joaquin sabina

Un Sabina al cien por cien, lo que esperaban los asistentes, que no presentó nada nuevo a pesar de cantar prácticamente todos los temas de Vinagre y Rosas. Canciones que giran alrededor de su mundo personal sin desviarse para nada de lo conocido. A pesar de ello, ninguna consiguió levantar al público, algo que sí sucedía con las viejas, como sucedió ya en la primera parte al sonar Por el boulevar de los sueños rotos y Llueve sobre mojado.

Guitarra negra, taburete y un magnífico Y sin embargo te quiero con su corista A partir de ahí, Sabina cantó tanto como su público, barrido constantemente por focos blancos que repartían el protagonismo entre todos los presentes. Incluso paró la música para oírles. Buena parte de la pista acabó de pie bailando antes de que Calle Melancolía (se encendieron mecheros) y las apariciones de Serrat (cantaron Contigo) y Estopa (19 días y 500 noches) marcaran una recta final tan previsible como apoteósica que estuvo coronada con un Princesa y Noches de boda que lo puso todo patas arriba”

Miquel Jurado
El País

Al igual que El País, el periódico La Vanguardia realiza otra crónica de lo sucedido ayer en el Palau Sant Jordi, una mezcla de emoción, mariposas en el estómago y sobre todo arte, música… y un puñado de canciones que se sabrán todas nuestras generaciones. ¡¡Felicidades Barcelona!!

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