joaquin sabina

El Campo de fútbol de San Miguel fue ayer testigo de un concierto de un gran hijo de �?beda, el flaco Joaquín Sabina, que inició su recital pocos minutos más tarde de que España se clasificara para las semifinales de la Copa del Mundo en un partido que todo el mundo que estaba allí pudo ver. Alrededor de 5.000 personas en una noche que presumía lluvia pero que finalmente no tuvo. Un concierto especial, de esos que están marcados en el calendario, un concierto entre amigos y gente que lo conoce desde que nació. Grande.