Archivo de Abril, 2008

Peperos y sociatas

joaquin sabina

I]

Tal como vienen los telediarios a la santa unidad de los peperos parece que le crecen agujeros entre los fueros y los incensarios. Aguirres, Gallardones, temerarios espadones, murcianos, mosqueteros valencianos, sutiles chaqueteros, ediles palmesanos perdularios. Preséntate por libre si te atreves –le dice fray Zaplana a sor Acebes– antes de que nos tiren la toalla. Pizarro al gallinero del congreso, Judas haciendo patria con un beso y Mariano en la higuera con Soraya.

II]

Desde su altar mayor el papa Bono le llama la atención a Arias Cañete, Leire Pajín lo borda de grumete y el portavoz Alonso busca el tono. El talante se entiende con el trono mejor que Cortadillo y Rinconete, por mucho que el reporter Tribulete de los obispos hierva en justo encono. Pónganse a gobernar para la gente, haga don Solbes cuentas transparentes, que no se acabe aún lo que se daba. Retírese Gaspar al Aventino, que, puestos a hilvanar, hilando fino, sobra con Mazarino y Rubalcaba.

Poema: Peperos y sociatas
Año: 2008, Interviú
Letra: Joaquín Sabina

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joaquin sabina Joaquín Sabina, Luis García Montero y Benjamín Prado rindieron ayer un homenaje al poeta asturiano Ángel González en la presentación de su “Antología de poesía para jóvenes”.

Al acto, que se ha celebrado en la Delegación del Principado de Asturias en Madrid, también han asistido el coordinador general de IU, Gaspar Llamazares, el ex secretario general del PCE, Santiago Carrillo, y el poeta José Manuel Caballero Bonald, todos ellos, amigos de Ángel González, nacido en Oviedo en 1925 y fallecido este año en Madrid.

La “Antología de poesía para jóvenes”, editada por Alfaguara, cuenta con prólogo, selección de poemas y entrevista con el autor a cargo de Benjamín Prado.

Joaquín Sabina ha señalado que Ángel González es un poeta “transparente”, que tiene “una modestia convertida en ironía” y “una mirada conmovedora sobre casi todo”, que permite saber “a qué olía la posguerra” y “a qué sabe el amor cuando no es cursi”.

Todos los libros de Ángel González son “necesarios e imprescindibles”, según Sabina, quien ha subrayado que “lo único que nos une a todos aquí es nuestra calidad de viudos inconsolables” del poeta asturiano.

Terra.es

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Homenajeando a Ángel González

Joaquín Sabina, Benjamín Prado y Luis García Montero participarán hoy en el homenaje póstumo al poeta asturiano Ángel González que se celebrará en Madrid. En el acto, que tendrá lugar a partir de las 19.30 horas en la Delegación del Principado en la capital de España, se presentará asimismo la ‘Antología de poesía para jóvenes’.

Éste es uno de los actos de homenaje de Ángel González que se ha estado preparando desde su muerte, a principios de este año. El Gobierno asturiano promovió una comisión para preparar los actos que celebrarán en la última quincena de junio en Asturias, en los que han colaborado también la familia y el entorno más próximo del poeta.

Europa Press

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Video: Joaquín Sabina recitando un poema en La Alhambra

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Nuevas chuflillas para Tomás

joaquin sabina

Entre dimes y diretes,
canales plus, mentideros
y reventas,
isidros y Manoletes,
vuelve el rey de los toreros
a las Ventas.

Capaz de adornar el reto
con la cátedra apretándose
los machos,
perdiéndoles el respeto
a los bueyes de Guisando
en los despachos,

atornillando a la arena
del alma sus zapatillas
con albero,
jugándose la safena,
lo que pide es calderilla,
no dinero.

Como disparan con bala
contra el cetro conseguido
en buena lid
Galapagar se acicala
al run run de los tendidos
de Madrid.

Desde el siete a los claveles,
del Palace a la buhardilla
de San Blas,
la tarde huele a caireles
y a seda de taleguilla
de Tomás.

Poema: Nuevas chuflillas para Tomás
Año: 2008, Interviú
Letra: Joaquín Sabina

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A través de sus versos

Debía ser el 78 o el 79, tal vez antes, tal vez después, cuando me tropecé con Luis en Granada. Era entonces un post-adolescente letraherido, rubito y dotadísimo, que ya asustaba por su más que solvente precocidad literaria. Como decía su compadre Javier Egea, Quisquete para los amigos, no paraba de escribir luminosos poemas sobre tiempos y asuntos, por su juventud, imposibles de haber vivido en primera persona. Para mí, para tantos, conocerlo fue un deslumbramiento. Han llovido 30 años desde entonces y no ha dejado ni un solo día, quiero decir ni una sola noche, de deslumbrarme como poeta ya hecho, y derecho (iba a decir), aunque es izquierdo y bien izquierdo, y bien unido, perdonen la tristeza, porque nos unen Granada, Rota, Madrid, Almudena, Arcángel González, Pepe Caballero, Chus Visor, Eduardo Mendicutti, Benjamín Prado, Miguel Ríos, Alfredo Bryce, Javier Rioyo, la poesía, la canción, el compromiso, los huevos estrellados que hace como los ángeles (pruébenlos), la vieja Facultad de Letras de Puentezuelas, el paquete de ducados de su novia, Juan Vida, Jaime Gil, Coilliure, Rafael Alberti, tantos amigos, tantos muertos tan vivos en su obra y en su ejemplo, tantos amaneceres con resaca.

Un amigo de muchos condenado a estar solo. Así se define en su último libro, Vista cansada, definiéndonos a todos. Qué alegría celebrar, con la que está cayendo, el cumpleaños de la editorial Visor, gracias a esta nueva y exquisita colección, Palabra de honor, de la mejor manera posible, con la última entrega de Juan Gelman y esta hermosura de Vista cansada.

Lo he comprado tres veces. Las dos primeras, apenas saboreado, sentí la urgencia de regalarlo, porque a uno le gusta hacer patria poética y porque Luis, como Manrique, como Bécquer, como Rubén, como Machado, como Jaime Gil, como Ángel González, como todos los grandísimos poetas, no sólo es un maestro de poetas, que también, sino que, además y sobre todo, parece capaz de contarnos, y de qué manera, lo que habíamos olvidado que sabíamos de nosotros mismos. Luis sirve para hacer afición, para volver a la plaza porque torea José Tomás, para acercarse a las librerías porque ha salido un nuevo libro suyo. He comprado un tercer ejemplar, y éste pienso quedármelo.

Leer el libro es sentir deslumbramiento, recogimiento, reconocimiento y sí, qué pasa, emoción hasta las lágrimas. No hay rimas, ya lo sé, (con lo que me gustan) y, sin embargo, qué medida tan medida, qué ritmo, qué son, qué compás, que música interna. Ni mijita de falta que le hacen los indocumentados como yo que pretendan añadirle melodía a sus poemas, porque la llevan dentro como el hueso la médula, como el huevo la yema. No en vano es de los pocos poetas cantables y recitables y comprensibles y memorables, sin renunciar por eso nunca a las más alta exigencia formal y lírica. Es también un libro, permítanme decirlo, lleno de un amor casi tan franciscano por las cosas de todos que incluye en su inventario hasta el desamor, hasta los goles de su equipo, hasta los escolapios, hasta la democracia. Amor por los calendarios, por los andenes, por los padres, por los hijos (sobre todo si son de vecino), por las ciudades, por los amigos, por las derrotas, por la angustia, por la esperanza, por Almudena, por Almudena, por Almudena. Y todo contado, quiero decir cantado, con el primor y el mimo de esa voz tan suya y tan limpia que le sube las persianas a la memoria y disfruta colocando en el altar mayor de la poesía unos viejos calcetines o unas gafas con los cristales rotos o el asiento roído de un taxi.

¿Vista cansada? Ojo de lince diría yo. Pupila solidaria y encendida. Voz que llama a las cosas por su nombre más nuestro. Este libro es el mejor de García Montero, como todos los anteriores, porque su verso crece y crece sin oxidarse nunca. Qué orgullosos estamos de abrazarlo y de leerlo los que nos quedamos tan cortos esperando tantísimo de él. Lo ha clavado el lápiz sin botox de Juan Vida, en el retrato que se publica en el libro, con su cara de sabio adolescente renacentista y esa mirada entre certera y compasiva que se queda agarrada al corazón. Bendito sea porque si, como él dice, los años hablan mucho y mienten más que hablan, y si (como dice también, en defensa de Rafael Alberti) los que han amado mucho no desmienten su amor con una mala boda, es urgente volver a pasear por nuestra infancia a través de su infancia, por nuestros primeros versos a través de sus versos, por nuestro primer amor a través de sus amores, por los desengaños, por las maldiciones, por las esquinas y las lluvias y las noches imposibles que tuvo mi Granada, su Granada.

Cómo no voy a quererlo si me sacó de una nube negrísima con el viejo paraguas cómplice de la amistad y la poesía. Los bares son la patria del que ha sido muy joven, dicen también en otro verso que debiera ser mío. Le ha tocado arrastrar a Luis, además, de hotel en hotel, de estación en estación, de antología en antología, la pesada maleta de ser cabeza y referente poético y generacional, eso que llaman crear escuela. Me refiero a la nueva sentimentalidad, la poesía de la experiencia y ese catálogo de etiquetas que entusiasman o enfurecen a los críticos y avinagran la vida a los postergados en el escalafón. Y lleva ese equipaje, doy fe, con una elegancia muy suya, nunca desprovista de una imprescindible, piadosa y saludable dosis de sorna. Él se lo ha buscado y al que no le guste que se joda. Como anda ya por los 40 y diez, y ahora, como dicen que dice Francisco Ayala con razón, casi todo el mundo vive 115 o 120 años, emociona pensar a la vera de mis 40 y diecidemasiados lo que podemos esperar en el futuro de esa pluma, con perdón, lo que le queda por decirnos todavía. Que ustedes y yo lo veamos.

Texto de Joaquín Sabina escrito para la presentación del libro Vista Cansada, en la Residencia Estudiantes, Madrid, el 26 de marzo.

Elpais.com

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joaquin sabina

I]

Como un niño que ha visto demasiado,
como un sabio que pierde la cabeza,
viaja de la raíz a la corteza
sin dar lo non venido por pasado.
Regala serventesios al contado,
vacuna con diptongos mi pereza,
parece que levita cuando reza
las aleluyas del enamorado.
Primogénito primus interpares,
comunista y demócrata pagano
entre el Real Madrid y Llamazares.
Licenciado en tormentas de verano,
especialista en fuegos malabares,
qué verso al portador tan primo hermano.

II]

Vista cansada que a soñar ayuda,
dulce agüero de pájaro con pico
de oro que me salva del perico
cuando la nube negra me desnuda.
Por el Paseo de los tristes duda
entre el norte y la corte del rey chico,
andaluz como Alberti y Federico
como Machado, Juan Ramón, Cernuda.
Hombro donde apoyar la madrugada,
suspiro nazarí que me subleva
contra esos dioses que perdonan nada.
Tribuno de los siervos de la gleba,
mientras le pongas letra a mi balada
conmigo vas, mi corazón te lleva.

Poema: Vista cansada, último García Montero (Para Chus Visor)
Año: 2008, Interviú
Letra: Joaquín Sabina

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