joaquin sabina

Joaquin Sabina tiene alma de cabaretera. Ya lo dice en Corazón de contrabando: “Ando buscando una mujer tan puta como yo”. Y demostró una vez más que es un animal del escenario, como uno de esos tigres que le pintó el granadino Juan Vida para la portada de El hombre del traje gris. Es un actor que borda su mejor papel: hacer de Sabina. El de �?beda demostró que ha superado los problemas de su mala salud de hierro y apareció cínico, canalla�?� y escuchimizado como un suspiro. El Conde Crápula de la música española apareció en el escenario con su inseparable bombín, una pequeña maleta, un bastón negro con empuñadura de plata, y cogido del brazo de su eterna corista, Olga Román.

Empezó con la habanera Amo el amor de los marineros, del disco Neruda en el corazón. Y el público ama el amor de Sabina. Más cerca de los 60 años que de los 50, Sabina ha sabido crearse con el paso del tiempo una iconografía sabiniana. A saber: pantalón ceñido �??habrá que preguntarle dónde aparcó los pantalones de cuero�??, chaleco multicolor, bombín, una cara de sinvergüenza de buena calaña cincelada en la cara y un vaso en un atril al más puro estilo del poeta José Hierro, que en una ocasión confundió un vaso de agua con su chinchón. “¿Pero esto qué es?”. “Agua”, le contestó el camarero. “Pues está buena, pero no conviene abusar”.

Por mucho que digan, la voz de Sabina está en su peor mejor momento, gatillazos aparte. Ante las peticiones del público, el propio artista confesó a los espectadores que sabían perfectamente yo sé qué repertorio le conviene a mi garganta. Porque Sabina tiene mejor voz cuando canta que cuando habla.

Para cantar 19 y 500 noches la voz de Plácido Domingo �??de quien Sabina llegó a decir que “vende salchichones”�?? no es la más apropiada. Tampoco para La Magdalena, que cantó mediado el concierto y consiguió que todo el público �??feministas incluidas�?? cantara a coro con él “la más señora de todas las putas, la más puta de todas las señoras”. De hecho, esta canción incluye un verso, “si la Magdalena pide un trago tú la invitas a cien, que yo los pago”, que le costó a Sabina pagarle a un fan una noche de ‘alterne’. Le mandó una carta con una factura detallada de los servicios de su Magdalena y Sabina le pagó la juerga. Eso sí con una nota: “La menor reincidencia hará perder todo el encanto”.

El Sabina, como dicen sus seguidores, combinó las piezas de su último trabajo, Alivio de luto, con exitazos de otras épocas y continuas ocurrencias entre canción y canción. Entre sus nuevas canciones, la rocanrolera Resumiendo hizo recordar por momentos al Sabina de las plazas de toros. “Que me grita el escenario ven, pido un empujón, no te das cuen, que vomito con la televisión, me hace falta un polvo un buen rock and roll…”

Calle melancolía, en el primer tramo de la actuación, y Princesa ya en la tanda de bises, consiguieron concitar todos los desamores y las tristezas de las 2.000 personas que abarrotaron el Palacio de Congresos. De hecho, a esta cifra habría que añadir todos los fantasmas del pasado que, como también son sabineros, acudieron al concierto sin falta.

Eso sí, llegado el momento de Pájaros de Portugal, la canción con la que pegó el ‘gatillazo’ en Gijón, un pequeño escalofrío recorrió la espalda de los presentes. Calle melancolía, Dos horas después, Nos sobran los motivos, Rubia de la cuarta fila �??de la película Isi Disi�??, Quién me ha robado el mes de abril… Y la imprescindible Y sin embargo, una canción en la que se refleja cualquier hombre pero que sólo Sabina ha sido capaz de componer: “Y sin embargo cuando duermo sin ti, contigo sueño/ y con todas si duermes a mi lado”. Tanto es así, que algún marido tuvo que dejar de tararearla ante la mirada de furibunda de su mujer. En definitiva, más de dos horas de recorrido emocional por las pasiones. Eso sí, preferentemente por las bajas.

Cappa
Diario Granada Hoy