Seis de la mañana

Yo, mi, me, contigo

Son casi las 6
como cada mañana
y la cabeza me da vueltas de campana.

La vida huele a serrin
y a sueldo de camarero
y las demás blasfemias me las dejo en el tintero.

Y desafina
un nido de ruiseñores,
pero tu tranquila, ya vendrán tiempos peores.

Y se deshace la cuartada de la noche, señor juez;
y lloran las recién casadas condenadas a saber,
y en callejones sin salida se suicida un acordeón.

Y la mecánica del rocanrol del despertador
llamando a cumplir la ley,
y yo poniéndome el jersey
con ganas de perder el tren
de las 6 de la mañana
(no pienso levantarme esta semana).

Ding-dong, las seis de la mañana;
(el astro rey nos ha salido rana).

Otro domingo y otro
lunes más que agoniza,
y otro martes y otro miércoles de ceniza;
así que si te cruzas,
guapa, por mi camino
no pises mis zapatos de gamuza azul marino.

Y las ovejas descarriadas trasquiladas al redil;
y el virus de la madrugada corta como un bisturí;
y en hospitales sin memoria escayolan un corazón
en el quirófano del rocanrol del despertador
llamando a cumplir la ley,
y yo quitándome el jersey
sin demasiadas ganas de vivir
a las 6 de la mañana
(no pienso levantarme esta semana).

Malditas 6 de la mañana
(el astro rey nos ha salido rana).
Padre nuestro que estás
en los hoteles de paso,
en las ojeras, en las sabanas y en los vasos.
Son las 6 y nunca de la mañana:
cuando se pican los que ya no tienen nada que rascar
(a las 6 de la mañana);
y se desvelan los que lo han soñado casi todo ya
(a las 6 de la mañana);
y las ovejas descarriadas trasquiladas al redil
(a las 6 de la mañana);
y el beso de la madrugada escuece como un bisturí
(a las 6 de la mañana);
y los carteros sólo dejan propaganda en el buzón
(a las 6 de la mañana);
y los políticos estrenan la sonrisa de almidón
(a las 6 de la mañana);
y se desdice la coartada de la noche, señor juez
(a las 6 de la mañana);
y las esposas engañadas se acostumbran a perder
(a las 6 de la mañana);
y el sol cobarde de las tardes tarda siglos en morir
(a las 6 de la mañana);
y los semáforos al rojo mal de ojo de Madrid
(a las 6 de la mañana);
y se afeitan los que nunca tienen nada que soñar
(a las 6 de la mañana).

Título: Seis de la mañana
Año: 1998
Letra: Joaquín Sabina
Música: Joaquín Sabina
Disco: Yo, mi, me, contigo (1996)


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4 Comentarios

  1. 02 de Marzo, 2006 a las 3:38 pmDoN DiAbLo

    Que pedazo de obra la que se avento el maestro aca!!

  2. 03 de Julio, 2006 a las 9:54 amAdán

    Solamente para los verdaderos trasnochados. Hartos de estar hartos de todo! Malditas seis de la mañana! Quién no ha querido que el tabaco, el vino y la noche se prolongaran eternamente! Sólo para los conductores suicidas.

  3. 14 de Junio, 2007 a las 12:19 amDiAbLo

    “Padre nuestro que estás, en los hoteles de paso, en las ojeras, en las sabanas y en los vasos.” que canción se avento el maestro no te mueras nunca !!!!!!!!

  4. 12 de Mayo, 2008 a las 6:01 amarturo

    Aunque no te cuidas para vivier cien años, ojala lo vivas…

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