joaquin sabina fito paezY al final los “enemigos íntimos” se juntaron sobre el escenario de Boca y lograron uno de los picos emotivos de la noche. En el segundo de los conciertos de Joaquín Sabina en la Bombonera, el esperado encuentro entre el español y el rosarino Fito Páez se hizo realidad. “Ahora tengo una sorpresa para todos ustedes. Voy a presentar a un amigo de Rosario”, decía el cantautor cuando ya había pasado buena parte del concierto. Un Páez de punta en blanco apareció y recibió una larga ovación. Los acordes del tema Llueve sobre mojado, comenzaron a sonar en el estadio y con esa canción del disco Enemigos íntimos, que realizaron juntos en 1998, volvieron a sellar un pacto de amistad entre caballeros que terminaba definitivamente con una rencilla parecida a la de un culebrón rockero.

Sobre el escenario los artistas lucieron como compinches de toda la vida. Se abrazaban y disfrutaban de ese mar de gente que se veía desde el escenario y cantaba de par en par los versos de “Llueve sobre mojado”. El encuentro no se había podido concretar la noche anterior por el diluvio que obligó a suspender el concierto cuando faltaba poco para el final.

La sorpresa del reencuentro quedó postergada para el último de los shows de Sabina en una Bombonera que lució a pleno como en la primera de las fechas de este Carretera y Top Manta Tour y convocó en el estadio alrededor de 70.000 espectadores.

Tan bien la pasaron que Sabina no quiso dejar pasar la ocasión para aclarar: “Esto es para terminar definitivamente con todos los rumores de pelea que se escribe en la prensa sobre nosotros”, dijo frente a su invitado de lujo.

El encuentro tuvo mucho de casual. Gente de la organización le alcanzó el nuevo disco de Fito Páez a Sabina y éste dijo: “Por qué no lo invitamos a tocar”. Con ese simple gesto lograron curar una herida abierta desde la grabación de Enemigos íntimos.

La relación entre los artistas tuvo idas y venidas. Incluso días antes del concierto, durante la conferencia que el español ofreció en el Faena, le preguntaron sobre su relación con Fito. Un periodista le comentó: “Hace poco Fito dijo que estar con vos era como tener al lado a una novia borracha“. Rápido el español retrucó con humor: “Borracha sí, novia… más quisiera él”.

Al principio, cuando la mala relación durante la grabación del disco conjunto los terminó por alejar, se tejieron diferentes versiones del conflicto. Durante un largo tiempo los artistas se mostraron como novias despechadas, hicieron públicas cartas personales donde se trataban con ironía y hasta con malicia. Luego las cosas se calmaron. Sabina llegó a decir que el desencuentro se había debido a diferentes formas de encarar la música y nada más, quitándole dramatismo al asunto. Las posiciones se terminaron de acercar cuando Fito Páez lo visitó en su casa de Madrid. En la Bombonera la novela tuvo su final feliz.

Gabriel Plaza, La Nación

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