Archivado en Letras el 06 de Noviembre, 2005 | 4 Comentarios »
A la hora del atraco y la pensión,
cuando el infierno acecha en la escalera,
cuando pierde los nervios la razón,
y cruza el perseguido la frontera,
a la hora de abrazar,
a la hora de matar.
A la hora en que se afeita el violador,
y duerme el centinela en la garita,
y sueña con la gloria el mal actor,
y deshoja el deseo su margarita,
a la hora de apostar,
a la hora de rezar,
cuando vuelan los pájaros de la ansiedad.
Cuando el olvido tarda en acudir,
cuando diseña el preso el plan de huida,
y el usurero esconde su botín,
y cuenta las pastillas el suicida,
a la hora del desamor,
a la hora del sudor.
A la hora del primer despertador
cuando entra al metro el exhibicionista
y llora el eyaculador precoz,
y se masturba la telefonista,
a la hora del ardor,
a la hora del terror,
cuando cantan los grillos de la depresión.
Cuando los besos saben a alquitran,
cuando las almohadas son de hielo,
cuando el enfermo aprende a blasfemar,
cuando no salen trenes para el cielo,
a la hora de maldecir,
a la hora de mentir.
Cuando marca sus cartas el tahúr
y rompe el músico su partitura
y vuelve Nosferatu al ataud
y pasa el camión de la basura,
a la hora de crecer,
a la hora de perder,
cuando ladran los perros del amanecer.
Título: Los perros del amanecer
Año: 1988
Letra: Joaquín Sabina
Música: Joaquín Sabina
Disco: El Hombre del traje Gris (1988)
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Archivado en Letras el 06 de Noviembre, 2005 | 29 Comentarios »
Viajero que regresas a esa ciudad del Norte
donde una dulce nieve empapa la razón,
donde llegan los barcos cargados de preguntas
a muelles laboriosos como mi corazón
háblale de mi vida, las autopistas negras
que atraviesan volando mi terca soledad,
esa gente que pasa por la calle, llevando
mi pensamiento al otro lado de la ciudad.
Cuando de ella y de mí queden sólo estos versos,
los hoteles que un día quisimos compartir,
los coches aparcados sobre nuestro recuerdo,
la Glorieta de Atocha donde la conocí,
dile que estoy parado al final de mí mismo
igual que un aduanero sin nadie a quien multar,
como un autoestopista debajo de la lluvia,
como la menopausia de una mujer fatal.
Y dile que la echo de menos,
cuando aprieta el frio,
cuando nada es mio,
cuando el mundo es sórdido y ajeno,
que no se te olvide,
es de esas que da
siempre un poco más
que todo… y nada piden.
Cuéntale que la extraño y que me siento seco
igual que un presidente dentro del autobús,
como una Kawasaki en un cuadro de El Greco,
igual que un perro a cuadros, igual que un gato azul.
Y dile que la echo de menos
cuando aprieta el frio,
cuando nada es mio,
cuando el mundo es sórdido y ajeno,
que no se te olvide,
es de esas que da
siempre un poco más
que todo… y nada piden.
Título: Cuando aprieta el frío
Año: 1988
Letra: Joaquín Sabina
Música: Joaquín Sabina
Disco: El Hombre del traje Gris (1988)
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Archivado en Letras el 06 de Noviembre, 2005 | 4 Comentarios »
Parece, por lo que dicen,
que sigues preparando oposiciones a Carabanchel;
ayer, tu nieta de quince
vio como te sacaban a empujones de un cabaret.
Parece
que no eres más aquel carterista
de guante blanco y alma de artista…
los buenos tiempos no han de volver,
me han dicho
que con la artrosis de los nudillos
se te resiste más de un bolsillo,
que ya ni cumples con la mujer,
me han dicho
que cada bolso es una odisea,
que una señora en una pelea
te ha puesto un ojo a la virulé.
Tú que tenías la más exclusiva clientela,
en cada golpe dejabas tu sello de autor;
mientras a salvo reías y contabas las pelas
alguien pasaba gritando “¡al ladrón, al ladrón!”.
¡Si no fuera por los pocos
que, haciéndose los locos, apuntalan tu dignidad…!
fingiendo que no se enteran
te dejan que les guindes la cartera, para cenar.
Me han dicho
que te revienta que los chavales
olviden que los buenos modales
son esenciales para robar;
tú sabes
que para hacer una buena caja
no necesita usar la navaja
un verdadero profesional,
tú siempre
mimaste al pobre a costa del rico;
lo que era un arte -¡mierda de pico!-
está empezando a degenerar.
Tú que tenías la más exclusiva clientela,
en cada golpe dejabas tu sello de autor;
mientras a salvo reías y contabas las pelas
alguien pasaba gritando “¡al ladrón, al ladrón!”.
Título: Al ladrón, al ladrón!
Año: 1988
Letra: Joaquín Sabina
Música: Joaquín Sabina
Disco: El Hombre del traje Gris (1988)
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Archivado en Letras el 06 de Noviembre, 2005 | 1 Comentario »
Hay una espalda que me está mirando,
hay una nuca que se está dejando acariciar por mí,
hay unos ojos que no saben nada,
hay unos labios que, de madrugada, me dirán que sí.
Hay una luna llena en ese escote,
una pupila fija en el capote de la excitación,
hay un reloj que siempre da las cinco,
hay una hormiga que anda dando brincos por mi pantalón.
Hay un imbécil bailando con ella,
hay otra lengua lamiendo la huella que deja su pie,
hay una llave, un hall, una escalera,
hay un pecado que no sé qué diera yo por cometer.
Hay una moto que me están vendiendo,
unas caderas que andan exigiéndome imaginación,
hay un talón, un culo, una rodilla,
hay una risa haciendome cosquillas en el corazón.
Hay un peligro de incendio esta noche
en el asiento trasero de un coche,
se quema una pareja en el tercero,
no seré yo quien llame a los bomberos.
Hay un veneno que se le parece
hay unas medias que ocultan, que ofrecen, que niegan, que dan,
hay un mohín , un tal vez, una pose,
hay una falda mintiéndome: no se la vas a quitar.
Hay una cremallera arrepentida,
¿dónde diablos estará escondida la maldita luz?
hay una mano, un brazo, un hombro, un codo.
Hay una boca que lo dice todo sin decir ni mú.
Hay manchas de carmín en la almohada,
hay un conserje que no ha visto nada si le das dos mil,
hay una copa que se está vaciando,
hay unos dedos que me están quitando la chaqueta gris.
Hay un teléfono recien cortado,
una pintada oscena en el lavabo al lado del bidet,
hay una cruz absurda sobre el lecho,
hay un espejo en cada techo para verse del revés.
Hay una puerta que se está cerrando,
hay unos pechos que se van librando del sujetador,
hay un infierno que me está esperando,
hay una cama que se está empapando con nuestro sudor.
Hay un peligro de incendio esta noche
en el asiento trasero de un coche,
se quema una pareja en el tercero,
no seré yo quien llame a los bomberos.
Título: Peligro de incendio
Año: 1988
Letra: Joaquín Sabina
Música: Joaquín Sabina
Disco: El Hombre del traje Gris (1988)
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Archivado en Letras el 06 de Noviembre, 2005 | 9 Comentarios »
Soy del color de tu porvenir
me dijo el hombre del traje gris
“no eres mi tipo” le conteste
y aquella tarde aprendí a correr.
Al pisar la estación
le abrí la jaula a mi corazón.
Tras las montañas estaba el mar
la noche, el vértigo, la ciudad,
el mundo a cambio de una canción
me daba un plato, un beso, un colchón.
La única medalla que he ganado en la vida
era de hojalata y decepción.
No tenía salida el callejón del cuartel
para el desertor del batallón
de los nacidos para perder.
Prima del alma desnúdame
del traje gris, de la multitud,
devuélveme al camino del Sur
al país de la niñez
donde uno y uno sumaban tres.
La única medalla que me ha dado la vida
en el escenario la gané.
No tenía salida el callejón del cuartel
para el desertor del batallón
de los nacidos para perder.
Título: Nacidos para perder
Joaquín Sabina: “A la memoria de Francisco Correa, que la habría entendido como nadie”
Año: 1988
Letra: Joaquín Sabina
Música: Joaquín Sabina
Disco: El Hombre del traje Gris (1988)
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Archivado en Letras el 06 de Noviembre, 2005 | 6 Comentarios »
Estábamos en lo mejor
cuando sonó el despertador
como un jarro de agua fría.
El vino dulce del placer
se avinagró sobre tu piel
y la mía.
De nueve a dos, de cuatro a seis,
yo, que he nacido para rey
trabajando por dinero…
¿Y si te quitas el jersey
y nos sacamos otra ley
del sombrero?
Diles que no
piensas fichar,
pon el reloj
a la hora de los locos
de atar.
El lunes es el día peor,
bailar con un ordenador
el bolero del masoca.
Volviéndole la espalda al mar,
sin un mal beso que leevarse
a la boca.
La fuerza de la gravedad
del cielo nos exiliará
cuando subas la persiana…
¿Por qué no hacemos el amor
y tiras esa ropa por
la ventana?
Diles que no
piensas fichar,
pon el reloj
a la hora de los locos
de atar.
Título: Locos de atar
Año: 1988
Letra: Joaquín Sabina
Música: Joaquín Sabina
Disco: El Hombre del traje Gris (1988)
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Archivado en Letras el 06 de Noviembre, 2005 | 11 Comentarios »
Recordarás la primera vez
que con tu trajín nos juntó la vida,
llamaste al timbre para vender
libros sobre razas desconocidas…
¿qué nos sucedio?
Que acabamos desnudos jugando abrazados sobre el parquet
al juego del amor.
Luego te marchaste sin dejar ni un papel
con tu nombre y tu dirección,
alguien te esperaba donde siempre a las tres
y eran ya más de las dos.
Volví a encontrarte meses después,
la casualidad me cruzó contigo
en el vestíbulo de un hotel
-”¿qué demonios andas haciendo en Vigo?”-
cuando me desperté
me besabas los párpados: -”¿cómo te llamas?”- te pregunté
después amaneció.
Y así fue como el tabique de aquel hotel
que nos separaba cayó;
tu tenías el cuarto cientocuarentaitres,
yo el cientocuarentaidos.
Siglos pasaron sin que el azar,
duende juguetón, sus hilos moviera;
casi me había olvidado ya
de tus pies subiendo por mi escalera…
pero antesdeayer
en un cine de barrio una voz me llamó, desde el ambigú,
y supe que eras tú.
Y la rara historia otra vez se repitió
unos cuantos años después,
en taquilla te habían dado la fila dos
y a mí me dieron la tres.
Título: Juegos de azar
Año: 1988
Letra: Joaquín Sabina
Música: Joaquín Sabina
Disco: El Hombre del traje Gris (1988)
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Archivado en Letras el 06 de Noviembre, 2005 | 20 Comentarios »
Has visto un ciclo en televisión del cine
en tiempos de Franco?
yo soy aquel chaval que creció en la fila
de los mancos.
Si un dedo acariciaba una pierna, un cuello, un sujetador,
bramaba la temible linterna del acomodador.
Ella tenía catorce abriles en canal,
sobre las rodillas rebeca para disimular;
aquel sabor a chocolatina, piel, saliva y sudor…
la carne de gallina me pone en el corazón.
En pantalla Dalila
cortaba el pelo a cero a Sansón
y en la última fila del cine
con calcetines
aprendimos tu y yo.
Juegos de manos
a la sombra de un cine de verano,
Juegos de manos…
siempre daban una de romanos.
Era condición esencial organizar bien el modo
de entrar en la semioscuridad blanca y negra del No-Do
y, mientras en el circo un león se merendaba a un cristiano,
la nena se dejaba besar (que no la pille su hermano).
Si estrenaban Cleopatra y pedían el carnet
yo iba con corbata y pomada que cura el acné
hasta que aquella bici de mi niñez se fue quedando sin frenos
y en la peli que pusieron después nunca ganaban los buenos.
Y mientras en pantalla
prendía fuego a Roma Nerón,
contra la última valla del cine
y en calcetines
aprendimos tu y yo.
Juegos de manos
a la sombra de un cine de verano,
Juegos de manos…
siempre daban una de romanos.
Hoy que todos andan con videos porno-americanos
para ver contigo me alquilo una de romanos.
Título: Una de Romanos
Año: 1988
Letra: Joaquín Sabina
Música: Joaquín Sabina
Disco: El Hombre del traje Gris (1988)
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