joaquin sabina“Llegué hasta los cincuenta y pocos con esta especie de juventud prolongada hasta el extremo y luego levanté el pie del acelerador porque no quería ser un cantante muerto. La vida ahora no es tan nocturna, ni tan intensa, ni tan alcohólica, ni tan adictiva, pero disfruto de placeres como irme de gira durante un año y enfrentarse a muchos públicos, algunas fiestas después de los conciertos y visitar amigos.

Tiramisú de limón es algo algo imposible, como también lo es Vinagre y Rosas. Pero son las cosas que me gustan a mí, entre lo dulce y lo amargo. Viudita de Clicquot es una una prolongación de A mis cuarenta y diez.

Las utopías pertenecen al terreno de los sueños, y no me desprendo de ellos. Con los años lo que ocurre es que dejan de darse golpes contra la pared.

Mi vida transcurre por un momento de razonable felicidad doméstica. Eso no es un estado apropiado para el tipo de canciones que escribo, por eso tuve que viajaar, para buscar inspiración. Me aproveché de un amigo mío, Benjamín Prado, que estaba en una crisis. Nos fuimos a Praga, y de esta forma salió el núcleo de las canciones que más me gustan. Hicimos ese viaje porque él estaba saliendo de un desamor y aproveché de verlo tan desvalido para robarle la inspiración. Creo que por eso me ha salido un disco de desamor, que por cierto siempre son las canciones de amor más tristes. Pero también me he preocupado de abrir las ventanas y dejar que entre un poco de aire.

No me declararía satisfecho con el resultado, no ocuparía esa palabra. Pero sí me atrevería a decir que estas canciones no me avergüenzan nada, que siento que estos cuatro años de espera han valido la pena

Joaquín Sabina

Joaquín Sabina ha comenzado a conceder entrevistas enmarcadas en la promoción del disco Vinagre y Rosas que como bien sabemos sale el próximo 17 de noviembre a la venta. Da gusto volver a leerle, en este caso en El Universal, de sus entrevistas también sacamos inspiración para la vida diaria.