Archivo de Noviembre, 2005

En Nuevo Estilo

nuevo estilo joaquin sabina

¿Dónde le gustaría vivir?
En una ciudad inventada, mezcla de Madrid, Buenos Aires y La Habana, con vistas al mar.

¿Cuál es su idea de la felicidad?
¿Qué es eso? Un caballero no puede caer tan bajo.

Cualidad que más admira en un hombre
El humor inteligente.

¿Y en una mujer?
La capacidad de reírse del humor inteligente.

Su gran virtud
Pasemos a la siguiente pregunta.

Su peor defecto
Hacerme el listillo contestando entrevistas.

Una fobia
La estupidez, la muerte, la enfermedad…

¿Qué música le gusta?
Toda la buena.

Elija un grupo, un compositor y una canción
Por ese orden, The Velvet Underground, Leonard Cohen y Knocking at Heaven’s Door, de Dylan.

Y ahora un artista
Woody allen.

En su mesilla hay…
Un cenicero, el paquete de ducados, Johnnie Walker etiqueta negra, libros de Quevedo, Joyce y Jaime Gil de Biedma, el mando a distancia…

¿Y en sus paredes?
Libros y cuadros.

Una película
Cualquiera de Billy Wilder.

Personaje real o de ficción
Sancho Panza.

Piense en una habitación
Anónima de hotel, con servicio de habitaciones 24 horas.

¿Para qué ahorraría?
Para comprar tiempo.

Un olor
A tierra mojada después de la lluvia de otoño.

Le obsesiona…
Escribir la canción más hermosa del mundo.

Le divierte…
La sobremesa con amigos hasta la madrugrada.

Un lugar en el mundo
Los míticos y literarios mares del sur.

¿Cómo imagina el futuro?
Negro.

Tiene diez minutos libres
Un cigarrito, un libro…

Un viaje
En el Orient Express.

Una persona
Mi novia.

¿Qué no puede faltar en su casa?
El buen humor.

Su comida favorita
Huevos revueltos caseros marca lucio y un buen rioja acompañando.

Su bebida
Juanito el caminante etiqueta negra con mucho hielo, en vaso ancho y a escondidas para que mi novia no le añada agua.

Un recuerdo de la infancia
La primera comunión por lo civil.

Pida un deseo
Que me deje la virgencita como estoy.

Que no le hablen de…
Gimnasia.

Adora…
La palabra escrita, la buena conversación, las mujeres, los gatos…

Un momento del día
El crepúsculo.

¿A quién invitaría a su casa?
A Jack Nicholson.

¿Qué no haría jamás?
Volver a contestar esta entrevista.

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Retrato de família con perrito

Diario de un Peaton

Él se llamaba Confusión
tocaba un viejo acordeón
y a su mujer
la conocían todos por
Lili Marlene.

Se enamoraron en un club
de alterne un año catapún
por carnaval,
la bruja huyó con Fumanchú
después del vals.
También estaba Do Re Mi,
un perro que, sin pedigrí,
sabía ladrar hasta en latín
y no mordía
más que al gato del alguacil.

Y decían que era amor
la soledad que compartían
un día sí, cuarenta no,
y Do Re Mi se lo creía.
Igual que a ti, igual que a mí
la realidad los aplastaba
pero cerraban al dormir
los ojos y se la inventaban.

Vivieron en cualquier ciudad,
todas se llaman Ansiedad
como Madrid
les daba vértigo mirar
al Pirulí.
Él se podía llamar Jesús.
Cada domingo, al muy gandul
su Magdalena
le lava el pelo con champú
de hierbabuena
con Do Re Mi de fiel guardián.
Para el puchero familiar
los dos ganaban su jornal
honradamente por la calle de Alcalá
en la acera y de plantón
haciendo ella la carrera
y él con el viejo acordeón
cargándose “La Violetera”

Igual que a ti, igual que a mí
el porvenir los aplastaba
pero cerraban al dormir
los ojos y se lo inventaban.

Nunca la pudo retirar
pero una vez por Navidad
el rey Melchor
trajo un abrigo de astracán
de imitación.
Volvía tan pancho Do Re Mi
un día de regar con pis
un abedul
y calculó mal el ‘reprise’
del autobús
y nunca más vino a lamer
el pantalón
de su patrón
cada vez que
Lili Marlene
con un recluta toca el timbre de la pensión.

Y decían que era amor
la soledad que compartían
un día sí, cuarenta no,
Do Re Mi se lo creía.
Igual que a ti, igual que a mí
la realidad los aplastaba
pero después cerraban al dormir
los ojos y se la inventaban.

Tal vez tenían razón
puede que fuera amor
la soledad que compartían
un día si se deja, a veces siete no,
y Do Re Mi, moviendo el rabo, se lo creía.
Como te pasa a ti, como me pasa a mí
las uñas negras de la vida nos arañaban
pero cerraban al irse a dormir
los ojos y soñaban que soñaban.

Él era un tipo del montón
que se llamaba Discreción.
No le digáis
que habéis oído esta canción
si lo encontráis.

Título: Retrato de família con perrito
Año: 2003
Letra: Joaquín Sabina
Música: Joaquín Sabina
Disco: Diario de un Peaton (2003)

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Me plantó la princesita azul

Diario de un Peaton

Rana salió
la princesita
falda, tacón
y unas braguitas
de quita y pon.
Rubia de bote,
sin corazón
y en el escote,
la ermita del deseo,
donde se arrodillan los ateos.

No era mujer para un poeta,
la liquidez
era su meta.
Mi sex-appeal
cayó en picado
cuando me vi
desheredado.
Y, en mitad de un blues,
me plantó la princesita azul.

Luego volví
donde el olvido,
que es un país
tan aburrido,
terca pasión,
dulce tormento,
yo tan mayor
y no escarmiento.
Y en mitad de un blues
me plantó la princesita azul.

Se me dormía
con la Novena,
no digería
la magdalena
de Marcel Proust.
Si me pillaba
cantando un blues
me regañaba.
Pero en un colchón
mejoraba mi mejor
canción.

Luego volví
donde el olvido,
mi único amor
correspondido,
terca pasión
dulce tormento,
yo tan mayor
y no escarmiento.
Y en mitad de un blues
me plantó la princesita azul.

Título: Me plantó la princesita azul
Año: 2003
Letra: Joaquín Sabina
Música: Claudio Gabis
Disco: Diario de un Peaton (2003)

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Doble vida

Diario de un Peaton

El juez justo y severo
cada noche devuelve la toga
y la ley al baúl
y en la barra del “Angel Azul”,
con un Chivas con hielo,
se desfoga
sobando a la Chelo,
al compás
de un play back
de Quintero,
León y Quiroga.

El juez justo y severo,
al ritmo pegajoso de un bolero
en la ciudad prohibida,
olvida su disfraz de caballero…
lleva una doble vida.

Su discreta señora,
cada lunes alterno decora
la frente del juez
en un dúplex de Alberto Alcocer
con un Rambo de esos
que amortizan por horas los besos
y saben hacer
que una dama cometa un exceso.

Su discreta señora,
furtiva, repintada y pecadora,
en la ciudad prohibida,
se empolva la nariz hasta la aurora…
lleva una doble vida.

Hoy, por falta de pruebas, la corte absolvió
-confirma el ABC-
al que blanqueaba
en el “Angel Azul”
las sábanas del juez,
al que financió
el visón
que se quita doña Inés:
“date prisa Tarzán
que la sangre me arde
y no puedo llegar tarde
a la…

cena de matrimonios”.
Doña Inés dice
“¿Quieres Antonio
servir el champán
en el living?”
“Hoy voy a brindar
-tercia su señoría-
por aquel violador de Entrevías
¿te acuerdas mi amor?
Le han caído
veinte años y un día”.

El santo matrimonio
que venden doña Inés y don Antonio,
en la ciudad prohibida,
pone una vela a Dios y otra al demonio,
¡lleva una doble vida!

Título: Doble vida
Año: 2003
Letra: Joaquín Sabina
Música: Jaime Asua, José Luis Nodar
Disco: Diario de un Peaton (2003)

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Benditos malditos

Diario de un Peaton

Benditas sean las raras excepciones,
los moratones de los vulnerables,
los labios que aprovechan los rincones,
más olvidados, más inolvidables,
benditos sean, benditos sean.

Los santos milagrosos, los gordos cariñosos,
los locos que se creen Napoleones,
las pálidas lesbianas, los dulces maricones,
los mocos de la gente con ventanas,
los tuertos que no quieren ver visiones,
los muertos que se mueren con las ganas.

Benditos sean los ceros a la izquierda,
los que nacieron en ningún lugar,
los de viva Zapata manque pierda,
las damas que se llaman Soledad,

El sable del sablista, la caries del dentista,
los buenos aires, los malos maridos,
las drogas veniales, la sopa del cocido,
los listos que parecen subnormales,
los que pudieron ser y no han querido,
los descendientes de los animales.

Malditos sean los justos, los sumisos,
los que tiran penaltis de cabeza,
los que para mear piden permiso,
los súbditos del dios de la certeza,

los que adornan las notas de sus hijos,
los probos ciudadanos, los niñatos,
los que follan con red y a plazo fijo,
los canallas que nunca han roto un plato.

Maldita sea la voz de la experiencia
que casi se equivoca a media suma,
la pipa de la paz con la conciencia,
los “oiga, que en mi taxi no se fuma”,

los que se mojan poco cuando llueve,
los que sonríen en las fotografías,
los que progresan porque no se mueven,
los de la escandalosa mayoría,
malditos sean, malditos sean.

Benditos sean las rubias calentonas
que se emocionan por pasar el rato,
los tímidos que salen respondonas,
la mancha en la bragueta del beato,
benditos sean, benditos sean

los farias con saliva, los gallos de las divas,
los callos de las piernas de las cojas,
las amapolas rojas, la abuela en San Fermines,
los récords que no salen en los Guiness,
los cínicos que lloran en los cines,
los trévoles de tres o cuatro hojas,

las enfermeras que suben la fiebre,
las tetas de pezón hospitalario,
los gatos de no dan gato por liebre,
los misterios gozosos del rosario,

la novia del torero, los bronquios del torero,
los tristes que se rien de la tristeza,
los ricos sin dinero, los vagos con peraza,
los últimos que llegan los primeros,
los calvos que se quitan el sombrero
ante la dignidad y la belleza.

Malditos sean los tontos con medallas,
los hijos de mamita, los chivatos,
los candidatos (cierra la muralla),
la letra pequeñita del contrato,

los alcahuetes del polvote ajeno,
la diabetes, el sida, los viejos,
los sorbetes de bilis con venero,
los que aplauden al príncipe de hinojos,
los cuentos de las cuentas al contado
los tipos de interés, los finiquitos,
los que jubilan a los jubilados,
los talibanes del último grito,

los que se pasan nunca de la ralla,
los mamporreos de la simetría,
los que exhiben el móvil en la playa,
los que hacen trato con la policía,
malditos sean, malditos sean.

Título: Benditos malditos
Año: 2003
Letra: Joaquín Sabina
Música: Joaquín Sabina
Disco: Diario de un Peaton (2003)

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Flores en la tumba de un vasquito

Diario de un Peaton

Excepto las de la imaginación
había perdido todas las batallas.
Un domingo sin fútbol (una tarde de lluvia) nos contó,
vencido, que tiraba la toalla
y nadie lo creyó

Pero, esta vez, no iba de farol;
al día siguiente se afanó (consiguió) una cuerda
y, en lugar de rezar una oración,
mandó al mundo a la mierda
y de un “palo borracho” (del arbol) se colgó.

Debía luca y media (quince meses) de alquiler,
dejó en herencia un verso de Neruda,
un tazón con pestañas (barquitos) de papel
flotando en el café
y una guitarra tísica y viuda.

Lo poco que tenía lo invirtió
en un hueso de lujo para el perro
y en pagar al contado la mejor (mayor)
corona que encontró…
para que hubiera flores en su entierro.

Veinte años atrás lo conocí
en Londres, conspirando contra Franco.
Era el rey del aceite de hachís
y le excitaba más robar un banco
que el mayo de París.

Por Florida (Corrientes) lo vi la última vez,
con su traje anacrónico (aire melancolico) y marchito,
estudiando (al mirar) el menú de un cabaret,
“¡hay comida, mi plato favorito!”
gritó para joder (por ofender).

Debía luca y media (quince meses) de alquiler,
una lágrima de Líli Marlen
flotando en el café
y una guitarra tísica (clasica) y viuda.

Lo poco que tenía lo invirtió
en un hueso de lujo para el perro
y en pagar al contado la mejor (mayor)
corona que encontró…
para que hubiera flores en su entierro.

(ayer hizó dos meses que se fue)
Parece que fue ayer cuando se fue
al barrio que hay detrás de las estrellas,
la muerte, que es celosa y es mujer,
se encaprichó con él
y lo llevó a dormir siempre con ella.

Título: Flores en la tumba de un vasquito
Año: 2003
Letra: Joaquín Sabina
Música: Joaquín Sabina
Disco: Diario de un Peaton (2003)

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Canción de cuna de la noche y los tejados

Diario de un Peaton

Esta es la canción
de los zapatos rotos, de la gente del montón,
la foto de carné
de cualquier hombre, de cualquier mujer.
La carambola
que casi salió,
la procesión
del Cristo del furgón
de cola.

Ley de los sin ley,
rueda de peones para darle jaque al rey.
El bar
de la estación
es un hogar
para mi corazón.
Y las mujeres
miran y no ven
al forastero que no tiene quien
lo espere.

Y el cielo es una plancha
de hormigón,
un animal con gafas
solo ante el televisor,
un docudrama
que termina mal,
un ángel que delira
en una cama
de hospital,
cantándole a la luna
la canción de cuna
de la noche y los tejados.

Carne de cañón,
Sancho y Don Quijote, Mortadelo y Filemón,
tienda toda a cien,
pagas dos besos…y te llevas tres.
Cuatro caminos tiene el porvenir,
si me equivoco, se equivoca mi
destino.

Y el mar es una especie
en extinción,
un barco a la deriva,
una lágrima de ron,
un docudrama
que termina mal,
un ángel que delira
en una cama
de hospital,
cantándole a la luna
la canción de cuna
de la noche y los tejados.

Título: Canción de cuna de la noche y los tejados
Año: 2003
Letra: Joaquín Sabina
Música: Joaquín Sabina
Disco: Diario de un Peaton (2003)

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Ay, Calixto

Diario de un Peaton

Ay Calixto ay Calixto
sin tabaco y sin parné
ay Calixto, ay Calixto,
por culpa de una mujer.
Aqui donde usted me ve
descangallado, fané
y sin afeitar,
yo era un hijo de papa
de casa bien,
lucía como un gentelman,
rernos de tweed
a medida
foulard
chaufler
pedigree
savoir faire
mujer
queridas
elegancia natural
y el acta de diputado
más votado
del Partido Popular

El caso es que mi señora
un seis de junio
alumbro
un conde de algora
junior
al que pusimos Calixto
tal que su progenitor
y como para nacer
de noble cuna
crecer
ser de la tuna
y casarse
no hay que pasarse
de listo
hasta Calixto,
que en cuanto
a encanto
viril
tenia tanto
sex-appeal
como manolo el del bombo,
tras el quilombo
sorpresa
que son las bodas
de moda
volvio de luna de miel
con un pastel
de frambuesa
que te miraba
y cortaba
el hipo
y la mayonesa
con ese tipo
su vacunita
en el brazo
dieciocho añitos
y esos malditos
ojazos
de gato
en celo
y aquella mata
de pelo
como una hogera
y unas pestañas
con telarañas
de terciopelo
y esas caderas
que estaban hechas para pecar
por las escaleras,
para enseñarle el pajar,
para esperar en la era
para mancharle el vestido
para cantarle al oido
“reloj no marques las horas”
para quitarse el sombrero
caballero
que señora

Ay Calixto, ay Calixto
¿quien te ha visto y quién te ve?
Ay Calixto, ay Calixto
por culpa de una mujer

Para colmo mi Calixto
por lo visto
no le sobraba
aficion
como varón;
toreaba
fuera de cacho
no se apretaba
los machos
ni se gustaba
ni se cruzaba
ni paraba
ni mandaba
ni templaba
ni remataba
faena
y no le daba
a su nena
la alegría
macarena
que el cuerpor de esa morena
sin alma
necesitaba

Conque una noche
que no quisimos ir retrasando mas
paso lo que sabiamos
que iba a pasar

Dejando el coche
camina que te camina
mas que felices
tirandole a las perdices
sin carabina
yo pense … ¿y por que no?
y ella muerta
de risa
dejando abierta la veda
de su camisa
de seda
- date prisa -
me apuro
que queda
solo un boton

Ay Calixto, ay Calixto
¿quien te ha visto y quién te ve?
Ay Calixto, que conflicto,
por culpa de una mujer

Lo violento
fue que en pleno
ayuntamiento
carnal
llego el bueno
de Calixto
con los ojos como faros
y al vernos con tal
descaro
de cubito
horizontal
pasarnos al grupo mixto
armo la de Dios es Cristo
antes de echarse a llorar
y terminar
con su vida de un disparo
mortal de necesidad

Me hubiera dado
lo mismo
arrastrar el san Benito
de un sotano
en el abismo
si el cuerpazo del delito
de la chiquilla
que sale en mis pesadillas
de enamorado
hubiera estado
a mi lado.

Pero apenas enterrado
y caliente
aun el cadaver
del marido
cerro el pasado
con llave
busco un pendiente
perdido
por los bolsillos
de mi chaqueta
guardo el cepillo
de dientes
en su maleta
witon
y se libro de mi asedio
poniendo tierra por medio
entre su tedio y mi fuego
entre mi siempre y su luego
entre su ego y mi yo

Ay Calixto, ay Calixto
¿quien te ha visto y quién te ve?
tu que creias tan listo
cuando te hablaban de usted.

Ay Calixto, ay Calixto
la sonrisa dle P.P.
te echaron del grupo mixto
te quitaron el carne

Rode como el peor de los trotamundos
por un submundo
de yonkis y de busconas
hasta que,
un siglo despues,
cuando las olimpidas de Barcelona
en la estacion del metro de Urquinaona
choque con una persona
y se le cayo un pendiente
que yo conocia muy bien
se lo alcance torpemente
y cuando ella indiferente
dijo “thank you”
la mire….
y si, seguia siendo tan bella
que solo podia ser ella
la mujer
que yo queria
por la que me consumia
a la que tanto busque
y sin embargo aquel dia
no me pregunten por que
ni siquiera la llame
Puede parecerles tonto
pero, de pronto
no la vi tan diferente
confundida con la gente
que impaciente
en el anden
una mañana cualquiera
de un lunes de primavera
estaba esperando el tren.

Título: Ay, Calixto
Año: 2003
Letra: Joaquín Sabina y Toni Oliver
Música: Joaquín Sabina y Alejo Stivel
Disco: Diario de un Peaton (2003)

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