Sabina: El oficio de vivir
Archivado en Entrevistas el 29 de Marzo, 2006 | 17 Comentarios »

Después de haber pasado etapas de depresión tan profunda, ¿cómo vivís este renacer a manera de Ave Fénix?
“Primero se vive con miedo, da muchas vueltas la cabeza hasta atreverse a subir al escenario nuevamente, sobre todo cuando uno ha hecho las suficientes giras como para saber que es un estado muy vertiginoso. Pero luego, después de diez o doce conciertos (ahora llevamos casi 40), se empieza a reconocer el escenario como tu casa, los músculos se relajan y le agradece uno a los dioses paganos que le hayan dado otra vez la oportunidad”.
Según dicen suele haber un momento de crisis antes de salir al escenario que se diluye una vez que comienza la función.
“Pero esta vez fue más duro porque estuve casi cuatro años sin subirme a un escenario y ni siquiera estaba seguro de poder aguantar la presión”.
Después de esta etapa tan particular, ¿cuál es tu mirada sobre toda tu obra?
“Yo creo que no es aconsejable pasarse la vida oyendo los discos propios porque siempre encuentra que son una cagada. Lo mejor para la salud y la gimnasia mental es un cierto desapego, considerando las canciones como si las hubiera hecho una caricatura que no eres exactamente tú”.
En “Pie de guerra” hablás de luchas y enfrentamientos entre opuestos y entre los que no parecen tan opuestos. En tu obra el espectador advierte una pelea interior entre el instinto de vida y el instinto de muerte, entre el placer de vivir y la atracción de la muerte.
“Creo que soy bastante pesimista con la cabeza, es decir no creo prácticamente en nada y sin embargo tengo un corazón optimista que me hace levantar por las mañanas y no parar de hacer cosas. Entre esa bipolaridad me he movido toda la vida”.













