de tratar de dignificar el idioma ha tenido continuidad con gente que ha seguido por ese camino.

Es de la vieja escuela a la hora de escribir, de folio en blanco.
Sí. Escribo pasándolo muy mal y sudando tinta.

¿Pero ha cambiado su forma de componer? ¿Es más libre o menos que cuando empezó?
Soy menos libre, porque uno sabe que cuando sale al escenario hay diez mil personas que han pagado por las entradas y no quiere fallarles. Además uno ya no está toda la noche en los bares, mis canciones ya no tienen ese aroma y esa peste de calle, es muy difícil que lo vuelvan a tener, así que uno se mete para dentro, empieza a mirar el balcón interior y trata de sacar otras cosas. Y eso cuesta mucho.

Pero con el tiempo ¿no se tira de oficio para componer?
En mi caso no. Soy capaz de escribir tres sonetos en media hora, pero una canción es algo muchísimo más complicado. Las canciones se incrustan en la memoria sentimental, uno se enamora con ellas, recuerdan momentos de la vida… Es un género sagrado dentro de lo popular que es y le tengo un enorme respeto.

Qué es lo más bonito que le han deparado sus canciones a través de sus fans?
Mire, hace poco salí de un concierto en Buenos Aires y venía un coche siguiéndome. De pronto, el tipo me saca un niño recién nacido por la ventanilla y me dice ‘se llama Joaquín’. Siguió detrás y más adelante me saca una niña recién nacida y me dice ‘se llama Sabina’. Disparates como este pasan a menudo.

Dice que con cada disco escribe un testamento. ¿Qué le falta por contar, por cantar, por testamentar?
Me faltan por cantar un montón de cosas. Se han escrito canciones hermosísimas, pero las más hermosas son las que uno sueña con escribir. Yo seguiré intentando escribir esas canciones.

¿Usted cómo ve España?
Buff, pues la veo muy revuelta, a veces en el mejor sentido de agitar instituciones anquilosadas, y a veces en el peor sentido, que tiene que ver con lo demagógico, con el populismo, el sectarismo y todos los ‘ismos’ que odio. Estoy de observador, pero no estoy demasido contento con lo que está pasando. Por no hablar de Trump, de ese gilipollas, de Marine Le Pen… Parece mentira.

¿Tenemos arreglo?
Los españoles no hemos tenido nunca arreglo, lo que no debemos es caer en un desarreglo terrible.

¿Qué me dice de Cataluña?
Yo que soy de izquierdas, y la izquierda ha sido siempre internacionalista, sé que las guerras europeas han sido siempre por nacionalismos. Pienso que están cometiendo un tremendo error, van a partir Cataluña por la mitad.

Ya solo falta hablar de toros.
Yo no voy a defender los toros, porque encuentro que los antitaurinos tienen muchísima razón, pero espero que los toros no se prohíban mientras yo siga vivo para poder seguir disfrutándolos.

Justo en la mitad de la gira de conciertos, una gran entrevista a Joaquín Sabina.

“¿Una leyenda? Yo estoy en casa, en pijama, no sé nada de ser una leyenda”

joaquin sabina, sabina

Las palabras de Joaquín Sabina

Si se escucha “Inventario” o “La Mandrágora” y “Lo niego todo”, después de casi cuatro décadas sigue ahí el mismo Sabina pero con mucho poso, un poso que incluye sus dosis de tristeza… Para bien, al menos poéticamente hablando.
Es que la felicidad es fantástica para vivirla, pero no es el mejor terreno para hacer canciones, o cuadros, o libros… La melancolía les sienta bien. Las mejores canciones de amor son las de desamor, buenas canciones de amor felices no hay.

Este “Lo niego todo” es un disco sobre la vejez, sobre el paso del tiempo. El mérito es hablar de esto haciendo mover las caderas y corear los estribillos.
Ese era un reto muy gordo. Uno debe escribir sobre lo que le está pasando, lo malo es que la gente no quiere oír hablar de eso. Ni yo mismo como público querría, excepto si es Leonard Cohen el que canta. Pero era una cosa que tenía ahí guardada y tenía que sacar. Lo que hemos hecho es evitar que fuera un pestiño gracias a la música.

Tengo la teoría de que crecer, madurar, envejecer, pasa sobre todo por seguir caminando mientras se van perdiendo cosas. Hay reencuentros y encuentros inesperados, y hallazgos, claro, pero sobre todo es un camino de pérdida.
Claro que lo es. Alguien dijo que se canta lo que se pierde, sólo de la pérdida canta el poeta. Yo no soy nostálgico, pero sí creo mucho en la memoria, y es en el territorio de la memoria donde uno escarba cuando busca emociones auténticas.

El ictus ¿también le dejó una sensación de pérdida, o de miedo a la pérdida?
Yo tuve muchísima suerte, podía haber sido mucho más grave, y especialmente porque no me dejó secuelas. No secuelas físicas, pero sí por dentro. Es algo que se queda como agazapado y te deja un miedo contra el que tienes que luchar todos los días. En cuanto a lo de la palabra fea, siempre admiraré a Juan Luis Guerra que fue capaz de poner a bailar y cantar a medio mundo con la bilirrubina.

Ser una leyenda viva debe de ser una lata.
Eso pregúntaselo al del bombín. Yo estoy en casa, en pijama, así que no sé nada de leyendas. En todo caso, habría que preguntarle al que se sube al escenario, ese que a mí me parece un impostor con mi misma cara. Yo llevo casi toda mi vida peleando contra esa caricatura de mí. Eso de la leyenda no me influye, no dedico ni un minuto a pensarlo. Además, no tengo redes sociales, ni internet, ni teléfono…

Pero algo habrá contribuido a esa leyenda.
Lo único que acepto es haber creado un puñado de canciones que forman parte de la memoria colectiva de la gente, que cantan los mariachis en México, con las que se algunos se han enamorado… Eso lo acepto. Nada más.

Tenemos querencia a ponerle etiquetas a todo. A usted se las han puesto de todo tipo, a veces incluso contradictorias: facha, rojo, progre, burgués, podemita, antipodemita… la última, machista. ¿Esa le ha escocido especialmente?
Ah, sí, sí… Con esto de la corrección política ya no se puede ni hacer un chiste sobre mujeres, negros u homosexuales… Pero yo siempre he sido un deslenguado y me moriré siéndolo. La canción es un territorio de libertad, así que no puede estar uno pensando qué van a decir los demás.

Es usted, entre otras muchas cosas, un lector empedernido, de libros y de periódicos impresos… ¡Habría que erigirle un monumento!
Leo tres periódicos diarios. Tengo la teoría de que todo eso que vuela por ahí, por internet, si merece la pena acaba en los periódicos, así que no me pierdo nada. Y me gusta el olor del periódico, la tinta, el papel…

¿La cumbre del éxito es que tu nombre acabe convirtiéndose en un adjetivo? En su caso, ´sabiniano´.
El éxito es la calderilla de la gloria, al menos en el terreno literario, y yo estoy más por la gloria. Especialmente si uno comparte el éxito con determinados personajes televisivos que no voy a nombrar. Ahora ya no eres un cantante, vas por la calle y la gente te para y se hace una foto contigo porque no sabe exactamente quién eres y qué haces pero sí que eres un famoso. ¡Un famoso!

Al final será que nada es tan revolucionario como la poesía, que ha salido en tromba a las calles y se ha extendido por todas partes: se canta y se baila, está en los grafitis, en los aseos de los bares, en las redes sociales…
Yo escribía en los bares de madrugada, llenos de gente, pero, como digo en la canción, «me echaron de los bares que usaba de oficina». Ahora ya no puedo hacer eso, no me dejan en paz. Y me han quitado una cosa que para mí era fundamental. Así que me he montado un bar magnífico en mi casa. La poesía siempre ha estado ahí, pero es verdad que se había vuelto, también por culpa de muchos poetas ¿eh?, algo elitista, incomprensible, y ahora ha vuelto a la calle, gracias a muchos cantautores poetas.

Para los que usted es siempre un referente.
No sé si lo soy, ya te digo que no estoy en las redes sociales…

Pues ese camino de pérdidas y hallazgos del que hablábamos, uno de los encuentros que le ha rejuvenecido ha sido el que ha tenido con Leiva
Ha sido fantástico. Yo no había perdido el amor y la pasión por el escenario, pero sí estaba aburrido del proceso de grabar discos, así que decidí cambiar el microclima. Leiva era el músico que más me interesaba de entre la gente de su generación. Y he recuperado las antiguas ganas, las de 19 días y 500 noches. Hemos trabajado como antes, de nuevo con una gran efervescencia creativa.

Pues nadie envejece si tiene ganas y efervescencia creativa.
R Hay quienes mueren de viejo manteniendo un corazón joven.

Justo en la mitad de la gira de conciertos, una gran entrevista a Joaquín Sabina.

La vida, y el miedo de Joaquín Sabina

sabina, 2017

Palabras de Joaquín Sabina

No le tengo miedo a la vida, le tengo miedo al envejecimiento y a la decrepitud. Quien ha tratado de vivir la vida intensamente como he tratado yo, no le tiene miedo a la muerte. Aunque no le tengo miedo a la edad, el paso de los años es inevitable

No te pierdas la rueda de prensa de Joaquín Sabina nada más llegar a México, donde estará presentando en la gira de conciertos el disco “Lo niego todo”.

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Joaquín Sabina: “Mi opinión sobre el muro… que se lo metan por el culo”

sabina, 2017

Palabras de Joaquín Sabina

“Lo niego todo es un tipo vomitando delante de su propio espejo sacándole la lengua… yo no le tengo miedo al espejo, sino a lo que el espejo refleja a veces, le tengo miedo a la decrepitud, a depender de otros, a la vida no le tengo miedo, me gusta mucho”

“No me imagino ciego sin poder leer, o a necesitar ayuda para ir al baño, eso creo que no lo soportaría, pero para eso se ha inventado el suicidio que es un acto inmenso de libertad al que no pienso recurrir”

“Para mí el nuevo disco ha sido casi milagroso, considero que uno de los motivos por los que no había grabado más discos es porque estaba más dedicado a escribir, pero quería cambiar de clima. Así lo hice con Leiva, en un mes se vino a una casita y escribimos como hacía 15 años que no lo hacia, con mucha pasión, con mucha intensidad”

“A mí me parece inconcebible que ustedes aguantaran que cuando Trump más estaba hablando del muro, y cuando todavía no había ganado las elecciones, su presidente, ese señor tan bien peinado, lo invitara. Eso es casi peor que cuando me invitó a mí. No he hablado con gente para saber cuánto ha cambiado la situación. Sí tengo una opinión clara y precisa sobre el muro, mi opinión es que se lo metan por el culo. Estoy más asustado que nunca y creo que en México ustedes deberían dar infinitamente más la cara contra Trump”

“¿Reunirme con el presidente? Que uno cometa un error no quiere decir que tenga que repetirlo”

“A nivel musical lo mejor que me ha pasado es escuchar que los mariachis toquen Y nos dieron las diez, para un músico lo más valioso es la tener la sensación de que su canción le ha dejado de pertenecer”

“Antes componía en bares, hoy lo hago en una torre de marfil”

“Siempre quiero que mis letras tengan una carga poética y muchas veces creo que la mejor poseía contemporánea la están haciendo algunos cantantes, el Premio Nobel a Bob Dylan tiene que ver con eso, pero creo que un poema no es siempre una buena letra de canción siempre, solo lo es cuando está sometido a esas fajas que son las estrofas y los estribillos, yo creo que yo escribo mejor letra de canciones que de poemas, son canciones, no son poemas musicalizados”

Joaquín Sabina, con muchas, muchas ganas de gira de conciertos y de México. Muy grande.

Joaquín Sabina: “La memoria a veces se agarra a ese minuto que te pasó una vez, que dura tan poco… pero que es inolvidable”

joaquin sabina, sabina

Las palabras de Joaquín Sabina

“Es fundamental, si luego quieres tomar en broma a los demás, empezar con uno mismo”

“Siempre pensé que iba a ser un viejo verde, y lo estoy consiguiendo”

“Como mucha gente cercana a mí soy de una generación que anduvo con la heroína. No yo, porque no la he probado nunca, pero sí con determinados excesos; es una generación muy loca y mucha gente, a veces la mejor, se quedó por el camino”

“Estoy muy excitado y muy asustado con la gira de conciertos, son casi 100”

“En los ensayos hemos ido mejorando día a día. Empezamos a sentirnos muy bien como grupo y a disfrutar, sobre todo, de las canciones nuevas”

“No soy nostálgico, no tengo nostalgia de nada, pero sí tengo memoria y la memoria a veces se agarra a cosas hermosísimas, a ese minuto que te pasó una vez y a esa felicidad que dura tan poco pero que es inolvidable”

“Ha sido divertido hurgar por dentro en las verdades, en las mentiras, en los excesos de esa caricatura que se ha hecho de mí y que no tiene tanto que ver con quien soy ahora”,

Justo antes de empezar la gira de conciertos, una gran entrevista a Joaquín Sabina. ¡No te pierdas el video!

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Joaquín Sabina: “Perdí demasiado tiempo en los bares en lugar de estar escribiendo más canciones…”

joaquin sabina, sabina

Las palabras de Joaquín Sabina

“Me gusta mucho reírme de las cosas, empezando por mi, sacarle la lengua al espejo es una cosa muy conveniente, y a determinadas edades, más”

“Mi caricatura está exagerada y he querido burlarme eso pero cuidado… que he dicho que voy a negar todo, incluso la verdad. Contribuí a crear esta imagen porque siempre he contado todo lo que he hecho, pero no me siento cómodo con las caricaturas. Yo tengo que ver algo con ese personaje casi ridículo pero ese algo no me define absolutamente para nada”

“La gente que se gasta su dinero y para disfrutar de un manojo de canciones es sagrado. Uno siempre que los va a defraudar”

“En los últimos discos me excedí en lo literario, estaba más leyendo libros que escuchando discos y se nota, y ahora he vuelto a hacer canciones compartibles con el público, más la ayuda de un músico joven como Leiva con el que me he entendido de un modo milagroso. Estaba aburrido de mi oficio, quería dejar a mi familia y echarme un amante”

“No tengo la menor intención de ser recordado, pero lo que sí me calienta el corazón y de lo que me siento un poco orgulloso es que hay 3 ó 4 canciones que se han quedado en la memoria de la gente. Eso es un milagro, y la vida que ha vivido uno, por absurda que parezca a veces, merece la pena haberla vivido”

“En la gira de conciertos cantaremos 8 canciones del disco nuevo en la primera parte, y luego las canciones que el público ha elegido como más suyas y las de otras épocas”

“Estoy en desacuerdo con haber perdido tantas noches y tanto tiempo haciendo el idiota por los bares en lugar de haber escrito canciones”

“Tengo memoria, y a veces la memoria a veces se agarra a cosas hermosísimas”

Justo antes de empezar la gira de conciertos, una gran entrevista a Joaquín Sabina. ¡No te pierdas el video!

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