joaquin sabina

Joaquín Sabina conquistó al público congregado en el Polideportivo Huerta del Rey con un concierto donde a lo largo de 25 temas repasó sus éxitos y presentó su nuevo trabajo, Alivio de luto.

Con puntualidad británica, acorde con la indumentaria elegida por Joaquín Sabina para su Gira Ultramarina, comenzaron anoche a sonar las primeras notas ‘sabinianas’ en el Pabellón Huerta del Rey. Acompañado de su vocalista femenina Olga Román, el cantante de �?beda hizo su aparición en el escenario a las nueve en punto, ataviado con un bombín marrón, levita a juego, bastón con empuñadura de plata, zapatos de cordón y calcetines de rombos. Delante de un fondo de mar -con barco incluido- Sabina comenzó el concierto con su tema Ahora que, en el que al pronunciar la frase «Ahora que estoy más vivo de lo que estoy» -a lo que el público respondió «y por muchos años»-, el cantante se dio varios golpes de pecho con el bastón.

«Ya me había dicho mi maestro Serrat que Valladolid era un sitio estupendo para recuperarse» -confesó Joaquín Sabina a un público entregado desde el primer momento- «pero se quedó corto», añadió casi al final del espectáculo. Con algunos pequeños ‘lapsus’ con las letras pero con una voz muy mejorada, a lo largo de dos horas, los 2.000 fans que abarrotaron el Pabellón Huerta del Rey pudieron disfrutar de hasta 25 temas de todas las épocas del artista.

A Pájaros de Portugal, de su último trabajo Alivio de luto, le siguieron Pie de Guerra, Calle melancolía, Dos horas después y Nos sobran los motivos. «Muerto de miedo debuto en Pucela. Ni humo de pajas ni alivio de luto», recitó en verso entre aplausos, piropos y cientos de flashes de cámaras y teléfonos móviles. Sabina consiguió mantener al público sentado la primera media hora pero, ante Calle melancolía, ya fue imposible. El músico y compositor dejó de cantar para escuchar a su público ante el que se quitó el bombín. «Para eso trae uno sombrero» -indicó- «porque suele haber ocasiones para quitárselo».

Entre trago y trago, y sentado la mayoría del tiempo tras un atril, donde iba pasando los folios con sus letras, fue haciendo al público participe de su Rubia de la cuarta fila, ¿Quién me ha robado el mes de abril?, Y sin embargo, la Magdalena, Que se llama soledad, Peor para el sol, Contigo y Resumiendo. «Este año pasamos todos el control anti-doping», aseguró Sabina, antes de abandonar el escenario para dejar a su guitarrista Pancho Varona con Seis tequilas y a Olga Román, que se atrevió hasta con una copla.

Con nuevo vestuario -americana de rayas y bombín negro-, volvió a escena. Tan joven y tan viejo sirvió para romper definitivamente el protocolo de las butacas. El público de la pista abandonó sus asientos para instalarse a dos pasos del cantante. La del pirata cojo hizo enloquecer a los presentes que ya no se sentaron en ningún momento.

A la orilla de la chimenea, Peces de ciudad y Conductores suicidas cerraron el repertorio antes de los bises. Los de las primeras filas pedían Princesa a gritos, y así fue. 19 días y 500 noches -con dedicatoria incluida a cuatro mujeres del público- Noches de boda y Y nos dieron las diez sirvieron para poner fin a una noche donde disfrutaron los fans de todas las edades. «Ojalá que volvamos a vernos», recitó el poeta. Y que se pronto.

Sonia Quintana
El Norte de Castilla