“Iba a decir que las musas son muy putas… pero lo que son es muy hijas de puta. Y cuando yo las llamo y les digo serenata y requiebros de amores suelen estar cogiendo con Serrat. Yo no sabía qué hacer, quería escribir canciones pero pasaba por una etapa de repugnante y dulce felicidad doméstica, y en ese tipo de jardines las canciones no crecen, crecen con la desesperación, así que me busqué un amigo que estuviera desesperado y ademas fuera poeta… se llama Benjamín Prado, convencí a su novia para que lo dejara, me costó una pasta, y nos fuimos los dos a una ciudad, rara, hermosa, llena de historia, recoleta, donde nadie nos conocía y podíamos emborracharnos por las calles. No sé si conocen la ciudad, se llama Praga… no vayan, porque después de pasar nosotros por allí se quedó en cenizas. Trabajamos bastante, hicimos bastantes canciones, pero a primera fue una canción de amor para la ciudad, una canción de amor para Praga”

Joaquín Sabina

Joaquín Sabina, explicando su particular relación con las musas, mencionando a Benjamín Prado y su viaje a Praga. Grande.