Palabras para Juan Gelman
“El discurso de Gelman ha sido lo mejor del acto, y lo peor la corbata de Benjamín Prado… no sé como tiene la vergüenza de venir así”.
Joaquín Sabina
¿Con qué se queda del discurso?
Me quedo con todo. Ha sido maravillosamente feroz. No ha tenido miedo a hablar desde el corazón; se ha saciado. Y eso le viene muy bien al Premio Cervantes y a Alcalá.
Los discursos del Cervantes no suelen ser tan reivindicativos…
Ya lo sé, pero de vez en cuando viene muy bien recordar las ‘fatiguitas’ que se han pasado (risas).
¿Y cómo es su amigo Juan Gelman?
Yo empecé a leerle en los años 70 y desde hace quince años somos amigos. Es un hombre muy educado y muy comedido, pero también tiene un gran sentido del humor… negro, por supuesto (risas). Es como se le ha visto aquí, un hombre al que le gusta hablar desde el corazón, y consumirse en ese ardor con la poesía. Por eso es inevitable que se le escape de vez en cuando alguna gota de sangre.
Parece también que, como usted, es poco aficionado al protocolo y las ceremonias.
Seguro. Es un magnífico conversador y una persona que se siente a gusto con sus amigos y con su familia. Estoy convencido de que en este momento está deseando salir de aquí y tomarse tranquilamente unos tragos.
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Era en el imperio romano. El César y toda su corte lameculos de senadores y demás organizaban unos juegos en los circos romanos en los que los cristianos (pobres cristianos) eran abandonados en aquel siniestro ruedo ovalado a la merced de las fieras. Los leones hambrientos descuartizaban vivos a los cristianos mientras la gente gritaba, saltaba de emoción, escupían entre gritos, salvajes incontrolables. Lo peor de aquella situación no era, ¡ni mucho menos!, la muerte de los cristianos, lo peor era la insensibilidad que ésto causaba a los ciudadanos. Los convertían en fieras. Una vez que has visto destrozar vivos a cientos de hombres, no te importa nada. Puedes andar por la calle y ver muertos, o causarlos, sin el menor remordimiento. Es lo que hoy se llama psicópatas. La mente se endurece y la razón muere.
Hoy día, los romanos son la sociedad de a pié; los césares, los magnates de la telebasura; y los cristianos son los artistas (de verdad) que, sin ton ni son y sin saber porqué, son abandonados a la merced de los leones, que vienen a ser los paparazzis. Porque sí; son leones que devoran, y sino preguntadle a Lady Di.
Me dan asco. Me dan mucho asco. Repugnancia. Y ayer, no solo rozaron, sino que sobrepasaron los límites. A un Andrés Pajares sí que lo puedes agobiar, él se lo busca, él se vende. A una Isabel Pantoja también, por puta de pose fácil. Pero los hay que no se lo merecen. Y saltan, y se revelan contra el león. La fiera lleva, por supuesto, todas las de ganar.
Ayer una periodista acosó literalmente a un señor poeta. A un hombre que es el que más libros ha vendido de poesía detrás de Neruda con “Ciento Volando de catorce”. Poeta y cantautor, y artista en general, Sabina fue acosado por una imbécil. Claro que en la televisión solo nos ponen el momento del salto del león, el clímax, cuando el cristiano, derrotado y confuso por la situación, se ve obligado a cagarse en Dios, pese a su religión.
Telma Ortiz, la hermana de la “princesísima” Letizia, ha demandado a la televisión. Ha impuesto unas normas, ha hecho uso de la leyes de la intimidad. Con un par. Las cámaras ya no se le pueden acercar. Y aquella imbécil de la alcachofa, resentida por el código penal, sin pensarlo dos veces, fue a colarse a los camerinos de Sabina a preguntarle, fíjate tú, por la actitud de la hermana de la mujer del principe. ¿A qué viene eso? Quiero decir ¿Se han quedado sin mierda en la recamara y buscan, ahora, poetas?
Los que hemos seguido a Joaquín Sabina. Los que lo conocemos (porque él nos conoce), y lo hemos visto en entrevistas, en directo, incluso toreando a los del Tomate (acordaos de Ramoncín), sabemos que Joaquín tiene que estar muy muy muy harto como para saltar de esa manera. Harto y casado de estar acosado. Harto de que lo fueran siguiendo por los camerinos con preguntas absurdas intentando acabar con su privacidad, intentando que se vendiera un poco. Que rajase de la hermana de, que insultara a fulanito, que hablará de él. Pero Sabina no es así. Y si lo acosas, salta. Él, como todos, sigue siendo una persona con su presión y su estrés y miedo ante la situación de verte perseguido.
Me duele la televisión. Y mucho. Es tan triste que existan programas así. ¿Murió el tomate? Uno, de los trescientos que aún quedan. Me dan asco. Dan asco. Quieren acabar con todo. Educación, respeto, todo.
La gente ve la televisión (que es ir al circo), ve como el respeto ha muerto, son insensibles a la educación (como los romanos a la sangre), aprenden la absurda facultad de la incultura y la ponen en práctica sin remordimiento. La televisión enseña mierda. Escupe arcadas de vómito. Todo es absurdo. Sin sentido. Explotar el morbo hasta la saciedad. La ética del respeto está muerta, y si el respeto muere, la pirámide de naipes cae y todo se convierte en un juego que destroza, que arrasa con la intimidad de cualquiera.
Me queda Andreu, House y poquito más…
PD: Si queréis ver el vídeo de la contestación de Sabina está en yotube, pero yo no pienso mostrar los gritos de un cristiano devorado. Hijos de ….
Pablo, táchame insultos, corrígeme malsonancias,
pero publícalo. Por necesidad. Un abrazo.
El qué Bob? No he visto ninguno, a no ser que haya ido a la cola de spam donde llegan 700 al día y sinceramente no los miro.
Perdona y mándalo otra vez, por favor.
Un saludo.
Ok, he buscado en el spam eliminado y ahí estaba.
Saludos.